Red de transporte eléctrica de Tenerife: la columna vertebral que sostiene la isla
Una red que casi nunca se ve, pero que lo sostiene todo
La electricidad tiene una cualidad curiosa: solo nos acordamos de ella cuando falta. Mientras llega con normalidad a casa, al hospital, al hotel, al tranvía, al puerto, a una desaladora o a un polígono industrial, parece una presencia invisible. Pero detrás de cada interruptor encendido hay una red física, compleja y muy exigente.
En Tenerife, esa red tiene una importancia especial. No estamos hablando de un sistema peninsular enorme, capaz de apoyarse en territorios vecinos mediante grandes interconexiones. Hablamos de un sistema insular, históricamente aislado, donde la seguridad del suministro depende de que generación, transporte, distribución y operación funcionen con precisión.
Por eso conviene explicar bien qué es la red de transporte eléctrica de Tenerife, cómo está organizada y por qué las nuevas instalaciones previstas —o recientemente culminadas— son algo más que simples obras eléctricas. Son piezas de seguridad, de estabilidad y de transición energética.
La información principal de esta entrada se apoya en el Anuario Energético de Canarias 2024, publicado en marzo de 2026, que recoge datos disponibles hasta febrero de 2026. Ese anuario señala que, en 2024, la energía eléctrica neta puesta en red en Canarias ascendió a 8.898 GWh, con una cobertura renovable del 20,8%, y que Tenerife registró la mayor punta instantánea de potencia en barras de central del Archipiélago, con 556 MW.
Qué es la red de transporte eléctrica de Tenerife
La red de transporte es la “autopista” de la electricidad. Su función no es alimentar directamente cada vivienda, sino mover grandes bloques de energía entre los principales puntos del sistema.
En Tenerife, esa red conecta las grandes zonas de generación, las subestaciones principales y los nudos desde los que luego la energía se reparte hacia la red de distribución. Dicho de forma sencilla: si la distribución lleva la electricidad hasta barrios, calles y consumidores, el transporte se encarga de que la energía llegue primero a los grandes puntos de reparto.
La isla cuenta con dos niveles fundamentales en su red de transporte:
- 220 kV, que actúa como nivel superior de transporte insular.
- 66 kV, que completa la estructura de transporte y enlace con zonas de consumo y generación.
Esta arquitectura no es casual. Tenerife tiene grandes centros de demanda en el área metropolitana, el norte turístico-residencial, el sur turístico, el corredor de Granadilla y zonas industriales estratégicas. Además, la generación convencional se ha concentrado históricamente en puntos concretos, especialmente Candelaria y Granadilla.
Por eso la red debe hacer algo difícil: llevar energía desde donde se produce hasta donde se consume, mantener tensiones adecuadas, resistir averías, permitir maniobras y facilitar la entrada de renovables.
El mapa actual: una isla articulada por grandes nudos eléctricos
Según el Anuario Energético de Canarias 2024, Tenerife disponía a diciembre de 2024 de 32 subestaciones de transporte. Entre las principales instalaciones a 220 kV figuran Candelaria, Granadilla, Granadilla II, Caletillas, Buenos Aires y Los Vallitos. También aparecen subestaciones mixtas 220/66 kV como Porís, Abona y El Rosario.
Esta relación permite entender la estructura eléctrica de la isla.
En el eje este y sureste aparecen nodos esenciales como Candelaria, Caletillas, Porís, Abona y Granadilla. No es casualidad. Ahí se concentran infraestructuras históricas de generación y corredores relevantes para el transporte de energía.
En el área metropolitana destaca Buenos Aires, en Santa Cruz de Tenerife, una instalación clave para reforzar la red del norte y del área capitalina. Red Eléctrica explicó en 2024 que la nueva subestación de Buenos Aires 220 kV permitía pasar a 220 kV las líneas Candelaria-Buenos Aires y crear nuevos circuitos asociados, como Buenos Aires-Caletillas, Buenos Aires-Porís y Caletillas-Candelaria. (Red Eléctrica)
En el sur y suroeste, la presencia de Los Vallitos, Chayofa, Los Olivos, Arona y Chío muestra otra realidad evidente: la demanda del sur de Tenerife ya no puede entenderse como algo periférico. Es una zona turística, residencial y económica de primer orden, y necesita una red robusta.
Las subestaciones principales: mucho más que recintos eléctricos
Una subestación no es simplemente “un sitio con transformadores”. Es un punto de control del sistema. Permite conectar líneas, transformar tensión, proteger equipos, aislar averías y mantener la red operativa.
En Tenerife, las unidades de transformación 220/66 kV son especialmente importantes porque permiten pasar de la red de 220 kV a la de 66 kV. El Anuario recoge unidades de 125 MVA en Candelaria, Granadilla, Buenos Aires, El Porís, Abona, Los Vallitos y El Rosario.
Traducido a lenguaje sencillo: esos transformadores son grandes “puertas” por las que la energía baja desde el nivel superior de transporte al nivel de reparto insular. Sin ellos, la red tendría mucha menos flexibilidad. Y en una isla, la flexibilidad no es un lujo; es seguridad.
Las actuaciones de 2024: el refuerzo del anillo de Tenerife
El año 2024 fue especialmente relevante para la red de transporte tinerfeña. El Anuario recoge varias actuaciones en subestaciones: nueva subestación 220 kV Buenos Aires, transformadores TRP5 y TRP6 en Buenos Aires, nueva subestación 220 kV Los Vallitos, energización de transformadores en Vallitos, Abona y El Rosario, nueva subestación 66 kV Chío y ampliación de Abona 220 kV, entre otras.
También se recogen nuevas actuaciones en líneas de transporte. Entre ellas destacan:
L/220 kV Caletillas-Buenos Aires 1, L/220 kV Buenos Aires-Porís, L/220 kV Caletillas-Candelaria 1, L/220 kV Granadilla-Vallitos, L/220 kV Vallitos-Abona y L/220 kV Granadilla-Abona. A ello se suman enlaces a 66 kV entre Vallitos, Chayofa y Los Olivos.
Estas actuaciones no deben verse como una lista fría de nombres técnicos. Tienen una lógica muy clara: reforzar el mallado de la red, mejorar la capacidad de transporte, reducir puntos débiles y dar más solidez al suministro en zonas de fuerte crecimiento.
Cuando una red está más mallada, una incidencia puede gestionarse mejor. La energía puede buscar caminos alternativos. Las maniobras son más seguras. El operador dispone de más margen. Y ese margen, en un sistema insular, vale oro.
Buenos Aires: un salto de calidad para el área metropolitana
La subestación de Buenos Aires 220 kV merece una mención específica. Su puesta en servicio refuerza el área metropolitana de Santa Cruz de Tenerife y mejora la conexión con el eje de Candelaria, Caletillas y Porís. Red Eléctrica indicó que esta infraestructura y sus líneas asociadas supusieron una inversión de 25 millones de euros, con tecnología GIS en interior de edificio, lo que permite ocupar menos espacio que una subestación convencional de intemperie. (Red Eléctrica)
Este detalle es importante. A menudo se habla de las subestaciones como si todas fueran iguales, pero no lo son. La tecnología GIS permite compactar instalaciones, reducir ocupación territorial y mejorar la integración en entornos urbanos o sensibles.
En una isla densamente ocupada como Tenerife, esa diferencia no es menor.

Los Vallitos y el sur: una red para una demanda que ya cambió
El refuerzo de Los Vallitos y sus conexiones con Granadilla, Abona, Chayofa y Los Olivos tiene una lectura territorial clara. El sur y suroeste de Tenerife han crecido enormemente en actividad turística, población, servicios e infraestructuras.
Una red diseñada para otra época no puede soportar indefinidamente nuevas cargas, nuevos consumos eléctricos y futuras necesidades de electrificación. Coches eléctricos, bombas de calor, desalación, almacenamiento, nuevos desarrollos urbanos y autoconsumo conectado a red exigen una red más fuerte.
Por eso las actuaciones de Los Vallitos no son un capricho técnico. Son una respuesta a una isla que ha cambiado.
Chío y la interconexión Tenerife-La Gomera: el gran salto reciente
La actuación más simbólica del futuro cercano ya es, a 4 de mayo de 2026, una realidad: la interconexión eléctrica submarina entre Tenerife y La Gomera.
Red Eléctrica anunció el 5 de febrero de 2026 la conclusión de esta interconexión. La infraestructura comprende una línea subterráneo-submarina de doble circuito a 66 kV, de 36 kilómetros, y las nuevas subestaciones de 66 kV de El Palmar, en La Gomera, y Chío, en Tenerife. (Red Eléctrica)
La subestación de Chío, en Guía de Isora, ya había sido culminada por Red Eléctrica en enero de 2025. La compañía la definió como estratégica para Tenerife y para la interconexión con La Gomera, con una inversión de 17,5 millones de euros. (Red Eléctrica)
Esta interconexión cambia el mapa eléctrico. La Gomera deja de ser un sistema completamente aislado y pasa a formar parte de un nuevo subsistema Tenerife-La Gomera. Eso mejora la seguridad de suministro, permite una operación más flexible y facilita una mayor integración de renovables. Red Eléctrica ya había señalado que el proyecto formaba parte de la Planificación 2021-2026 y que contribuiría a un sistema eléctrico canario más eficiente y sostenible. (Red Eléctrica)
Qué instalaciones quedan como referencia de futuro cercano
A fecha de 4 de mayo de 2026, el gran proyecto previsto en el entorno inmediato de Tenerife —la interconexión con La Gomera— figura ya concluido y puesto en servicio. Por tanto, más que hablar de una obra futura, conviene hablar de una infraestructura recién incorporada al sistema.
Sin embargo, el futuro cercano de la red no termina ahí. Hay tres líneas de trabajo evidentes:
1. Consolidar el eje Tenerife-La Gomera
La nueva interconexión deberá demostrar todo su valor en la operación real. No basta con tender un cable. Hay que integrarlo en la explotación diaria, ajustar procedimientos, coordinar protecciones y aprovecharlo para mejorar seguridad, calidad de suministro y penetración renovable.
2. Aprovechar mejor el mallado de 220 kV
Las actuaciones de Buenos Aires, Porís, Granadilla, Abona y Los Vallitos apuntan a una Tenerife más mallada. Eso debe traducirse en una operación más robusta, con mejores alternativas ante indisponibilidades y una mayor capacidad para transportar energía entre zonas de generación y consumo.
3. Preparar la red para más renovables y nuevos consumos
La red de transporte no solo sirve para atender la demanda actual. Debe anticiparse a la electrificación de la economía. En Tenerife, esa electrificación llegará por varias vías: movilidad eléctrica, almacenamiento, electrificación de procesos térmicos, posibles nuevos bombeos o baterías, autoconsumo, generación renovable adicional y crecimiento de consumos críticos.
La transición energética necesita red
Hay una idea que conviene repetir sin miedo: sin red no hay transición energética seria.
Podemos instalar más fotovoltaica, más eólica y más autoconsumo. Debemos hacerlo. Pero si la red no puede transportar, equilibrar, transformar y proteger esa energía, la transición se queda a medio camino.
En los sistemas insulares esto es todavía más claro. La electricidad renovable no siempre aparece donde se consume. Tampoco aparece siempre cuando se necesita. Una nube, una calma eólica o una variación brusca de generación pueden alterar el equilibrio del sistema. Para gestionar todo eso hace falta red, almacenamiento, generación gestionable, control de tensión, protecciones, reservas y capacidad operativa.
Tenerife necesita más renovables. Pero también necesita una red capaz de integrarlas sin poner en riesgo la seguridad del suministro.
Una red menos visible, pero más decisiva
La red de transporte eléctrica de Tenerife no es una infraestructura secundaria. Es una pieza central de la vida de la isla. Permite sostener la actividad económica, la seguridad de los servicios esenciales y la calidad de vida cotidiana.
Las actuaciones recientes en Buenos Aires, Los Vallitos, Abona, El Rosario, Chío y las líneas asociadas muestran una red en transformación. La interconexión con La Gomera añade, además, una dimensión nueva: Tenerife deja de ser únicamente un sistema insular aislado para convertirse en apoyo estructural de otro sistema insular vecino.
Eso exige una mirada madura. Las infraestructuras eléctricas tienen impacto, ocupan territorio y deben planificarse con rigor ambiental. Pero también son imprescindibles para abandonar los combustibles fósiles, integrar renovables y mantener la seguridad del suministro.
No hay transición energética sin placas solares, sin aerogeneradores y sin almacenamiento. Pero tampoco la hay sin subestaciones, líneas, transformadores y centros de control.
La electricidad limpia también necesita caminos. Y en Tenerife, esos caminos se llaman red de transporte.
¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.
