Enlace eléctrico Tenerife-La Gomera: una isla menos sola
Introducción
El enlace eléctrico Tenerife-La Gomera no es solo una obra submarina de ingeniería. Es una decisión estratégica sobre cómo quiere Canarias afrontar su futuro energético: más conectada, menos dependiente del petróleo y con sistemas eléctricos insulares más robustos.
Durante décadas, La Gomera ha sido un sistema eléctrico pequeño, aislado y frágil. Eso condiciona casi todo. Condiciona la seguridad del suministro, la integración de renovables, los costes de generación y la necesidad de mantener generación fósil local disponible para cubrir cualquier contingencia.
La interconexión con Tenerife cambia ese marco. No elimina todos los problemas, pero sí modifica profundamente el tablero. Donde antes había una isla eléctricamente sola, ahora empieza a existir un subsistema compartido. Y en sistemas eléctricos aislados, el tamaño importa. Mucho.
Según Red Eléctrica, la infraestructura fue culminada en febrero de 2026 y comprende una línea subterráneo-submarina de doble circuito a 66 kV y las nuevas subestaciones de Chío, en Tenerife, y El Palmar, en La Gomera. La compañía destaca que la actuación refuerza la seguridad del suministro, mejora la integración renovable y contribuye a la descarbonización del sistema eléctrico gomero. (Red Eléctrica)
Qué es realmente el enlace eléctrico Tenerife-La Gomera
La Declaración de Impacto Ambiental publicada en el Boletín Oficial de Canarias describe el proyecto como una interconexión entre la subestación de Chío, en Guía de Isora, y la subestación de El Palmar, en San Sebastián de La Gomera. El enlace se plantea como una línea de transporte subterránea-submarina, de doble circuito, en corriente alterna, a 66 kV y 50 MVA de potencia.
El trazado tiene tres partes principales. Primero, un tramo subterráneo en Tenerife, desde la subestación de Chío hasta la zona de Callao Chico. Después, un tramo submarino entre Tenerife y La Gomera. Finalmente, un tramo subterráneo en La Gomera hasta la subestación de El Palmar.
La documentación ambiental habla de una longitud aproximada total de 42 kilómetros si se considera el conjunto del enlace. El tramo submarino ronda los 36 kilómetros, con dos circuitos de longitudes ligeramente diferentes: unos 36,128 km para uno y unos 35,672 km para el otro. Además, el trazado alcanza profundidades de hasta 1.145 metros, un dato nada menor desde el punto de vista técnico.
Red Eléctrica lo presenta como el enlace submarino en corriente alterna más profundo del mundo, precisamente por esa profundidad máxima de 1.145 metros. Ese dato permite entender mejor la complejidad de la obra: no se trata de tender un cable en aguas someras, sino de resolver una conexión eléctrica en un entorno marino exigente. (Red Eléctrica)
Por qué La Gomera necesitaba dejar de estar eléctricamente aislada
Un sistema eléctrico insular pequeño tiene menos margen de maniobra. Cualquier avería pesa más. Cualquier grupo generador que falla representa una proporción mayor del sistema. La reserva necesaria es más costosa. La integración renovable se vuelve más delicada.
La Gomera, por su tamaño, ha tenido históricamente un sistema eléctrico muy condicionado por la generación térmica local. Esto no significa que la isla no pueda avanzar en renovables. Significa que hacerlo sin una red más fuerte resulta mucho más difícil.
La interconexión permite que La Gomera se apoye en Tenerife cuando lo necesite. También abre la puerta a que la isla pueda integrar más generación renovable sin que cada excedente local se convierta automáticamente en un problema operativo.
Red Eléctrica afirma que el enlace permitirá a La Gomera generar e integrar un contingente renovable superior a la demanda total de la isla. También señala que Tenerife podrá absorber excedentes renovables gomeros, reduciendo dependencia fósil y emisiones. (Red Eléctrica)
Conviene decirlo con claridad: esto no convierte a La Gomera en una isla “resuelta”. Tampoco hace innecesaria la planificación local. Pero sí le da algo fundamental: escala eléctrica, respaldo y capacidad de intercambio.

El valor técnico de una interconexión en sistemas insulares
En un sistema eléctrico aislado, la estabilidad no depende solo de producir energía suficiente. También hay que sostener frecuencia, controlar tensión, mantener reservas, gestionar contingencias y evitar que una perturbación local derive en un problema mayor.
Una interconexión ayuda en varios planos.
Más seguridad de suministro
El primer beneficio es evidente. Dos sistemas unidos pueden prestarse apoyo. Si La Gomera tiene una incidencia local, Tenerife puede aportar energía. Si Tenerife necesita absorber renovables o modular flujos, el enlace también introduce una nueva herramienta de operación.
Esto no significa que el cable sustituya por completo a la generación local. En ingeniería eléctrica conviene desconfiar de los lemas simples. La generación local, la red de distribución, las protecciones, la operación y el mantenimiento siguen siendo piezas necesarias.
Sin embargo, el salto cualitativo es enorme. Una isla aislada depende casi exclusivamente de sus propios recursos instantáneos. Una isla interconectada dispone de respaldo externo.
Más capacidad para integrar renovables
Las renovables variables necesitan red. Esta frase debería repetirse más. No basta con instalar aerogeneradores o paneles solares. La energía debe poder evacuarse, absorberse y equilibrarse.
En un sistema pequeño, una cantidad moderada de generación renovable puede representar un porcentaje muy alto de la demanda instantánea. Eso obliga a limitar producción en ciertos momentos, mantener reservas térmicas y operar con prudencia.
La interconexión amplía el “recipiente” eléctrico. Si La Gomera produce más energía renovable de la que consume en un instante, Tenerife puede ayudar a absorber ese excedente. Ese intercambio no es magia. Es física de red, planificación y operación.
Menos dependencia fósil
La generación térmica en los sistemas insulares no solo emite CO₂. También encarece el sistema, introduce dependencia exterior y mantiene a las islas atadas a combustibles importados.
Reducir esa dependencia exige renovables, almacenamiento, gestión de demanda y redes más fuertes. El enlace Tenerife-La Gomera encaja en esa cuarta pieza: la red como infraestructura climática.
A veces se habla de las líneas eléctricas como si fueran una molestia inevitable. En realidad, sin red no hay transición energética seria. Puede haber autoconsumo, pequeñas mejoras y proyectos locales valiosos, pero no un sistema eléctrico insular profundamente descarbonizado.

Una obra con impactos: la clave está en cómo se gestionan
Ser favorable a la transición energética no obliga a minimizar los impactos ambientales. Al contrario. Una transición seria debe mirar de frente sus efectos sobre el territorio y el medio marino.
El proyecto atraviesa ámbitos sensibles. La Declaración de Impacto Ambiental identifica la afección sobre espacios de la Red Natura 2000, entre ellos la ZEC “Franja marina Teno-Rasca” y la ZEPA “Espacio marino de La Gomera-Teno”. También menciona hábitats de interés comunitario que podrían verse afectados directa o indirectamente.
La parte positiva es que el expediente no se limita a una autorización genérica. Incluye estudios, consultas, alegaciones, informes sectoriales y condiciones. Entre los aspectos analizados aparecen la biodiversidad marina, cetáceos y tortugas, hábitats sensibles, patrimonio arqueológico subacuático, campos electromagnéticos, ruido, afecciones agrícolas, cauces, dominio público marítimo-terrestre y compatibilidad territorial.
Especial atención merece el uso de perforaciones horizontales dirigidas en los puntos de llegada a costa. Esta técnica permite evitar afecciones directas en zonas litorales sensibles, al pasar bajo determinados tramos costeros antes de emerger en el fondo marino. No elimina todo impacto, pero reduce algunos de los más delicados.
La documentación ambiental recoge también medidas relacionadas con el seguimiento mediante ROV, protocolos para cetáceos y tortugas, vigilancia acústica, control de turbidez y medidas de protección frente a vertidos accidentales. El objetivo es claro: que una infraestructura necesaria no se convierta en una barra libre sobre el medio marino.
Las subestaciones de Chío y El Palmar: discretas, pero esenciales
El cable suele llevarse todo el protagonismo. Es comprensible. Una línea submarina entre islas tiene fuerza visual y narrativa. Pero sin subestaciones, el enlace no existe como infraestructura operativa.
La subestación de Chío, en Tenerife, se proyecta con tecnología GIS en edificio. La de El Palmar, en La Gomera, también utiliza tecnología GIS. Esta solución reduce ocupación y permite una integración más compacta que una subestación convencional de intemperie.
La Declaración de Impacto Ambiental detalla que Chío incorpora 16 posiciones GIS equipadas y dos posiciones AIS asociadas a reactancias de 6 MVAr. El Palmar cuenta con 5 posiciones GIS, dos posiciones AIS asociadas a reactancias y una tercera reactancia conectada en barras para facilitar el control de tensiones.
Este dato técnico importa. Un cable submarino en corriente alterna no es solo un conductor que transporta potencia activa. También introduce necesidades de compensación reactiva y control de tensión. Las reactancias forman parte de esa arquitectura invisible que hace posible operar el enlace con seguridad.
El enlace y la planificación energética de Canarias
La actuación no surge de forma aislada. El Gobierno de Canarias acordó en diciembre de 2022 la ejecución de los tres proyectos vinculados al enlace y ordenó la alteración del planeamiento afectado. El decreto identifica el doble circuito a 66 kV, los tramos subterráneos y submarinos, así como las nuevas subestaciones de Chío y El Palmar. (Gobierno de Canarias)
Este punto tiene importancia política y administrativa. Las infraestructuras eléctricas de transporte no son obras locales en sentido estricto. Tienen una función supramunicipal y sistémica. Afectan al territorio concreto donde se implantan, pero sirven a un sistema eléctrico más amplio.
Esa tensión siempre existe. Por un lado, los municipios y la ciudadanía tienen derecho a exigir información, garantías y minimización de impactos. Por otro, Canarias necesita infraestructuras comunes si quiere abandonar la dependencia fósil.
La solución no puede ser ni imponer sin explicar ni bloquear sin mirar el sistema completo. Hace falta una cultura energética más madura. Una cultura capaz de hablar de paisaje, biodiversidad y electricidad al mismo tiempo.
Una lectura crítica: lo que el enlace resuelve y lo que no resuelve
El enlace eléctrico Tenerife-La Gomera es una infraestructura muy relevante. Pero conviene no venderla como una solución total.
Resuelve una parte del aislamiento eléctrico gomero. Mejora la seguridad de suministro. Facilita la integración renovable. Puede reducir generación fósil local. También convierte a Tenerife y La Gomera en un subsistema eléctrico más grande y flexible.
Ahora bien, no sustituye la necesidad de desplegar renovables bien planificadas. Tampoco elimina la importancia de reforzar redes interiores, modernizar distribución, gestionar demanda o incorporar almacenamiento cuando tenga sentido técnico.
La Gomera seguirá necesitando planificación energética propia. Tenerife también. La diferencia es que ahora ambas islas pueden jugar una partida menos estrecha. Eso, en operación eléctrica, vale mucho.

La red eléctrica también es transición ecológica
Uno de los errores más frecuentes en el debate energético es identificar la transición solo con generación renovable. Como si bastara con colocar paneles o molinos. La realidad es más exigente.
La transición energética necesita generación limpia, sí. Pero también necesita red, almacenamiento, control, protecciones, flexibilidad, reservas y operación experta. Sin esos elementos, la electricidad renovable no llega con seguridad a los hogares, empresas, hospitales, desaladoras o servicios públicos.
El enlace Tenerife-La Gomera permite contar una idea sencilla: la red no es el enemigo de la sostenibilidad. La red es una de sus condiciones materiales.
A veces lo más sostenible no es lo que menos se ve. Lo sostenible es aquello que permite retirar combustibles fósiles sin deteriorar la seguridad de suministro. En una isla, esa frontera es especialmente delicada.
Conclusión
El enlace eléctrico Tenerife-La Gomera representa mucho más que una infraestructura submarina. Es una pieza de madurez energética para Canarias. Une dos sistemas, reduce vulnerabilidades y abre más espacio para las renovables.
No debe presentarse como una obra sin impacto. Ninguna infraestructura de esta escala lo es. Pero tampoco sería honesto ignorar su valor climático, eléctrico y estratégico. La pregunta razonable no es si Canarias puede hacer la transición sin infraestructuras. La respuesta técnica es que no.
La cuestión verdaderamente importante es otra: cómo planificamos esas infraestructuras, cómo reducimos sus impactos, cómo las explicamos a la ciudadanía y cómo las ponemos al servicio de un modelo energético menos fósil, más seguro y más justo.
Canarias necesita menos consignas y más comprensión técnica. Porque una isla no se descarboniza solo con buenos deseos. Se descarboniza con renovables, almacenamiento, redes, planificación y una ciudadanía bien informada.
La electricidad parece invisible hasta que falla. Por eso conviene hablar de la red antes de que solo hablemos de sus ausencias. ¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.
