El lunes 28 de abril de 2025 a las 12:33 (hora peninsular española) se produjo un apagón eléctrico masivo que dejó sin luz a prácticamente toda la España peninsular y Portugal continental. En cuestión de segundos, alrededor del 60% de la energía disponible para consumo desapareció súbitamente del sistema, provocando el colapso de la red eléctrica. Ciudades enteras quedaron a oscuras, con transportes públicos paralizados (trenes, metros) y fallos generalizados en comunicaciones, semáforos y otros servicios esenciales. Solo se libraron del corte eléctrico los sistemas aislados de Canarias, Baleares y las ciudades de Ceuta y Melilla.
La reposición del suministro fue paulatina a lo largo del día y la madrugada. Red Eléctrica de España (REE) estimó inicialmente entre 6 y 10 horas para la recuperación completa. Gracias a planes de contingencia (black start) y apoyo de interconexiones externas, el servicio se restableció escalonadamente: primero zonas del norte y sur de la península, luego el oeste, y más tarde el centro. Hacia las 03:00 de la madrugada del 29 de abril ya se había recuperado más del 82% de la demanda eléctrica peninsular y energizado el 99% de las subestaciones de transporte. A las 11:15 de la mañana del 29 de abril, REE informó que el sistema peninsular estaba normalizado al 100%. La rápida reactivación de la red (en menos de 24 horas) fue destacada positivamente por las autoridades, dada la magnitud inédita del incidente.
Comunicados oficiales de REE, REN y gobiernos
Red Eléctrica de España (REE): Como operador del sistema español, activó de inmediato sus planes de reposición del suministro en colaboración con las empresas eléctricas desde el primer momento, dedicando “todos los recursos” a solventar la situación. REE confirmó que se había producido un “cero” en el sistema eléctrico peninsular, es decir, una caída total de tensión, y señaló que seguía analizando las causas del colapso. En comunicaciones preliminares el mismo 28 de abril, REE calificó el apagón de evento “absolutamente excepcional” en la historia de la compañía y admitió desconocer las causas exactas en ese momento. Al día siguiente, 29 de abril, el Director de Operaciones de REE (Eduardo Prieto) reveló que ocurrieron dos desconexiones sucesivas de generación en la zona suroeste de España, separadas por apenas unos segundos, que “pudieron influir” decisivamente en el apagón. REE informó preliminarmente que no había indicios de ciberataque, error humano ni fenómeno meteorológico como desencadenantes; la empresa apuntó más bien a un fallo ligado a la desconexión repentina de generación (posiblemente solar) como origen inmediato del desequilibrio. Asimismo, expertos destacaron la elevada dependencia de la red peninsular de energías renovables variables (especialmente solar fotovoltaica en esas horas) que se desconectan ante cualquier inestabilidad, junto con la escasez de reservas de inercia física (centrales síncronas en giro) disponibles en ese momento. Esto formaría parte del contexto técnico en que ocurrió el colapso.
Redes Energéticas Nacionais (REN) – Portugal: El operador portugués confirmó que el apagón afectó a todo el territorio continental de Portugal a partir de las 11:33 (hora local portuguesa). En un comunicado oficial, REN informó que la causa originaria fue externa a Portugal, concretamente “una significativa oscilación de tensiones en la red española” en un momento en que Portugal importaba electricidad de España. Esa perturbación hizo que los sistemas automáticos de control y protección de las centrales portuguesas actuaran según diseño, desconectando las plantas para proteger la integridad de la red, lo que derivó en el apagón en Portugal. REN destacó que inmediatamente activó su capacidad de arranque en negro (black start) mediante una central de gas (Tapada do Outeiro) para reenergizar la zona norte (Gran Porto), y posteriormente la central hidroeléctrica de Castelo de Bode, junto con el restablecimiento paulatino de la interconexión con España, permitió recuperar el suministro en regiones del centro y sur. Para la noche del 28 de abril, REN ya había logrado reponer todas las subestaciones de la Red de Transporte Nacional y estabilizar completamente la red portuguesa. REN calificó el evento de “absolutamente excepcional” y reiteró que continuaba investigando las posibles causas junto con sus homólogos españoles y europeos.
Gobierno de España: El Gobierno activó el Consejo de Seguridad Nacional y convocó reuniones de crisis desde el mismo lunes. El Presidente Pedro Sánchez se desplazó al centro de control de REE en Madrid para seguir de cerca las labores de restitución y la investigación del origen del fallo. En una comparecencia la noche del 28 de abril, Sánchez informó que a las 12:30 se habían “perdido” 15.000 MW (15 GW) de potencia, equivalentes a aproximadamente el 60% de la demanda en ese instante. Reconoció que los especialistas aún no habían podido determinar las causas del apagón y que todas las hipótesis permanecían abiertas. El Gobierno de España solicitó a las principales compañías eléctricas sus registros operativos de las horas previas al incidente y posteriores, para analizarlos detalladamente “hasta milésimas de segundo” en busca del desencadenante. El martes 29, con el suministro ya prácticamente restablecido, Sánchez mantuvo una reunión de urgencia con la presidenta de REE y altos ejecutivos de las eléctricas (Iberdrola, Endesa, Naturgy, EDP, Acciona) para exigir su colaboración en la investigación y abordar mejoras que garanticen la confiabilidad futura del sistema. Anunció que se encargará una investigación independiente con apoyo de la Comisión Europea, y prometió “todas las medidas necesarias para que no vuelva a pasar”. También advirtió que el Gobierno exigirá responsabilidades a los actores privados involucrados una vez se esclarezcan los hechos.
Gobierno de Portugal: El Primer Ministro portugués, Luís Montenegro, confirmó públicamente que “no hay ninguna indicación de que el origen estuviera en Portugal” y que “todo apunta” a un problema surgido en España como desencadenante del apagón. Las autoridades lusas señalaron que estaban en contacto con sus homólogos españoles para comprender mejor lo ocurrido. Montenegro subrayó el carácter excepcional del incidente y, al igual que en España, las instituciones portuguesas se centraron primero en la recuperación del suministro y posteriormente en la investigación técnica coordinada con REE y organismos europeos. En declaraciones el 28 de abril, también afirmó que “no hay ninguna indicación de ataque cibernético” en el origen del apagón, alineándose con la información disponible hasta ese momento. Los ministerios responsables de energía en ambos países (el Ministerio para la Transición Ecológica en España y el Ministerio de Ambiente/Energía en Portugal) se volcaron en la gestión de la emergencia. Fuentes del Ministerio español filtraron a medios que la caída brusca de generación en el suroeste peninsular, del orden de 15 GW, desbordó todos los mecanismos de control del sistema eléctrico. Asimismo, confirmaron que se registraron dos oscilaciones u ondas de choque eléctricas en cuestión de segundos, tras la primera de las cuales deberían haberse aislado las zonas afectadas, cosa que no fue posible y derivó en el colapso general. Por su parte, el Ministerio de Sanidad español comunicó vía X (Twitter) que estuvo en contacto con todas las comunidades autónomas para monitorizar el impacto sanitario del apagón.
