La energía solar en 2026: Una radiografía de lo que pensamos (y lo que queremos)
A veces, quienes trabajamos día a día con la energía, entre kilovatios y redes de distribución, corremos el riesgo de olvidar que la transición energética no es solo una cuestión de cables y paneles: es una cuestión de personas.
Hoy quiero compartir con vosotros una lectura fascinante que acaba de caer en mis manos. Se trata del «Estudio sobre la percepción que tiene la población española sobre la energía fotovoltaica«, elaborado por SIGMA DOS para la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) este enero de 2026. Los datos son reveladores y, sinceramente, arrojan mucha luz sobre dónde estamos y hacia dónde vamos como sociedad.
Una preocupación que no deja de crecer
Lo primero que destaca el informe es algo que palpamos en la calle: el cambio climático ya no es una amenaza abstracta, es una preocupación real y tangible. En una escala del 0 al 10, la preocupación media se sitúa en un 6,9, llegando a superar el 7 en mujeres y personas mayores de 65 años.
Ya no se trata solo de ecología, sino de sentido común. Casi la mitad de la población (un 44,5%) se declara «muy preocupada». Esto nos indica que el terreno para la acción es fértil; la ciudadanía no solo entiende el problema, sino que está pidiendo soluciones.
El sol: nuestro aliado favorito (y el más barato)
Aquí es donde el estudio se pone interesante. Cuando se pregunta por las soluciones, la respuesta es contundente: la energía solar es la reina.
- Es la más conocida: El 98,6% de la gente conoce la energía solar.
- Es la favorita: Un 66,3% considera que es la fuente que más deberíamos impulsar en España, muy por encima de la eólica (50%) o la hidroeléctrica (24%).
Pero hay un dato que, como técnico, me dibuja una sonrisa: la percepción económica ha cambiado radicalmente. La gente ya no ve las renovables como un lujo. De hecho, la energía solar y la eólica son percibidas como las más baratas, mientras que el gas natural se identifica como la opción más cara. La sociedad ha entendido que el sol no nos pasa factura a fin de mes.

Derribando el mito del «No en mi patio trasero»
A menudo escuchamos que todo el mundo quiere renovables, pero nadie las quiere cerca de su casa. Los datos de 2026 desmienten este mito.
El 67,5% de las personas está a favor de la instalación de parques solares en España. Y lo más sorprendente: el apoyo se mantiene alto incluso cuando hablamos de instalaciones cercanas al propio municipio (60,7%).
La gente ve los parques solares no como una molestia, sino como una oportunidad. El 66,5% cree que son una oportunidad para la «España vaciada» y un 64,2% ve en ellos una fuente de empleo y crecimiento para zonas rurales. Es reconfortante ver cómo la narrativa está cambiando hacia la convivencia y el desarrollo local.
Autoconsumo: Querer es poder (pero falta información)
Si miramos hacia nuestros propios tejados, la voluntad es innegable. Más de la mitad de la población (56,8%) está totalmente dispuesta a instalar paneles solares en su hogar. El motivo principal es aplastante: el 86,6% lo haría para reducir su factura eléctrica. El bolsillo manda, y la fotovoltaica responde.
Sin embargo, hay una barrera que debemos romper. Un 43% de las personas todavía desconoce si su vivienda es apta o no para instalar paneles. Aquí tenemos un deber pendiente de pedagogía y asesoramiento técnico para que nadie se quede con la duda.
El almacenamiento: La pieza clave del puzle
Finalmente, el informe toca un tema vital para la estabilidad de la red, especialmente en sistemas que requieren robustez: las baterías y el almacenamiento.
Aunque casi la mitad de la gente no sabría explicar técnicamente en qué consiste el almacenamiento , la intuición colectiva es acertada: un 76,1% valora positivamente las plantas de almacenamiento. Entienden que guardar el sol para cuando es de noche es sinónimo de eficiencia y de alargar las horas de energía barata.
Conclusión
Este informe de 2026 nos confirma que la sociedad española está madura para la transición energética. No la ven como una imposición, sino como una solución viable, económica y necesaria.
Los miedos infundados, como que las renovables causan apagones, son minoritarios (la mayoría atribuye los fallos técnicos a la gestión de la red, no a la fuente de energía). Estamos ante una ciudadanía informada, preocupada por el clima y dispuesta a abrazar el sol. Ahora, nos toca a nosotros seguir facilitando ese camino.
