El gas cuesta caro. La sentencia millonaria

El Gas Fósil Cuesta Caro: Análisis de la Sentencia Millonaria que Entierra las Regasificadoras en Canarias

A menudo analizamos complejos informes técnicos y planes energéticos. Hoy, sin embargo, la noticia más relevante para la transición energética en Canarias no viene de un laboratorio, sino de la más alta instancia judicial: el Tribunal Supremo.

Recientemente, se ha publicado la sentencia STS 4262/2025 que condena a la Administración General del Estado a indemnizar a Enagás Transporte S.A.U. con 18.655.000 euros, más intereses, por las inversiones fallidas en los proyectos de las plantas de gasificación de Tenerife y Gran Canaria.

A primera vista, podría parecer una mala noticia para el contribuyente. Sin embargo, desde una perspectiva técnica y estratégica, esta sentencia es la lápida definitiva sobre un modelo energético obsoleto para las islas y, paradójicamente, una de las mejores noticias que podríamos recibir para acelerar nuestro camino hacia un futuro 100% renovable.

💡 ¿Qué ha Dictaminado el Tribunal Supremo?

En resumen, el Tribunal ha reconocido que el Estado, a través de sus acciones a lo largo de los años, generó una «confianza legítima» en Enagás de que los proyectos de las regasificadoras saldrían adelante. Posteriormente, un cambio de criterio administrativo y legislativo, calificado por la Sala como «sorprendente e incoherente», frustró esos proyectos, convirtiendo los costes en los que había incurrido la empresa en un daño que no tenía el deber de soportar.

La indemnización, por tanto, no es por no construir las plantas, sino por un cambio de rumbo de la propia Administración que dejó a la empresa con las inversiones realizadas.

🔙 Crónica de un Fracaso Anunciado: El Origen de la Reclamación

Para entender la decisión del tribunal, es crucial mirar atrás. La sentencia detalla una cronología de decisiones políticas y administrativas que, en su momento, apuntalaron la idea del gas como energía de futuro para Canarias:

  • Planificación Obligatoria: Las plantas de Tenerife y Gran Canaria se incluyeron en la planificación energética nacional como «Categoría A», es decir, de ejecución obligatoria y no condicionada a la demanda de gas. Esto enviaba una señal inequívoca al sector.
  • Autorizaciones Iniciales: La Administración llegó a conceder una autorización administrativa para la planta de Tenerife en 2012, que posteriormente fue anulada por los tribunales por deficiencias en su Declaración de Impacto Ambiental. Aun así, la voluntad de la administración parecía clara.
  • Compra Forzosa por Ley: Mediante la Ley 17/2013, el propio legislador obligó a Enagás a adquirir la totalidad de la sociedad Gascan, promotora original de los proyectos. ¿Qué mayor señal de confianza puede dar el Estado que obligarte por ley a comprar un proyecto?

Estas acciones construyeron un castillo de naipes que, inevitablemente, se iba a venir abajo.

El gas cuesta caro

🌿 El Punto de Inflexión: Cuando la Sostenibilidad se Impuso al Gas

El cambio de paradigma no fue repentino, pero sí definitivo. La sentencia identifica dos momentos clave que rompieron esa «confianza legítima»:

  1. El Criterio de Sostenibilidad (2018): Los informes de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) introdujeron un requisito hasta entonces ignorado para estas plantas: la sostenibilidad económica. La CNMC advirtió de que no existía demanda de gas suficiente en las islas para hacer viables las infraestructuras, un argumento de pura lógica económica que la propia Administración terminó asumiendo por la vía del silencio administrativo.
  2. La Exclusión Legislativa (2022): El Real Decreto-ley 6/2022 asestó el golpe de gracia. Modificó la Ley del Sector de Hidrocarburos para excluir a las plantas canarias de la red básica gasista, relegándolas a un papel secundario e inviable. Esta decisión ya no era solo económica, sino que respondía a una nueva política energética nacional y autonómica orientada a la descarbonización y a las renovables.

⚡ Análisis Técnico: ¿Por Qué Esta Sentencia es una Victoria para Canarias?

Esta indemnización no es un gasto, es el coste de cancelar una hipoteca con el pasado. Es el precio que pagamos como sociedad por corregir un error estratégico monumental de un gobierno que tonteaba con el negacionismo climático.

  • Evitamos Activos Varados (Stranded Assets): Construir estas regasificadoras hoy sería una auténtica locura económica y medioambiental. Nos habrían atado durante décadas a la importación de un combustible fósil, volátil en su precio y contaminante. Serían infraestructuras multimillonarias condenadas a la obsolescencia en un mundo que avanza hacia la electrificación y el hidrógeno verde.
  • Libera el Camino a las Renovables: Cerrar definitivamente la puerta al gas libera recursos, enfoque político y espacio mental para centrarnos en lo que de verdad es el futuro: el despliegue masivo de la solar, la eólica, los sistemas de almacenamiento (baterías, bombeo) y la gestión inteligente de la demanda.
  • Refuerza la Coherencia de la Transición: La sentencia valida judicialmente que los criterios de sostenibilidad y los objetivos de descarbonización son razones de peso para detener proyectos de combustibles fósiles, incluso si en el pasado fueron promovidos por el propio Estado. Es un espaldarazo a la coherencia de la transición energética.

🚀 Conclusión: Una Lección Cara, un Futuro Renovable

La sentencia de las regasificadoras de Canarias nos deja una lección muy cara: la planificación energética errática y anclada en el pasado tiene un coste directo. Los 18,6 millones de euros son el finiquito de una era.

Pero esta sentencia es mucho más que eso. Es un aviso a navegantes.

Un aviso a aquellos que, con el pretexto de la emergencia energética, están instalando grupos de emergencia fósiles que nos anclan aún más al pasado. Un aviso a aquellos que, con un proceso de concurrencia competitiva, se empeñan en renovar la mitad de los grupos fósiles de nuestras centrales, perpetuando un modelo caduco. Y, sobre todo, un aviso a aquellos que con la boca grande abrazan la descarbonización pero por detrás ponen todos los palos en las ruedas para que esta avance lo más lentamente posible.

El Tribunal Supremo lo ha dejado claro: las decisiones incoherentes y los cambios de rumbo caprichosos en materia energética acaban pasando factura. Hoy le ha tocado al Estado, mañana podría tocarle a cualquiera que apueste por los combustibles fósiles en contra de la lógica, la sostenibilidad y el futuro de Canarias.


¿Te ha parecido interesante este análisis? Me gustaría saber tu opinión en los comentarios. ¿Crees que esta sentencia marca un antes y un después en la política energética de las islas?

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