Las Rosas: el refuerzo eléctrico que necesita el este de Tenerife

Las Rosas: el refuerzo eléctrico que necesita el este de Tenerife

La futura subestación de Las Rosas no es una obra más en el mapa eléctrico de Tenerife. Es una pieza llamada a reforzar uno de los ejes más sensibles de la isla: la vertiente este, donde confluyen demanda, generación, industria, territorio ocupado y necesidad creciente de integración renovable.

Conviene decirlo con claridad. La transición energética no se hace solo instalando aerogeneradores o placas fotovoltaicas. También exige red, subestaciones, transformación, protección, control, capacidad de transporte y puntos sólidos donde conectar la nueva generación limpia. Sin esa infraestructura invisible, la electricidad renovable puede existir sobre el papel, pero no siempre puede circular con seguridad por el sistema.

En el caso de Las Rosas, los proyectos conocidos permiten entender bien la dimensión de la actuación. Hablamos de una nueva subestación 220/66 kV en Güímar, una línea subterránea de 220 kV entre Caletillas y Las Rosas, y una entrada-salida a 66 kV sobre el eje Arico 2–Polígono de Güímar. El conjunto forma parte de un mismo refuerzo eléctrico y se encuentra sometido a evaluación ambiental ordinaria, según la documentación técnica y los anuncios publicados en el Boletín Oficial de Canarias. (Gobierno de Canarias)

Qué es realmente la subestación de Las Rosas

La nueva subestación de Las Rosas se proyecta como una instalación 220/66 kV situada en el término municipal de Güímar. Su función principal será actuar como nodo de enlace entre la red de 220 kV y la red de 66 kV del este de Tenerife.

El proyecto contempla una subestación con tecnología GIS, es decir, con aparamenta blindada aislada en gas, instalada en interior. Esta solución permite reducir ocupación, proteger mejor los equipos y adaptarse a emplazamientos donde las condiciones ambientales y territoriales aconsejan instalaciones más compactas. Según el proyecto técnico, contará con un parque de 220 kV y otro de 66 kV, ambos con configuración de interruptor y medio.

No estamos ante una simple “caja de conexión”. Una subestación de este tipo permite maniobrar líneas, transformar tensión, proteger equipos, aislar faltas, medir energía, controlar tensiones y operar remotamente la red. En sistemas insulares, donde no existe una gran malla continental que amortigüe los problemas, esta función resulta aún más relevante.

La instalación prevista incluye 7 posiciones equipadas a 220 kV, 5 posiciones equipadas a 66 kV y un transformador de 125 MVA, según el anuncio oficial publicado en el BOC. (Gobierno de Canarias) El propio proyecto identifica posiciones para la línea de Caletillas, la conexión con Abona, la evacuación renovable y las salidas de 66 kV hacia Polígono de Güímar y Arico 2.

Las Rosas y la nueva línea de 220 kV

La actuación más visible desde el punto de vista estructural es la línea subterránea de 220 kV entre Caletillas y Las Rosas. El proyecto la define como una línea de transporte de energía eléctrica, de simple circuito, con una longitud de 12,611 kilómetros. Conectará la subestación de Caletillas, en Candelaria, con la futura subestación de Las Rosas, en Güímar.

El trazado discurre por los municipios de Candelaria, Arafo y Güímar. Parte de la subestación de Caletillas, atraviesa zonas urbanas de Caletillas y Candelaria, continúa por el Polígono Industrial de Güímar, cruza la autopista TF-1 mediante perforación horizontal y sigue por la zona de Samarines hasta llegar a Las Rosas.

Desde el punto de vista técnico, la línea está diseñada con una capacidad de transporte de 290 MVA por circuito, instalación tubular hormigonada, disposición de cables al tresbolillo, conexión de pantallas mediante cross bonding y 51 empalmes prefabricados.

Esto tiene una lectura sencilla. Tenerife gana un nuevo eje fuerte de 220 kV en la vertiente este. No se trata solo de llevar electricidad de un punto a otro. Se trata de crear capacidad de evacuación, mallado, flexibilidad operativa y mayor robustez ante contingencias.

El papel de la red de 66 kV

La subestación no se queda en el nivel de 220 kV. También se conecta con la red de 66 kV, que en Canarias sigue siendo esencial para la estructura de transporte insular.

El proyecto de entrada-salida a 66 kV conectará Las Rosas con el circuito Arico 2–Polígono Güímar 1. La actuación se plantea como una línea aérea-subterránea de doble circuito, con una longitud total de 4,907 kilómetros, situada en el término municipal de Güímar. Para ello se modifica el trazado actual entre los apoyos T-34 y T-39, con desmontaje de los apoyos existentes T-35, T-36, T-37 y T-38.

El resultado eléctrico es importante. Por un lado, se constituye el circuito Polígono Güímar–Las Rosas. Por otro, desde Las Rosas partirá otro circuito hacia el apoyo de transición que enlaza con Arico 2, formando el circuito Las Rosas–Arico 2.

Este tipo de actuaciones no siempre se entiende bien desde fuera. Puede parecer que se “complica” una línea existente. En realidad, se está creando un nodo de red que permite repartir mejor los flujos, reducir dependencias de corredores concretos y dar más capacidad de maniobra al operador del sistema.

Infografía sobre el refuerzo eléctrico del este de Tenerife, con la futura subestación GIS Las Rosas 220/66 kV, la línea subterránea Caletillas-Las Rosas de 12,611 km y la conexión a 66 kV con Arico 2 y Polígono Güímar 1, destacando su papel en la seguridad del suministro, la integración renovable y el mallado de la red.

Por qué es necesaria esta infraestructura

La documentación técnica lo expresa con bastante claridad. La finalidad de Las Rosas es facilitar la evacuación de energía renovable, aumentar su integración en la red de transporte y ayudar a resolver restricciones técnicas en el eje norte-sur del este de Tenerife.

Esa frase resume el fondo del asunto. La vertiente este de Tenerife concentra infraestructuras eléctricas relevantes, centros de consumo, zonas industriales y potencial renovable. Al mismo tiempo, el sistema insular necesita más capacidad para absorber generación limpia sin comprometer la estabilidad.

Cuando una red no tiene capacidad suficiente, aparecen restricciones. Eso significa que, aunque haya generación renovable disponible, no siempre puede evacuarse toda. También puede obligar a operar el sistema con más generación convencional de la deseable, no por preferencia tecnológica, sino por seguridad eléctrica.

La nueva subestación permite crear un punto fuerte de transformación entre 220 y 66 kV. La línea Caletillas–Las Rosas refuerza el eje de transporte. La conexión a 66 kV inserta el nuevo nodo en la red existente. Visto en conjunto, el proyecto mejora la capacidad de mallado de la isla.

Cómo mejora la red del este de Tenerife

La mejora no debe medirse solo en megavatios. En una isla, tan importante como la capacidad es la operabilidad. Una red mejor mallada permite más alternativas cuando una línea está fuera de servicio, cuando se realizan trabajos de mantenimiento o cuando aparece una avería.

Las Rosas también mejora la integración entre niveles de tensión. El transformador 220/66 kV permite transferir energía entre la red de mayor capacidad y la red de 66 kV. Eso ayuda a alimentar cargas, evacuar generación y redistribuir flujos con más margen.

La tecnología GIS interior aporta otra ventaja. Reduce el impacto físico frente a soluciones convencionales de intemperie y permite concentrar funciones eléctricas relevantes en una ocupación más contenida. No elimina la necesidad de evaluar impactos, pero sí muestra una opción técnica más compacta.

Además, la línea de 220 kV se proyecta como subterránea. Esto reduce el impacto visual respecto a una línea aérea equivalente, aunque introduce otros condicionantes: obra civil, zanjas, cámaras de empalme, servidumbres subterráneas y coordinación con infraestructuras existentes.

Una obra de red para una transición real

Hay una idea que Canarias debe asumir con madurez: no habrá transición energética seria sin red de transporte. Se puede discutir cada trazado, cada emplazamiento y cada medida ambiental. Esa discusión es legítima. Pero no se puede defender una electrificación renovable profunda y, al mismo tiempo, rechazar cualquier infraestructura que haga posible mover esa electricidad.

Las Rosas no resuelve por sí sola todos los retos eléctricos de Tenerife. Ninguna subestación lo hace. La isla seguirá necesitando almacenamiento, gestión de demanda, generación renovable bien distribuida, estabilidad dinámica, control de tensión y planificación territorial seria.

Sin embargo, este refuerzo sí apunta en la dirección correcta. Más red significa más capacidad para integrar renovables. Aumento del mallado significa más seguridad. Más puntos de transformación significan más flexibilidad. Y más flexibilidad significa menos dependencia de soluciones fósiles cuando el sistema se tensiona.

Situación administrativa actualizada

Con la información pública disponible a 19 de mayo de 2026, los proyectos aparecen en tramitación administrativa. El BOC de 11 de marzo de 2026 publicó los anuncios de información pública relativos a la nueva subestación Las Rosas 220/66 kV y a la línea subterránea Caletillas–Las Rosas 220 kV, incluyendo autorización administrativa, declaración de utilidad pública y declaración de impacto ambiental. (Gobierno de Canarias)

También consta en ese mismo número del BOC la información pública de la línea aérea-subterránea a 66 kV de entrada-salida en Las Rosas sobre el eje Arico 2–Polígono de Güímar. (Gobierno de Canarias)

Por tanto, lo prudente es hablar de instalaciones proyectadas y en tramitación, no de instalaciones ya ejecutadas o puestas en servicio. Esta precisión importa. En energía, como en casi todo, la confianza pública se construye también diciendo exactamente en qué punto está cada actuación.

Conclusión: la red también es transición energética

La futura subestación de Las Rosas y sus líneas asociadas representan una actuación clave para el este de Tenerife. No son una pieza aislada, sino parte de una arquitectura mayor que debe permitir una red más robusta, más flexible y más preparada para integrar generación renovable.

Canarias necesita hablar más de estas infraestructuras. No solo cuando generan conflicto o cuando aparecen en un expediente administrativo. También cuando explican cómo se sostiene, físicamente, la transición energética.

La electricidad parece sencilla cuando llega al enchufe. Pero detrás hay una red que debe estar preparada para cada segundo, cada falta, cada punta de demanda y cada megavatio renovable que queremos aprovechar. Las Rosas forma parte de esa conversación necesaria.

La transición energética no se construye negando la complejidad, sino afrontándola con inteligencia, planificación y responsabilidad colectiva. ¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.


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