Vertidos renovables en Canarias: 105 GWh pudieron aprovecharse

Vertidos renovables en Canarias: 105 GWh que pudieron aprovecharse

Los vertidos renovables en Canarias muestran una de las grandes contradicciones de nuestra transición energética. En determinados momentos existe energía eólica o fotovoltaica disponible, pero el sistema eléctrico no puede integrarla. Mientras tanto, las centrales térmicas continúan quemando combustibles fósiles para atender la demanda en otras horas del día.

Esa energía limpia no se pierde porque sobren parques renovables. Tampoco porque Canarias haya avanzado demasiado deprisa. Se pierde porque la red, el almacenamiento, la demanda y la operación del sistema todavía no están preparados para aprovechar toda la generación disponible.

Los datos recopilados por el Observatorio Energético de Canarias permiten cuantificar por primera vez la dimensión económica, energética y climática de esta realidad.

Entre enero y abril de 2026, los sistemas eléctricos canarios acumularon 105.585 MWh de energía renovable no integrable, conocida técnicamente como ERNI. Son más de 105 GWh de producción limpia que no llegaron a utilizarse plenamente dentro del sistema.

La conclusión no debería ser que Canarias tiene demasiadas renovables. La lectura correcta es más exigente: necesitamos aumentar nuestra capacidad para integrar las renovables que ya existen y todas las que deberán incorporarse durante los próximos años.

Vertidos renovables en Canarias: una cifra que cambia el debate

Durante los cuatro primeros meses de 2026 con información completa, el sistema eléctrico canario presentó los siguientes valores:

IndicadorEnero-abril de 2026
Demanda eléctrica2.981.506 MWh
Renovable integrada en la red672.413 MWh
Energía renovable no integrable105.585 MWh
Recuperación modelizada al 60 %63.312 MWh
Ahorro estimado al 60 %15,76 millones de euros
CO₂ evitable al 60 %59.154 toneladas
Recuperación técnica máxima modelizada105.429 MWh
Ahorro estimado al máximo técnico25,26 millones de euros
CO₂ evitable al máximo técnico95.023 toneladas

Estas cifras económicas y ambientales proceden del modelo V2A desarrollado por el observatorio. El cálculo estima qué generación térmica podría evitarse si una parte de la ERNI llegara a recuperarse.

Para ello, la energía disponible se asigna a las tecnologías fósiles que podrían ser desplazadas, tomando como referencia el comportamiento horario observado. No estamos, por tanto, ante un despacho alternativo oficial de Red Eléctrica. Se trata de una modelización destinada a conocer el orden de magnitud de la oportunidad existente.

La diferencia es importante. No toda la energía no integrada puede recuperarse automáticamente. Hacen falta infraestructuras, capacidad de almacenamiento, demanda flexible y condiciones técnicas adecuadas.

Aun con esas cautelas, los resultados son muy relevantes.

Un escenario intermedio, basado en recuperar el 60 % de la ERNI, habría permitido aprovechar 63.312 MWh de energía renovable. El coste térmico evitable se situaría alrededor de los 15,76 millones de euros. Además, podrían haberse evitado unas 59.154 toneladas de CO₂.

Si se alcanzara la recuperación técnica máxima contemplada por el modelo, el ahorro estimado ascendería a 25,26 millones de euros. Las emisiones evitables superarían las 95.000 toneladas de CO₂.

Los vertidos renovables en Canarias no fue un fenómeno puntual

Los datos mensuales muestran que la ERNI apareció de forma continuada durante todo el periodo analizado.

MesERNI publicadaPorcentaje sobre el denominador renovableRecuperación al 60 %Ahorro central al 60 %CO₂ evitable al 60 %
Enero de 202616.823 MWh11,22 %10.094 MWh2,57 millones de euros9.321 t
Febrero de 202626.724 MWh17,07 %16.034 MWh3,98 millones de euros14.987 t
Marzo de 202645.980 MWh18,37 %27.549 MWh6,73 millones de euros25.681 t
Abril de 202616.059 MWh11,36 %9.635 MWh2,49 millones de euros9.164 t

La suma de las cifras mensuales redondeadas puede diferir en 1 MWh del acumulado general.

Marzo destaca con claridad. Durante ese mes se registraron casi 46 GWh de energía renovable no integrada, aproximadamente el 44 % del total acumulado entre enero y abril.

Febrero también presentó un volumen considerable, con más de 26,7 GWh. Enero y abril se situaron alrededor de los 16 GWh.

La continuidad del fenómeno permite descartar que estemos ante una anomalía aislada. La ERNI se ha convertido en un indicador directo de la distancia existente entre disponer de energía renovable y poder utilizarla realmente.

Una isla puede contar con viento, sol y potencia instalada. Sin embargo, eso no garantiza que toda esa producción pueda entrar en el sistema durante las horas de mayor disponibilidad.

Vertidos renovables en Canarias entre enero y abril de 2026, con 105.585 MWh no integrados, recuperación potencial, ahorro y CO₂ evitable.

Gran Canaria concentra la mayor oportunidad

La distribución territorial de la energía no integrada presenta diferencias significativas.

Sistema eléctricoERNI acumuladaPorcentaje indicado por el observatorio
Canarias105.585 MWh12,65 %
Gran Canaria55.340 MWh14,66 %
Lanzarote-Fuerteventura21.800 MWh15,90 %
Tenerife20.926 MWh7,13 %
La Gomera4.996 MWh167,83 %
El Hierro2.037 MWh18,33 %
La Palma486 MWh4,00 %

Gran Canaria acumuló 55.340 MWh, algo más de la mitad de toda la ERNI registrada en Canarias durante el periodo.

No significa que Gran Canaria tenga el peor sistema eléctrico. Su volumen de generación renovable también es elevado. El dato señala, sobre todo, que allí existe una oportunidad importante para recuperar energía limpia y reducir producción térmica.

En una isla con una demanda considerable, cada mejora en la integración puede generar beneficios absolutos relevantes. El almacenamiento, la flexibilidad de la demanda y las mejoras de red tendrían capacidad para desplazar cantidades significativas de combustible.

Lanzarote y Fuerteventura

El sistema conjunto de Lanzarote-Fuerteventura acumuló 21.800 MWh de ERNI, con un porcentaje cercano al 16 %.

En sistemas insulares medianos, este volumen tiene un valor estratégico especial. Cada megavatio hora renovable recuperado reduce la dependencia de centrales térmicas situadas dentro del propio sistema.

Además, Lanzarote y Fuerteventura disponen de un recurso eólico y solar notable. El reto no consiste únicamente en instalar más potencia. Debe garantizarse que la nueva generación pueda integrarse sin aumentar de manera desproporcionada los vertidos.

Tenerife

Tenerife registró 20.926 MWh, un volumen próximo al del sistema Lanzarote-Fuerteventura. Sin embargo, su porcentaje relativo fue menor, un 7,13 %.

La diferencia se explica por el tamaño del sistema y por su mayor demanda. Tenerife necesita grandes volúmenes de energía renovable para modificar de manera profunda su mezcla de generación.

Precisamente por eso, cualquier mejora de integración puede tener un efecto absoluto importante. Recuperar varios gigavatios hora permitiría reducir horas de funcionamiento de los grupos térmicos y disminuir el consumo de combustibles importados.

La Gomera y el porcentaje superior al 100 %

La Gomera presenta un dato singular: 4.996 MWh de ERNI y un porcentaje del 167,83 % respecto al denominador renovable utilizado por el observatorio.

En un sistema pequeño, unas pocas unidades de generación pueden producir variaciones porcentuales muy elevadas. Por eso, el dato debe analizarse junto con el volumen absoluto, la generación integrada y las condiciones operativas concretas de la isla.

El porcentaje no debe ocultarse, porque aporta información. Muestra que existe una fuerte desproporción entre la energía renovable integrada y la energía que no pudo ser absorbida durante determinados periodos.

El Hierro y La Palma

El Hierro acumuló 2.037 MWh de ERNI, equivalentes al 18,33 % según el indicador utilizado. Aunque el volumen absoluto es menor, la cifra resulta relevante para un sistema eléctrico de ese tamaño.

La existencia de Gorona del Viento permite gestionar una parte importante de la producción eólica. Sin embargo, el dato confirma que incluso un sistema con almacenamiento hidroeléctrico puede seguir encontrando limitaciones operativas.

La Palma registró 486 MWh, el valor más bajo del archipiélago. Su porcentaje fue del 4 %. En este caso, el reducido volumen de vertidos también refleja una menor presencia renovable dentro del conjunto de la generación insular.

No aprovechar renovables también tiene un coste

El debate público suele centrarse en cuánto cuesta instalar un parque eólico, una planta fotovoltaica o una batería. Sin embargo, la ERNI obliga a plantear la pregunta inversa: ¿cuánto cuesta no utilizar una energía limpia que ya está disponible?

La respuesta aparece en varios niveles.

En primer lugar, existe un coste directo relacionado con la generación térmica. Cuando una parte de la energía renovable no entra en el sistema, la demanda debe seguir cubriéndose. En Canarias, esa cobertura depende todavía, en gran medida, de ciclos combinados, motores diésel, turbinas de vapor y turbinas de gas.

El escenario central del observatorio estima que recuperar el 60 % de la ERNI podría haber evitado 15,76 millones de euros de coste térmico entre enero y abril.

En segundo lugar, existe un coste exterior. Buena parte del combustible utilizado para producir electricidad debe importarse. Cada MWh renovable desaprovechado mantiene una parte de esa dependencia.

También aparece un coste asociado a las inversiones ya realizadas. Cuando una instalación renovable produce menos de lo que podría debido a las limitaciones del sistema, su aprovechamiento social y energético disminuye.

La ERNI funciona así como una especie de coste oculto. No llega al ciudadano mediante una factura separada, pero forma parte del funcionamiento económico del sistema eléctrico.

La oportunidad climática perdida

Los vertidos renovables en Canarias también tienen una consecuencia climática.

El modelo estima que recuperar el 60 % de la ERNI habría evitado 59.154 toneladas de CO₂. En el escenario técnico máximo, la reducción potencial alcanzaría unas 95.023 toneladas.

Estas cantidades no constituyen una certificación oficial de emisiones. Son una estimación basada en las tecnologías térmicas que podrían haber sido desplazadas.

Aun así, permiten comprender la dimensión ambiental del problema.

Cuando la energía eólica o solar queda fuera, la demanda eléctrica no desaparece. Debe ser atendida con otros recursos. Mientras el sistema canario continúe dependiendo de los combustibles fósiles, parte de esa sustitución seguirá asociada a emisiones de gases de efecto invernadero.

Reducir los vertidos renovables no es solo una cuestión de eficiencia. También es una herramienta directa de descarbonización.

Qué nos está diciendo realmente la ERNI

La energía renovable no integrable no debe utilizarse como argumento contra la eólica o la fotovoltaica.

Los vertidos no demuestran que Canarias deba frenar la implantación renovable. Señalan que la transición energética necesita nuevas piezas para avanzar.

Durante la primera etapa, la prioridad fue instalar potencia renovable. Esa tarea continúa siendo imprescindible. Sin embargo, el crecimiento de la generación variable obliga a prestar más atención a la flexibilidad del conjunto.

La ERNI apunta hacia varias necesidades concretas.

Almacenamiento energético

El almacenamiento permite desplazar energía desde las horas de mayor producción hacia momentos con menos recurso renovable.

Las baterías pueden ofrecer una respuesta rápida y ayudar a gestionar variaciones dentro del día. Los bombeos hidroeléctricos proporcionan grandes capacidades de almacenamiento y pueden prestar servicios adicionales al sistema.

No todas las soluciones sirven para lo mismo. Por eso, cada proyecto debe evaluarse según su potencia, duración, localización y capacidad para aportar servicios eléctricos.

Gestión flexible de la demanda

Algunos consumos pueden trasladarse hacia las horas con más producción renovable.

La desalación, los bombeos de agua, la producción de frío, determinados procesos industriales o la recarga inteligente de vehículos eléctricos pueden ayudar a absorber excedentes.

No se trata de consumir más por consumir. El objetivo es coordinar determinados usos energéticos con los momentos en los que existe electricidad limpia disponible.

Refuerzo de las redes

Una parte de la energía puede quedar limitada porque la red no dispone de capacidad suficiente para transportarla desde los puntos de generación hasta los centros de consumo.

Las nuevas instalaciones renovables deben acompañarse de refuerzos, nuevas subestaciones, mejores sistemas de control y una planificación más ágil.

Sin red no hay transición energética. Tampoco puede haberla si las infraestructuras llegan muchos años después que los proyectos de generación.

Distribución territorial de los vertidos renovables en Canarias y soluciones para aprovecharlos mediante almacenamiento, red y demanda flexible.

Electrificación útil

La movilidad eléctrica, la climatización eficiente, la producción de agua y otros usos pueden aumentar la demanda eléctrica y desplazar combustibles fósiles.

Esa electrificación debe planificarse de forma inteligente. Bien gestionada, puede convertirse en una herramienta para integrar producción renovable.

Una operación más avanzada

Los sistemas insulares necesitan conservar frecuencia, tensión, reservas, potencia de cortocircuito y capacidad de recuperación ante perturbaciones.

Reducir la generación térmica exige sustituir también los servicios eléctricos que hoy aportan las máquinas síncronas. No basta con producir energía. El sistema debe seguir siendo estable.

Por eso será necesario combinar almacenamiento, electrónica de potencia avanzada, compensadores síncronos, controles grid-forming y otros recursos capaces de mantener la seguridad del suministro.

De los megavatios instalados a los megavatios hora aprovechados

La transición energética canaria se ha medido durante demasiado tiempo mediante la potencia instalada.

Sabemos cuántos megavatios eólicos o fotovoltaicos se conectan. Sin embargo, esa cifra no indica cuánta energía fósil se sustituye realmente.

El indicador decisivo debería ser la energía renovable integrada. Es decir, los MWh que llegan a cubrir la demanda y desplazan generación térmica.

Un sistema puede aumentar su potencia renovable y, al mismo tiempo, registrar más vertidos. Si no se desarrollan redes, almacenamiento y flexibilidad, cada nueva instalación puede producir rendimientos decrecientes.

Eso no justifica detener los proyectos. Obliga a planificarlos mejor.

La política energética debe avanzar de forma coordinada en seis ámbitos:

  • nueva generación renovable;
  • almacenamiento;
  • redes eléctricas;
  • demanda flexible;
  • electrificación;
  • recursos para garantizar la estabilidad.

Medir la ERNI permite saber si esa coordinación está funcionando.

Una prioridad para la política energética canaria

Reducir los vertidos renovables debería convertirse en una prioridad de la planificación energética de Canarias.

No por una cuestión estética ni porque toda la energía deba integrarse a cualquier precio. El objetivo debe ser aprovecharla cuando hacerlo resulte técnica, económica y ambientalmente razonable.

Cada MWh recuperado puede desplazar combustible importado, reducir emisiones y mejorar el rendimiento de las inversiones renovables.

Para conseguirlo, necesitamos más transparencia. Es importante conocer cuándo se producen los vertidos, en qué sistemas se concentran y cuáles son sus causas.

Los indicadores de los sistemas no peninsulares de eSIOS ofrecen una base valiosa. El Observatorio Energético de Canarias añade una lectura territorial y económica que permite acercar esos datos al debate público.

Una información más detallada facilitaría la toma de decisiones. También permitiría ordenar las inversiones según las necesidades reales de cada isla.

Cautelas necesarias para interpretar los datos

El análisis se concentra en el periodo comprendido entre enero y abril de 2026.

Cuando se incorporó mayo al observatorio, el dato oficial de ERNI todavía no estaba publicado. Por esa razón, aparecía con un valor provisional de cero. Incluirlo en el acumulado habría distorsionado el resultado.

Los porcentajes deben interpretarse junto a los valores absolutos. En sistemas pequeños, un denominador renovable reducido puede producir porcentajes muy altos, como ocurre en La Gomera.

El modelo V2A es una simulación analítica. No sustituye los estudios de restricciones ni la operación oficial de Red Eléctrica.

Su valor reside en mostrar el orden de magnitud de una oportunidad: cuánta energía, cuánto coste térmico y cuántas emisiones podrían evitarse si Canarias dispusiera de una mayor capacidad de integración.

La siguiente etapa de la transición energética

Los vertidos renovables son una ventana privilegiada para entender el momento en el que se encuentra Canarias.

Ya no hablamos únicamente de instalar energía limpia. Hablamos de preparar el sistema eléctrico para utilizarla.

Entre enero y abril de 2026 quedaron fuera más de 105 GWh de generación renovable. Recuperar solo el 60 % habría permitido aprovechar más de 63 GWh, evitar alrededor de 15,8 millones de euros de coste térmico y reducir cerca de 59.000 toneladas de CO₂.

El dato político y energético es claro. La energía renovable no integrada no representa un fracaso de las renovables. Refleja las limitaciones de un sistema que debe evolucionar con mayor rapidez.

En unas islas eléctricamente aisladas, la flexibilidad no es un complemento. Es una condición imprescindible para sustituir los combustibles fósiles sin comprometer la seguridad del suministro.

La próxima etapa de la transición energética canaria no puede limitarse a instalar más megavatios. Debe conseguir que cada vez más energía limpia llegue realmente a los hogares, a los servicios públicos y a la actividad económica de las islas.

La energía renovable que hoy se pierde puede convertirse mañana en ahorro, estabilidad y soberanía energética. Depende de las decisiones que adoptemos ahora.


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