La adaptación de los sistemas eléctricos insulares al cambio climático: retos y oportunidades
El cambio climático es ya una realidad palpable en Canarias. Más allá de las estadísticas y los informes científicos, su huella se manifiesta en nuestros paisajes y en nuestra vida cotidiana: veranos cada vez más largos y calurosos, tormentas más intensas, periodos de sequía más prolongados y un océano que se calienta de forma sostenida. Ante este escenario, la adaptación no es una opción: es una necesidad urgente, especialmente en un pilar tan sensible como la energía.
Los sistemas eléctricos insulares tienen una singularidad que los hace especialmente vulnerables: su aislamiento. A diferencia de las grandes redes continentales, aquí no podemos importar energía si falla la producción local. Cada isla es responsable de equilibrar en tiempo real la generación y la demanda, garantizando un suministro seguro y estable.
Riesgos agravados por el clima
El calentamiento global introduce nuevos riesgos sobre un sistema que ya operaba al límite. Algunos datos que ilustran su magnitud:
- Aumento de la temperatura media anual en Canarias: +1,5 °C en los últimos 50 años (según datos de AEMET).
- Incremento de la temperatura máxima en verano: Hasta +3 °C en episodios extremos, con records históricos de demanda por climatización.
- Subida del nivel del mar: En torno a 3,5 mm anuales, un fenómeno que amenaza infraestructuras costeras.
Estos factores tienen consecuencias directas:
🔸 Disminución de rendimiento térmico: Cada grado de aumento ambiental reduce entre un 0,3% y un 0,5% el rendimiento neto de una central térmica convencional, porque se eleva la temperatura de condensación.
🔸 Sobrecarga de transformadores: La vida útil de un transformador disminuye exponencialmente con el incremento de la temperatura de operación. Un aumento sostenido de 10 °C puede reducir su esperanza de vida a la mitad.
🔸 Riesgo de inundación: Subestaciones como la de Jinámar, en Gran Canaria, y El Palmar, en Tenerife, están situadas a menos de 5 metros sobre el nivel del mar.
🔸 Exposición al viento extremo: La red aérea de media tensión es especialmente vulnerable a rachas superiores a 120 km/h, que ya son más frecuentes.
Estrategias de adaptación necesarias
Frente a estos desafíos, la respuesta pasa por anticiparse y reforzar la resiliencia del sistema eléctrico. Algunas estrategias prioritarias incluyen:
🔹 Refuerzo de infraestructuras críticas
- Subestaciones: Se están diseñando diques perimetrales y sistemas de bombeo de emergencia en zonas costeras con riesgo de inundación.
- Transformadores: Se prevé sustituir algunos equipos por modelos con mayores márgenes térmicos (clase T), capaces de operar a temperaturas ambiente superiores a 50 °C.
- Líneas: La repotenciación con conductores de aluminio-acero de alta temperatura (HTLS) permitirá aumentar la capacidad de transporte en condiciones extremas.
🔹 Diversificación renovable y almacenamiento
Actualmente, el mix eléctrico canario es un 80% de origen fósil y un 20% renovable (datos 2023). La penetración renovable debe duplicarse para reducir vulnerabilidad:
- Eólica terrestre instalada: 639 MW.
- Fotovoltaica instalada: 249 MW.
- Objetivo 2030: Superar el 60% renovable.
Los sistemas de almacenamiento juegan un papel clave: el Salto de Chira (Gran Canaria) aportará 200 MW / 1.600 MWh de almacenamiento hidráulico, esencial para cubrir picos y gestionar contingencias.
🔹 Digitalización y monitorización avanzada
- Smart Grids: La red inteligente desplegada en Canarias cubre más del 70% de los puntos de suministro, con telegestión y telemedida en tiempo real.
- SCADA avanzado: Permite la supervisión continua del estado térmico de transformadores y la predicción de incidencias meteorológicas.
- Protección adaptativa: Relés de protección con umbrales dinámicos en función de las condiciones ambientales y la generación renovable.
🔹 Planes de contingencia y cultura de la prevención
Red Eléctrica y las empresas distribuidoras han comenzado a implementar:
- Protocolos de operación ante episodios de calor extremo y tormentas.
- Simulacros anuales de fallo de generación múltiple.
- Formación específica en emergencias climáticas.
Oportunidades para la transición energética
Si bien la adaptación eléctrica conlleva costes y esfuerzos, también abre oportunidades valiosas. Las inversiones en resiliencia movilizan empleo local cualificado, modernizan infraestructuras obsoletas y aceleran la transición hacia un sistema más sostenible y seguro.
Por ejemplo:
- Salto de Chira: Más de 3.500 empleos directos e indirectos durante su construcción.
- Digitalización: El despliegue de redes inteligentes moviliza a más de 200 empresas locales.
- Repotenciación renovable: Cada MW eólico instalado evita unas 2.000 tCO₂ anuales.
En Canarias tenemos el conocimiento técnico, el compromiso social y el potencial renovable para convertir este desafío en una ocasión histórica de transformación en la adaptación eléctrica. Pero el tiempo apremia. Cada año que pasa, el impacto del cambio climático será más intenso y costoso de revertir.
Actuar ahora es un deber con nuestro presente y un legado de responsabilidad hacia las generaciones futuras.

