Análisis Crítico del CTECan: Redefiniendo la Transición Energética en Canarias
La emergencia climática es la crisis global prioritaria de nuestro tiempo. En sistemas eléctricos aislados y fragmentados, esta realidad nos exige respuestas institucionales que estén a la altura de los desafíos físicos de la red. Históricamente, la dependencia de los combustibles fósiles ha lastrado nuestra competitividad y ha aumentado nuestra vulnerabilidad medioambiental. Hoy, a 9 de abril de 2026, la transición total hacia fuentes de energía renovable es imperativa, urgente y tecnológicamente viable.
Para orquestar este cambio monumental, la administración ha impulsado nuevas herramientas de gobernanza. La figura central en este ecosistema es el Consejo para la transición energética de Canarias, o CTECan. Este ente nace para intentar ordenar un sector complejo y dinámico. Sin embargo, cuando analizamos su diseño desde la perspectiva de la operatividad real de las redes eléctricas, surgen interrogantes técnicos ineludibles.
A lo largo de esta publicación, desgranaremos la estructura actual del CTECan. Analizaremos sus luces, señalaremos sus sombras burocráticas y, desde el más estricto rigor técnico, propondremos alternativas operativas mucho más eficaces. El objetivo no es detenernos en el diagnóstico, sino acelerar la integración de las energías limpias.
¿Qué es exactamente el CTECan y cuál es su mandato?
El CTECan se ha configurado legalmente como un órgano colegiado de carácter consultivo y de asesoramiento en materia de transición energética y sostenibilidad. A nivel administrativo, este consejo está adscrito de forma directa a la Consejería competente en materia de transición ecológica y energía.
Su concepción teórica es la de actuar como un instrumento integral de seguimiento, análisis y promoción. Su meta última es facilitar la transición hacia un modelo energético sostenible y cien por cien renovable. En el papel, el consejo debe evaluar el impacto de las políticas públicas y apoyar medidas que aceleren la descarbonización del sector.
El catálogo de funciones asignadas al CTECan es extenso y sumamente ambicioso. Debe realizar un seguimiento permanente de la evolución del sector, poniendo especial énfasis en la eficiencia energética y las renovables. Además, se le encarga promover la coordinación entre las distintas Administraciones y las entidades privadas implicadas en la transición.
También ostenta la responsabilidad de formular recomendaciones sobre políticas específicas y evaluar el impacto de las acciones de diferentes entidades. Sin embargo, la brecha entre el diseño normativo y la gestión en tiempo real de una red eléctrica insular es notable. La física de los electrones no entiende de plazos burocráticos.
El Pleno del Consejo: El riesgo de la parálisis burocrática
Para comprender la operatividad del CTECan, debemos observar su estructura directiva principal: el Pleno. Este órgano está presidido por el Consejero o Consejera competente en materia de transición ecológica y energía. La Vicepresidencia recae en la persona titular de la Viceconsejería del mismo ámbito.
Hasta aquí, la estructura es previsible. No obstante, el desafío operativo surge al analizar la extensa lista de vocalías. El Pleno integra a las personas titulares de cinco centros directivos distintos: energía , calidad ambiental , medio natural , ordenación del territorio y transportes.
A esta densa representación gubernamental se suman portavoces de la Agencia Canaria de Investigación (ACIISI) , del Instituto Canario de Estadística (ISTAC) y de Grafcan. También incluye al Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) , a los Cabildos a través de la FECAI , a los municipios mediante la FECAM y a las dos universidades públicas canarias.
La lentitud de un modelo hiper-representativo
La diversidad de voces es un principio democrático loable. Sin embargo, en la gestión de infraestructuras críticas, una mesa con cerca de veinte representantes institucionales corre el grave riesgo de diluir la toma de decisiones. El Pleno del CTECan se reúne, con carácter ordinario, al menos una sola vez al año. Su objetivo principal en esta cita es aprobar el informe anual sobre el estado de la transición energética en Canarias.
En los sistemas eléctricos aislados, los avances tecnológicos, las fluctuaciones del mercado de materias primas y las necesidades de integración de red evolucionan en cuestión de semanas. Planificar el máximo órgano de gobernanza energética para que se reúna ordinariamente de forma anual resulta asincrónico respecto a la urgencia climática.
Alternativa: Agilidad operativa y representación técnica directa
Para que el Pleno sea un motor y no un cuello de botella, proponemos dos alternativas fundamentales. La primera es aumentar la frecuencia de las sesiones ordinarias a un mínimo trimestral. Esto permitiría ajustar las directrices del consejo al ritmo vertiginoso del despliegue de las energías renovables.
La segunda alternativa se refiere a la composición técnica. Sorprendentemente, el operador del sistema eléctrico y las principales entidades de transporte y distribución no tienen una vocalía fija. La norma establece que la Presidencia «podrá invitar» a las instituciones que estime convenientes para su mejor asesoramiento.
En redes insulares frágiles, el operador del sistema no debería ser un mero invitado ocasional, sino un miembro permanente con voz autorizada. Su conocimiento milimétrico de la inercia de la red y de los puntos de congestión es vital para cualquier planificación realista.
Las Mesas Técnicas: El peligro de la fragmentación en silos
El diseño del CTECan delega el verdadero trabajo de fondo en las denominadas Mesas Técnicas. Estas actúan como foros de análisis, evaluación y generación de propuestas que luego se elevan al Pleno. La vicepresidencia del Pleno ejerce también la presidencia de todas estas mesas.
El consejo ha estructurado su trabajo en cinco mesas distintas. Encontramos la Mesa de ordenación territorial de las energías renovables , la Mesa de las energías renovables y la Mesa de la eólica marina. A estas se añaden la Mesa de almacenamiento energético y la Mesa de ahorro y eficiencia energética.
Una división artificial de un problema sistémico
Desde el prisma de la ingeniería de sistemas, esta división temática plantea serios problemas de fragmentación. En un archipiélago, separar la «eólica marina» de las «energías renovables» terrestres ignora que ambas inyectan energía a la misma red finita. Los cables submarinos de evacuación marina impactan directamente en las subestaciones terrestres.
Aún más crítico es mantener el «almacenamiento energético» en una mesa separada de la generación renovable. En los sistemas aislados de Canarias, la penetración masiva de energía solar o eólica es físicamente imposible sin sistemas de almacenamiento simultáneos que absorban los excedentes y estabilicen la frecuencia. Tratar la generación y el almacenamiento en foros paralelos puede derivar en cuellos de botella regulatorios.
Alternativa: Integración sistémica e ingeniería simultánea
Para maximizar la eficacia del CTECan, proponemos una reestructuración de estas áreas de trabajo. La alternativa óptima es fusionar la eólica marina, las renovables terrestres y el almacenamiento en una única y poderosa «Mesa de Integración Sistémica».
Las funciones atribuidas actualmente a las mesas, como analizar los impactos ambientales y territoriales o hacer seguimiento de los proyectos en ejecución, se beneficiarían enormemente de una visión holística. No podemos planificar un megavatio de nueva generación fotovoltaica sin planificar simultáneamente el megavatio-hora de batería que lo respaldará. La ingeniería simultánea debe ser el núcleo de la administración moderna.

El límite del carácter consultivo frente a la necesidad resolutiva
El CTECan tiene asignadas tareas vitales. Debe supervisar el cumplimiento de los objetivos de descarbonización , proponer normativas que faciliten la implantación ordenada de renovables y facilitar la cooperación entre administraciones. Todo esto es necesario, pero el marco jurídico define al órgano de forma estrictamente «consultiva y de asesoramiento».
El principal escollo para la transición energética en los territorios insulares no es la falta de asesoramiento experto, sino la lentitud de la tramitación administrativa y ambiental. Existen cientos de megavatios limpios bloqueados en complejos laberintos burocráticos. Un órgano que solo emite informes y recomendaciones corre el riesgo de convertirse en un generador de papel sin tracción real sobre el terreno.
Alternativa: Capacidades vinculantes y vías rápidas
Si realmente queremos acelerar la descarbonización, el CTECan debe evolucionar hacia un perfil más resolutivo. Una alternativa eficaz sería dotar a los dictámenes técnicos de las Mesas del CTECan de carácter vinculante en ciertos supuestos estratégicos.
Cuando el consejo identifique barreras en la ejecución de proyectos y proponga soluciones, sus resoluciones deberían tener el poder de activar procedimientos de «vía rápida» (fast-track) en las consejerías competentes. Si el órgano superior de expertos energéticos de Canarias avala la idoneidad técnica y territorial de una tecnología, la administración sustantiva debería estar obligada a priorizar y agilizar su tramitación.
Del informe anual estático a la analítica predictiva en tiempo real
Entre las responsabilidades del CTECan figura la emisión de un informe anual sobre el estado de la transición energética en Canarias. Este documento debe incluir las recomendaciones y acciones clave para alcanzar los objetivos previstos. Asimismo, el consejo debe publicar datos, indicadores e informes sobre el progreso para garantizar la transparencia ciudadana.
La publicación de un documento pdf de carácter anual es una práctica heredada del siglo XX. Hoy en día, la gestión de la demanda, la eficiencia energética y la producción renovable generan terabytes de datos de forma diaria. Las políticas públicas basadas en informes anuales llegan invariablemente tarde a los problemas reales de la infraestructura.
Alternativa: Inteligencia de datos y cuadros de mando dinámicos
La estructura del CTECan ya cuenta con los ingredientes necesarios para liderar una revolución digital en la gestión pública. En su Pleno están representados organismos como el ISTAC y Grafcan, expertos en el manejo de datos estadísticos y geoespaciales.
La propuesta transformadora es que el CTECan no redacte simplemente informes, sino que desarrolle y gestione un Cuadro de Mando Integral y Dinámico de la Transición Energética. Esta plataforma abierta integraría datos en tiempo real sobre la capacidad de evacuación de la red, el estado de tramitación de los expedientes renovables y las curvas de demanda insulares.
Al utilizar herramientas de analítica predictiva, el consejo podría anticipar cuellos de botella territoriales antes de que ocurran. En lugar de evaluar el impacto de las políticas a toro pasado, podríamos simular distintos escenarios regulatorios mediante gemelos digitales de nuestros sistemas eléctricos. Esta es la verdadera optimización tecnológica que nuestra red aislada demanda.
Compromiso social y perspectiva de género: Un acierto estructural
A pesar de las críticas operativas desde el punto de vista de la ingeniería, es justo destacar los aspectos netamente positivos del decreto fundacional. El impulso a la investigación y el desarrollo tecnológico está garantizado mediante las Mesas Técnicas. Además, se otorga gran importancia a la divulgación, la formación y el fomento de mejores prácticas.
Resulta especialmente destacable el blindaje normativo en materia de igualdad. El decreto establece taxativamente que la composición tanto del Pleno como de las Mesas Técnicas deberá respetar el principio de representación equilibrada de mujeres y hombres. Esta exigencia legal, sustentada en la Ley Canaria de Igualdad, es un paso firme para corregir las deficiencias históricas de representatividad en los sectores técnicos y de la ingeniería energética.
Hacia una gobernanza energética a la altura del desafío físico
Las Islas Canarias poseen los recursos primarios más abundantes de Europa: una radiación solar excepcional y vientos alisios de alta calidad y constancia. Simultáneamente, contamos con tecnologías solares, eólicas y de almacenamiento maduras y comercialmente viables. El cuello de botella ya no es tecnológico ni financiero; es estrictamente administrativo y regulatorio.
El CTECan representa, sin duda, un loable esfuerzo institucional por poner orden en esta vasta y compleja reconversión industrial. Sus metas, desde supervisar la descarbonización hasta recabar las propuestas de la sociedad civil, son elocuentes y necesarias.
Sin embargo, para que este órgano no se diluya en la burocracia de los informes consultivos y las reuniones anuales, debe reformularse su dinámica de trabajo. Necesitamos menos silos temáticos y más mesas de integración sistémica. Requerimos menos dictámenes de carácter consultivo y más vías rápidas vinculantes para proyectos críticos.
La transición energética no es un debate filosófico; es un enorme desafío de ingeniería que se libra en las trincheras de nuestras redes eléctricas. Si dotamos a organismos como el CTECan de verdadera agilidad operativa, integración digital y capacidad de resolución, las Islas Canarias no solo alcanzarán sus metas de descarbonización. Se convertirán, por derecho propio, en el gran referente mundial de cómo los sistemas eléctricos aislados pueden operar de forma estable, próspera y en perfecta armonía con el entorno natural. El optimismo tecnológico nos dice que es posible; ahora, la gobernanza debe acelerar el paso.
