Mayo eléctrico canario: renovables visibles, fósiles dominantes

Mayo eléctrico canario: renovables visibles, fósiles dominantes

El Mayo eléctrico canario deja una fotografía tan interesante como incómoda. Las renovables ganan presencia, el autoconsumo empieza a verse con mayor claridad y algunas islas muestran avances apreciables. Pero el fondo del cuadro sigue siendo el mismo: Canarias continúa dependiendo demasiado de la generación térmica para sostener su suministro eléctrico.

No es una conclusión menor. Hablamos de un archipiélago con sistemas eléctricos aislados, sin respaldo peninsular, con territorios limitados y con una dependencia exterior de combustibles fósiles que pesa sobre los costes, las emisiones y la seguridad energética.

Según los datos disponibles del Observatorio Energético de Canarias, elaborados a partir de información operativa de REE/Visiona Canarias y ESIOS, mayo de 2026 registró una demanda aproximada de 735.830 MWh en el conjunto del archipiélago. La generación medida se situó en torno a 736.832 MWh.

La diferencia entre ambas magnitudes es pequeña en términos agregados. Aun así, conviene ser prudentes. Estamos ante información operativa reconstruida desde distintas fuentes, por lo que lo importante no es tanto la décima exacta como la tendencia general que revelan los datos.

Mayo eléctrico canario: un 22 % renovable todavía insuficiente

La generación renovable alcanzó en mayo unos 162.073 MWh, lo que equivale aproximadamente al 22 % de la generación eléctrica mensual. Es una cifra relevante. También es una cifra insuficiente.

Relevante, porque demuestra que las renovables ya no son una presencia marginal. La eólica, la fotovoltaica y el autoconsumo forman parte real del funcionamiento cotidiano de los sistemas eléctricos canarios.

Insuficiente, porque el otro 78 % sigue dependiendo, de forma directa o indirecta, de tecnologías fósiles. Y esa dependencia no se corrige solo con discursos optimistas ni con titulares bienintencionados.

La transición energética se mide en algo muy concreto: cuánta generación fósil dejamos de utilizar, cuántas emisiones evitamos y cuánta energía autóctona limpia somos capaces de integrar sin comprometer la seguridad del suministro.

En mayo, Canarias avanzó. Pero todavía no cambió de modelo.

Las emisiones siguen contando la verdad incómoda

Las emisiones estimadas del mes se situaron en torno a 400.988 toneladas de CO₂ equivalente. La intensidad media aproximada fue de 0,544 tCO₂e/MWh.

Este dato resume con crudeza el problema de fondo. Incluso en un mes con mayor visibilidad renovable, el sistema eléctrico canario mantiene un perfil climático muy condicionado por la generación térmica.

No basta con celebrar que haya más megavatios renovables instalados. La pregunta importante es otra: ¿están desplazando de verdad a la generación fósil?

Ahí es donde la transición energética se vuelve más exigente. Porque instalar renovables es imprescindible, pero integrarlas bien es lo que permite reducir emisiones de forma efectiva.

Cada isla cuenta una historia distinta

Uno de los errores más frecuentes al hablar de energía en Canarias es tratar el archipiélago como si fuera un único sistema eléctrico. No lo es.

Canarias tiene varios sistemas eléctricos insulares, cada uno con su tamaño, su demanda, sus centrales, sus redes, su capacidad renovable, sus restricciones técnicas y sus posibilidades reales de almacenamiento.

Gran Canaria: por encima de la media regional

Gran Canaria alcanzó en mayo una cuota renovable cercana al 29 %, claramente por encima de la media regional. Es un dato positivo, aunque no definitivo.

La isla dispone de mayor escala, más recursos instalados y mejores posibilidades para integrar soluciones estructurales. Pero también tiene una demanda elevada y una responsabilidad enorme en el conjunto energético de Canarias.

Su avance importa mucho. Si Gran Canaria no acelera la sustitución térmica, el promedio regional seguirá lastrado.

Infografía sobre mayo de 2026 en los sistemas eléctricos canarios con demanda, generación renovable, emisiones, autoconsumo y dependencia térmica.

Tenerife: mucho margen de mejora

Tenerife se situó en torno al 17 % renovable, una cifra baja para uno de los dos grandes sistemas eléctricos del archipiélago.

Este dato debería invitar a una reflexión seria. Tenerife necesita más generación renovable, sí. Pero también necesita red, almacenamiento, capacidad de regulación, planificación territorial y una discusión pública menos atrapada en el bloqueo permanente.

Una isla de esta dimensión no puede permitirse una transición energética lenta, desordenada o basada solo en soluciones parciales.

Lanzarote y Fuerteventura: un sistema conjunto con realidades distintas

El sistema Lanzarote-Fuerteventura alcanzó aproximadamente un 19,5 % renovable. Sin embargo, al mirar con más detalle aparece una diferencia importante entre ambas islas.

Fuerteventura muestra una penetración renovable superior a Lanzarote. Esto confirma algo que conviene repetir: incluso dentro de un sistema eléctrico conjunto, la realidad física y territorial de cada isla importa.

La transición energética no puede diseñarse desde una hoja de cálculo abstracta. Necesita mirar el mapa, la red, la demanda y el territorio.

El Hierro: pequeño sistema, gran lección

El Hierro volvió a ser el caso más singular, con una participación renovable superior al 56 % en mayo.

No conviene extrapolar de forma simplista su experiencia al resto de Canarias. El Hierro es un sistema pequeño y con características muy particulares. Pero tampoco debe despreciarse su valor.

Su principal enseñanza es clara: cuando existe una arquitectura específica de respaldo, almacenamiento y operación, la integración renovable puede alcanzar niveles muy superiores a los habituales en sistemas insulares.

La Gomera y La Palma: el reto sigue abierto

La Gomera y La Palma registraron porcentajes renovables mucho más bajos, en torno al 8,8 % y 10,5 %, respectivamente.

Estas cifras muestran que la transición energética canaria no avanza a la misma velocidad en todas las islas. Y eso tiene consecuencias.

Una política energética seria debe mirar especialmente a los sistemas más rezagados. No para culpabilizarlos, sino para entender qué les falta: potencia renovable, red, almacenamiento, proyectos maduros, tramitación ágil o planificación más eficaz.

El autoconsumo empieza a verse, pero no sustituye al sistema

Uno de los datos más interesantes de mayo es el autoconsumo fotovoltaico previsto. Se estiman unos 19.104 MWh en el conjunto de Canarias.

Si se suma esta señal a la fotovoltaica integrada en red, la llamada solar visible ampliada asciende a unos 86.116 MWh. Este indicador es importante porque ayuda a entender mejor el papel real de la energía solar.

Una parte creciente de la producción ya no aparece como generación convencional medida en red. Aparece como reducción de la demanda neta.

Esto es positivo. El autoconsumo ayuda, reduce consumo de red en determinadas horas y acerca la transición energética a hogares, empresas y administraciones.

Pero conviene no engañarse. El autoconsumo no sustituye por sí solo a un sistema eléctrico insular completo. La inmensa mayoría de las instalaciones funcionan apoyadas en la red. Y cuando cae el sol, la demanda sigue ahí.

Por eso resulta útil leer estos datos junto a una idea que en Canarias Sostenible hemos defendido muchas veces: el autoconsumo es valioso, pero no suficiente. Necesitamos autoconsumo, generación renovable en red, almacenamiento, redes robustas y operación técnica solvente.

La punta nocturna explica buena parte del problema

La máxima demanda del sistema canario en mayo se produjo el 6 de mayo a las 21:00, con unos 1.282 MW.

El detalle horario no es anecdótico. Es decisivo.

La punta aparece de noche, justo cuando la fotovoltaica ya no produce. Esto explica por qué la transición energética no puede descansar únicamente en instalar más potencia solar.

Más fotovoltaica es necesaria. Pero sin almacenamiento, gestión de demanda y respaldo limpio o menos emisor, una parte importante del problema permanece.

La electricidad tiene una condición implacable: debe estar disponible cuando se necesita, no solo cuando resulta más fácil producirla.

Vertidos renovables: mayo aún debe leerse con prudencia

En mayo, los datos de ERNI o energía renovable no integrable todavía no aparecen publicados en ESIOS en el momento de esta actualización.

Por tanto, que el observatorio muestre 0 MWh de vertidos renovables no debe interpretarse como ausencia real de vertidos. Debe entenderse como dato pendiente de publicación oficial.

Este matiz es importante. La ERNI permite cuantificar cuánta energía renovable disponible no pudo integrarse por restricciones técnicas u operativas.

Dicho de otra forma: mide una parte de la frustración del sistema. Energía limpia que estaba disponible, pero que no pudo aprovecharse.

Sin ese dato, cualquier conclusión sobre vertidos en mayo debe quedar en suspenso.

Infografía comparativa de la cuota renovable por islas en Canarias durante mayo de 2026, destacando las diferencias entre El Hierro, Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote-Fuerteventura, La Palma y La Gomera.

Qué nos dice realmente el mayo eléctrico canario de 2026

Mayo confirma tres ideas fundamentales.

La primera es que las renovables ya tienen peso en Canarias. Ya se ven en los datos, en la operación diaria y en la reducción parcial de la generación térmica.

La segunda es que el avance sigue siendo insuficiente. Un 22 % renovable mensual no permite hablar todavía de una transformación estructural del sistema eléctrico canario.

La tercera es que cada isla necesita una lectura propia. No hay una única receta. Hay principios comunes, pero soluciones adaptadas a cada sistema.

Canarias necesita acelerar la transición energética, pero hacerlo bien. Eso significa más renovables, más almacenamiento, mejor red, más inteligencia operativa y una planificación territorial que no convierta cada proyecto en una batalla interminable.

También exige honestidad. La dependencia fósil no desaparecerá por inercia. Desaparecerá cuando se tomen decisiones técnicas, políticas y sociales coherentes con la gravedad del problema climático.

Conclusión: avanzar no es suficiente si seguimos dependiendo del fuel

El Mayo eléctrico canario deja buenas noticias, pero no permite complacencia. Las renovables crecen. El autoconsumo gana visibilidad. Algunas islas muestran avances notables.

Sin embargo, la generación fósil sigue marcando el pulso del sistema. Sigue condicionando las emisiones. Sigue atando a Canarias a combustibles importados, caros y contaminantes.

La transición energética no consiste solo en producir más electricidad renovable. Consiste en conseguir que esa energía desplace de verdad a la generación térmica, reduzca emisiones, abarate costes estructurales y refuerce la seguridad de suministro.

Ese es el reto. Y mayo de 2026 nos lo recuerda con claridad.

Canarias necesita menos resignación energética y más planificación inteligente. Porque cada megavatio renovable que no desplaza combustibles fósiles es una oportunidad a medio cumplir. ¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.


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