Almacenamiento energético canario: Europa acelera

Almacenamiento energético canario: Europa acelera

El almacenamiento energético canario no puede seguir avanzando mediante proyectos aislados, convocatorias temporales y soluciones de emergencia. Europa acaba de pisar el acelerador. Canarias debería tomar nota antes de quedar, una vez más, en el margen de las grandes decisiones energéticas.

El 26 de junio de 2026, la Comisión Europea, varios sectores industriales, entidades financieras y 22 Estados miembros firmaron el primer acuerdo tripartito europeo sobre almacenamiento.

Los compromisos anunciados representan entre 30 y 35 GW de nueva capacidad durante los próximos dos años. España ha comunicado una previsión de entre 4.000 y 5.000 MW para el periodo 2026-2028. (European Union)

La noticia es importante. Sin embargo, plantea una pregunta inevitable: ¿qué parte de ese esfuerzo llegará realmente a Canarias?

El almacenamiento energético canario parte casi de cero

Los datos actuales describen una realidad difícil de maquillar.

En mayo de 2026, Red Eléctrica contabilizaba en Canarias únicamente 5,1 MW de baterías y 5,1 MWh de capacidad energética. El almacenamiento representaba apenas el 0,1 % de la potencia instalada del archipiélago.

Conviene interpretar bien estas cifras. Se refieren al almacenamiento mediante baterías registrado y operativo. No incluyen proyectos que continúan en tramitación ni grandes infraestructuras futuras.

Tampoco deben confundirse con el Salto de Chira, todavía en construcción. La central de bombeo de Gran Canaria dispondrá de 200 MW de potencia y alrededor de 3,5 GWh de almacenamiento cuando entre en servicio. (Red Eléctrica)

Aun con esa precisión, el dato de las baterías revela el retraso existente. Canarias dispone hoy de una capacidad testimonial para afrontar los desafíos de seis sistemas eléctricos aislados.

Mientras tanto, las energías renovables aportaron en mayo el 19,4 % de la generación eléctrica canaria. El 80,6 % restante procedió de tecnologías no renovables.

Por tanto, el problema no es únicamente instalar más parques eólicos o fotovoltaicos. El verdadero reto consiste en lograr que esa nueva generación pueda entrar en el sistema sin comprometer su seguridad.

Europa ya considera imprescindible el almacenamiento

La Unión Europea estima que necesitará unos 200 GW de almacenamiento en 2030. A comienzos de 2026 disponía de alrededor de 55 GW, con otros 30 GW autorizados o en construcción. (Energy)

La distancia entre ambas cifras explica la urgencia del nuevo acuerdo.

Europa ha comprendido que aumentar la potencia renovable no basta. También necesita guardar energía, desplazarla entre horas y ofrecer flexibilidad al sistema.

El almacenamiento puede reducir vertidos renovables, aliviar congestiones y limitar el uso de centrales fósiles. Además, permite aprovechar mejor las redes existentes y suavizar la volatilidad de los precios.

El acuerdo europeo sobre almacenamiento también compromete a los Estados a revisar barreras administrativas y regulatorias. Asimismo, plantea tarifas de red que no penalicen injustificadamente la flexibilidad.

Los compromisos no son jurídicamente vinculantes. Sin embargo, envían una señal política y financiera muy clara. Los países que preparen antes sus proyectos atraerán inversión, tecnología e industria.

En una isla, cada megavatio de almacenamiento vale más

El valor del almacenamiento energético canario no es idéntico en todos los sistemas eléctricos.

La red peninsular puede apoyarse en miles de grupos generadores, grandes interconexiones y un mercado eléctrico continental. Si una instalación falla, existen numerosos recursos para compensar el desequilibrio.

En Canarias no ocurre así.

Cada isla debe mantener en todo momento el equilibrio entre generación y demanda. Salvo las interconexiones entre Lanzarote y Fuerteventura, y entre Tenerife y La Gomera, los sistemas operan separados.

Una pérdida repentina de generación puede provocar una caída rápida de la frecuencia. Además, la reducida dimensión de cada sistema amplifica cualquier perturbación.

Por eso, una batería canaria no debe valorarse solo por la energía que compra y vende. También puede aportar respuesta rápida, reserva, regulación de frecuencia y control de tensión.

Puede ayudar a recuperar el sistema tras una incidencia. Incluso puede contribuir al arranque en negro, siempre que su diseño, sus auxiliares y su sistema de control estén preparados para ello.

Estas prestaciones tienen un valor especial en una red aislada. Sin embargo, no siempre reciben una remuneración suficiente.

Infografía sobre la situación del almacenamiento energético en Canarias, su capacidad actual, el peso de las renovables y la diferencia entre MW y MWh.

MW y MWh: dos magnitudes que no deben confundirse

Hablar de almacenamiento exige distinguir entre potencia y energía.

Los megavatios —MW— indican cuánta potencia puede entregar o absorber una instalación en un instante. Son esenciales para responder ante una pérdida de generación o controlar la frecuencia.

Los megavatios-hora —MWh— expresan durante cuánto tiempo puede mantenerse esa respuesta.

Una batería de 20 MW y 20 MWh podría entregar su potencia máxima durante aproximadamente una hora. Otra de 20 MW y 80 MWh podría mantenerla durante unas cuatro horas.

Ambas tienen la misma potencia, pero no prestan el mismo servicio.

La primera puede resultar adecuada para respuesta rápida y reserva. La segunda también puede desplazar producción solar desde el mediodía hasta la punta nocturna.

Por eso, una estrategia seria de almacenamiento energético canario no puede anunciar únicamente megavatios. Debe determinar cuántos MW, cuántos MWh y para qué servicio necesita cada isla.

España promete hasta 5.000 MW, pero Canarias necesita una cuota propia

El compromiso español con Europa contempla entre 4.000 y 5.000 MW adicionales hasta 2028. Además, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima fija un objetivo de 22,5 GW de almacenamiento para 2030. (Energy)

Son cifras relevantes. No obstante, ninguna garantiza por sí sola que las islas reciban el almacenamiento que necesitan.

Los sistemas no peninsulares cuentan con una regulación singular y un despacho basado en criterios técnicos y económicos. No funcionan como una extensión ordinaria del mercado peninsular. (Red Eléctrica)

Un proyecto situado en la península puede obtener ingresos mediante arbitraje, mercados de balance y otros servicios. En Canarias, el modelo económico y operativo es diferente.

Si no se crea un marco específico, buena parte de la inversión se concentrará donde los ingresos sean más previsibles. Esa dinámica dejaría a las islas dependiendo de subvenciones ocasionales.

La reciente autorización excepcional para utilizar baterías como reserva rodante en los sistemas no peninsulares es un paso positivo. Ya analizamos sus posibilidades y límites en Baterías para reserva rodante en Canarias.

Sin embargo, una medida de emergencia no sustituye una política estructural. El propio carácter extraordinario de la norma demuestra que la regulación ordinaria continúa llegando tarde. (BOE)

Canarias necesita un plan insular de almacenamiento

La primera decisión debería ser elaborar una planificación vinculante por sistemas eléctricos.

Gran Canaria no necesita lo mismo que El Hierro. Tenerife tampoco presenta las mismas restricciones que La Palma o Fuerteventura.

Cada isla requiere un estudio de potencia, energía, ubicación y calendario. Esa evaluación debe considerar la generación renovable prevista, la red disponible y las necesidades de reserva.

Remunerar servicios, no limitarse a subvencionar equipos

Las ayudas permiten reducir la inversión inicial. Sin embargo, no garantizan una operación útil durante los veinte años de vida de la instalación.

El sistema debe pagar por los servicios que realmente necesita: disponibilidad, respuesta rápida, control de frecuencia, reducción de vertidos o apoyo a la reposición.

La batería debe recibir instrucciones coherentes con la operación insular. No puede limitarse a cargar y descargar siguiendo únicamente señales económicas ajenas a las restricciones de la red.

Exigir prestaciones técnicas avanzadas

No todas las baterías ofrecen el mismo comportamiento.

Una instalación convencional, basada en inversores seguidores de red, necesita una referencia eléctrica externa para operar. En cambio, la tecnología grid-forming puede contribuir activamente a formar tensión y frecuencia.

Canarias debe exigir estas capacidades allí donde resulten necesarias. También debe definir requisitos de corriente de cortocircuito, regulación de tensión, respuesta inercial y arranque autónomo.

Como explicamos en Almacenamiento con sincronismo, guardar energía no resuelve por sí solo todos los problemas de estabilidad.

Combinar tecnologías y duraciones

Las baterías son excelentes para respuestas rápidas y ciclos diarios. No obstante, no pueden resolver solas todas las necesidades.

El bombeo reversible aporta almacenamiento de larga duración y potencia gestionable. La gestión de la demanda puede desplazar consumos. Los vehículos eléctricos también ofrecerán flexibilidad cuando exista agregación suficiente.

La estrategia debe combinar soluciones. Apostarlo todo a una única tecnología generaría nuevas dependencias y puntos débiles.

Infografía sobre la estrategia de almacenamiento que necesita Canarias, con planificación por isla, remuneración de servicios, tecnología avanzada y seguridad.

Evitar una burbuja de baterías mal ubicadas

Defender el almacenamiento no significa aprobar cualquier proyecto.

Una batería situada en un nudo sin necesidad operativa puede aportar menos valor que otra de menor tamaño colocada estratégicamente. La ubicación es tan importante como la capacidad.

También deben analizarse la seguridad contra incendios, el ruido, la integración territorial y la evacuación. El diseño debe contemplar detección temprana, sectorización y protocolos de emergencia.

A ello se suma la degradación. Una batería pierde capacidad con el uso, la temperatura y el paso del tiempo. Los contratos deben exigir prestaciones mínimas durante toda su vida útil.

Finalmente, Canarias debería aprovechar esta expansión para desarrollar mantenimiento, ingeniería y economía circular. Importar contenedores completos sin generar conocimiento local sería otra oportunidad desperdiciada.

Europa acelera; Canarias debe decidir

El acuerdo europeo demuestra que el almacenamiento ha dejado de ser un complemento. Ya es una infraestructura estratégica.

Canarias necesita baterías, bombeos, redes y control avanzado. Pero, sobre todo, necesita una planificación que conecte todas esas piezas.

No podemos esperar a que el mercado peninsular decida indirectamente qué almacenamiento llega a las islas. Tampoco podemos continuar encadenando proyectos inconexos y medidas de emergencia.

Cada megavatio renovable que instalamos sin flexibilidad suficiente aumenta la distancia entre la potencia disponible y la energía que realmente podemos aprovechar.

Europa ha marcado el camino. Ahora corresponde a Canarias exigir una estrategia propia, con objetivos por isla, financiación estable y requisitos técnicos claros.

La transición energética no consiste en llenar el territorio de equipos. Consiste en construir un sistema capaz de abandonar los combustibles fósiles sin renunciar a la seguridad del suministro.


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