Análisis técnico y crítico del informe de la Fundación César Manrique
El informe es valioso y necesario, sobre todo porque obliga a no tratar la transición energética como una simple carrera por instalar megavatios. Aporta argumentos relevantes sobre paisaje, pesca artesanal, suelo agrario, participación pública y reparto territorial de beneficios.
Sin embargo, no es un estudio suficiente para decidir técnicamente si Lanzarote debe aceptar o rechazar nuevos parques eólicos terrestres o marinos. Es un buen diagnóstico socioambiental y político, pero presenta carencias importantes en operación de sistemas eléctricos aislados, metodología territorial, estimación de empleo y lectura jurídica.
Su tesis más sólida no es “no a la eólica”. Es otra: no debe autorizarse ningún desarrollo renovable que no demuestre utilidad real para descarbonizar el sistema Lanzarote-Fuerteventura, compatibilidad ambiental y pesquera, y retorno social verificable para la isla.
El informe acierta al recordar que Lanzarote mantiene una dependencia fósil muy elevada y que su transición no puede reproducir un modelo extractivo. También refleja una realidad eléctrica preocupante: en 2024, la generación insular seguía siendo mayoritariamente fósil, con predominio de motores diésel en Punta Grande.
Lo que el informe hace bien
1. Sitúa correctamente la gravedad del problema energético
Lanzarote no puede seguir dependiendo del fuel y del diésel para producir electricidad. El informe recoge una generación fósil del 91% en 2024, junto a una aportación renovable muy limitada. Esa realidad convierte la descarbonización en una necesidad técnica, económica y climática.
También acierta al vincular energía y agua. En una isla que desala agua para vivir, reducir pérdidas en redes, mejorar la eficiencia hidráulica y gestionar la demanda eléctrica no son asuntos secundarios. Son una forma directa de disminuir consumo fósil sin ocupar más territorio.
2. Señala un problema real de planificación territorial
La crítica a las ZAR tiene fundamento cuando reclama precisión cartográfica, transparencia y participación temprana. Las ZAR no deben convertirse en polígonos administrativos donde el suelo agrario, el paisaje o la biodiversidad queden subordinados automáticamente a una expectativa energética.
El informe identifica que una parte relevante de las áreas consideradas para eólica terrestre se superpone con suelo rústico de protección agraria. Esa advertencia debe tomarse en serio, especialmente en una isla con baja autonomía alimentaria y elevada presión turística.
3. Pone sobre la mesa una laguna seria respecto a la pesca artesanal
Este es probablemente su argumento más robusto para la eólica marina en Lanzarote. El informe sostiene que la cartografía utilizada en los POEM no refleja adecuadamente la actividad de buena parte de la flota artesanal, debido a las limitaciones históricas de los sistemas de posicionamiento obligatorios para embarcaciones pequeñas.
No basta con afirmar que eólica marina y pesca pueden convivir. Hay que demostrarlo en cada emplazamiento, con información de caladeros, artes de pesca, campañas, especies, rutas, cables de evacuación y restricciones efectivas durante operación y mantenimiento.
El propio Ministerio prevé, para el segundo ciclo de los POEM, caracterizar la intensidad pesquera en cada polígono eólico, identificar cofradías afectadas y analizar posibles impactos sobre capturas y actividad económica. Eso confirma que existe un déficit de conocimiento que debe corregirse.
4. Defiende una participación social más ambiciosa
El informe tiene razón al reclamar una participación que no se limite a alegaciones formales cuando el proyecto ya está diseñado. En territorios insulares pequeños, el debate sobre energía es también un debate sobre economía, paisaje, agua, alimentación, turismo y modelo de propiedad.
La participación debe incluir información comprensible, alternativas reales de emplazamiento, simulaciones visuales solventes, mecanismos de inversión local y compromisos vinculantes de retorno territorial.

Las principales debilidades del informe
1. No analiza realmente el sistema eléctrico Lanzarote-Fuerteventura
Esta es su principal limitación técnica.
Lanzarote no debe estudiarse como una isla eléctricamente aislada en sentido estricto. Está interconectada con Fuerteventura mediante un enlace de 132 kV, reforzado en 2022, que mejora la seguridad de suministro y permite evacuar renovables entre ambas islas. (Red Eléctrica)
Por tanto, cualquier análisis serio de nueva eólica debe partir del sistema Lanzarote-Fuerteventura conjunto, no solo de la demanda o la producción registrada en Lanzarote.
El informe no aporta:
- curvas horarias de demanda y generación;
- potencia punta y potencia valle;
- flujos reales por la interconexión;
- restricciones de red;
- reservas necesarias;
- vertidos renovables actuales o previsibles;
- necesidades de regulación de frecuencia y tensión;
- capacidad de almacenamiento necesaria;
- evaluación de contingencias y operación en régimen N-1;
- análisis de evacuación de la energía desde una posible eólica marina.
Sin ese trabajo, no puede saberse si 50 MW, 100 MW o cualquier otra potencia eólica marina en Lanzarote reduciría diésel de forma efectiva o provocaría vertidos, restricciones y mayores exigencias operativas.
Una eólica marina de 100 MW puede ser útil para desplazar generación fósil. Pero solo lo será si se integra con red, almacenamiento, control de potencia, servicios de ajuste y capacidad de evacuación suficiente.
2. Confunde parcialmente área delimitada con superficie realmente ocupada
El informe atribuye a los parques eólicos terrestres una ocupación territorial de 3,615 km² y utiliza después esas cifras para valorar afecciones sobre suelo agrario y paisaje.
Aquí debe hacerse una distinción esencial:
- la poligonal de un parque no equivale a suelo impermeabilizado;
- la zona ZAR no equivale a superficie destinada a instalaciones;
- la afección real debe medirse por cimentaciones, plataformas, viales, zanjas de cableado, subestaciones, líneas y servidumbres.
Un parque eólico puede tener un área de envolvente extensa y una ocupación física mucho menor. Eso no elimina el impacto paisajístico, ecológico o agrario, pero evita sobredimensionar artificialmente la afección directa.
La metodología correcta debe separar cuatro niveles: ocupación física, afección ecológica, servidumbre funcional y afección perceptiva.
3. La crítica al empleo es correcta, pero su demostración es débil
El informe acierta cuando cuestiona promesas genéricas de empleo. Pero el rango que maneja, entre 1,9 y 483 empleos por MW, mezcla fases, metodologías, empleo directo, indirecto, inducido, construcción, fabricación, operación y mantenimiento.
Con esa mezcla, el dato del “margen de error superior al 25.000%” tiene fuerza retórica, pero poco valor técnico.
Para estimar empleo real en Lanzarote habría que distinguir:
- empleos temporales de construcción;
- empleos permanentes de operación y mantenimiento;
- empleos locales y empleo desplazado desde fuera;
- contratación de puerto, talleres, logística y servicios;
- fabricación industrial realizada en Canarias o fuera;
- inversión local, fiscalidad, cánones y retorno comunitario.
La pregunta correcta no es cuántos empleos “crea” un parque. Es cuántos empleos estables, cualificados y residentes deja realmente en Lanzarote durante veinte o treinta años.
4. La evaluación paisajística es útil, pero todavía ilustrativa
Las simulaciones visuales son uno de los elementos más impactantes del informe. La comparación con la Torre Eiffel permite comprender bien la escala de aerogeneradores de unos 247 a 260 metros frente a la costa oriental de Lanzarote.
Pero una infografía no sustituye a una evaluación paisajística completa. Haría falta un estudio independiente con:
- cuenca visual real;
- visibilidad según horas, estaciones y condiciones atmosféricas;
- iluminación nocturna;
- movimiento de palas;
- distancia efectiva y curvatura terrestre;
- puntos de observación turísticos y residenciales;
- efecto acumulativo de varios parques;
- alternativas de alejamiento, reducción de altura o cambio de configuración.
La proximidad de 1,7 a 2 kilómetros merece una evaluación rigurosa. No basta con afirmar que el impacto de la eólica marina en Lanzarote será asumible, pero tampoco basta con una simulación para concluir que es incompatible por definición.
5. El capítulo jurídico es demasiado categórico
El informe sostiene que, si existe incertidumbre científica, no puede autorizarse un proyecto. Esa afirmación requiere matiz.
El principio de precaución exige identificar riesgos potenciales, evaluar científicamente la información disponible y adoptar medidas proporcionadas. No equivale siempre a una prohibición automática. (EUR-Lex)
En espacios Natura 2000 o cuando esté en juego la integridad de hábitats protegidos, el estándar jurídico puede ser mucho más estricto. Pero no puede trasladarse sin más ese umbral a cualquier proyecto de eólica marina.
También es incompleta la afirmación sobre un supuesto silencio administrativo positivo general. La Directiva europea limita esa posibilidad a etapas administrativas intermedias, no a la autorización final, y establece excepciones cuando el proyecto está sometido a evaluación de impacto ambiental. (EUR-Lex)
El Real Decreto 962/2024 tampoco autoriza automáticamente proyectos situados en una ZAPER. Exige concurrencia competitiva, reserva de acceso, prioridad de ocupación marítima y, después, las autorizaciones sectoriales, ambientales y eléctricas correspondientes. (BOE)

Una precisión decisiva sobre los proyectos marinos
El documento trata Lanzarote Este y Timanfaya como proyectos previstos. Conviene ser prudentes con esa expresión.
La existencia de un expediente, una solicitud o un proyecto registrado no equivale a autorización definitiva ni a construcción asegurada. El marco actual exige un procedimiento de concurrencia competitiva para buena parte de las instalaciones marinas, junto con posteriores autorizaciones administrativas y ambientales. (BOE)
Además, el Ministerio abrió en 2026 una consulta previa para aprobar las bases de la primera concurrencia competitiva. Esa consulta reconocía que todavía debían concretarse áreas, potencia, criterios de valoración y mecanismos de participación. (Ministerio de Transición Ecológica)
Por tanto, la discusión sobre la eólica marina de Lanzarote debe influir ahora en las reglas del proceso, no limitarse a reaccionar cuando la decisión esté cerrada.
Qué debería exigirse antes de autorizar nueva eólica
La posición responsable no es un cheque en blanco ni un veto automático. Deben exigirse condiciones claras.
- Estudio horario del sistema Lanzarote-Fuerteventura, con demanda, reservas, almacenamiento, vertidos, red y contingencias.
- Demostración de reducción efectiva de generación fósil, no solo de producción renovable teórica.
- Evaluación ambiental acumulativa, incluyendo aerogeneradores, anclajes, cables, subestaciones, puertos, tráfico marítimo y desmantelamiento.
- Cartografía participativa de la pesca artesanal, validada por cofradías, pescadores y organismos científicos.
- Evaluación paisajística independiente, no solo fotomontajes promovidos por una de las partes.
- Análisis de alternativas reales, desde repotenciación eólica y cubiertas fotovoltaicas hasta zonas degradadas, almacenamiento y gestión de demanda.
- Retorno local obligatorio, mediante participación pública, inversión ciudadana, empleo local verificable, compensaciones transparentes y fondos para restauración ambiental.
- Planificación conjunta de agua, energía y territorio, priorizando la reducción de pérdidas hidráulicas y el consumo eficiente.
Conclusión
El informe merece ser leído con atención. Sus advertencias sobre pesca artesanal, paisaje, suelo agrario y participación no deben descartarse como una oposición convencional a las renovables.
Pero tampoco debe utilizarse para concluir que la eólica terrestre o marina es incompatible, por naturaleza, con Lanzarote.
La verdadera cuestión es más exigente: qué renovables, dónde, con qué potencia, bajo qué condiciones técnicas, con qué impactos verificables y con qué beneficios para la población de Lanzarote.
La transición energética será legítima cuando reduzca de verdad el consumo de combustibles fósiles sin convertir el paisaje, el mar o los sectores primarios en territorios sacrificables.
