BESS Tacoronte 1: las dudas que un gran proyecto debe resolver
El BESS Tacoronte 1 puede ser una infraestructura útil para el sistema eléctrico de Tenerife. Canarias necesita almacenamiento si quiere integrar mucha más energía renovable y reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Precisamente por eso, los proyectos que van a formar parte de ese nuevo sistema eléctrico deben llegar bien calculados, bien documentados y sin contradicciones importantes.
Hemos revisado en profundidad la documentación pública del proyecto. Después repetimos la auditoría desde cero, intentando incluso refutar nuestros propios hallazgos. El resultado merece ser conocido: la tecnología propuesta es perfectamente plausible, pero el expediente contiene errores y cuestiones relevantes que deberían aclararse antes de considerar la ingeniería definitivamente cerrada.
No estamos ante una crítica al almacenamiento. Estamos ante algo bastante más sencillo: pedir rigor.
¿Qué es BESS Tacoronte 1?
El proyecto contempla una instalación de baterías de ion litio con tecnología LFP en Tacoronte. Declara una potencia de 10,4 MW y una capacidad total de 42,864 MWh.
La planta estaría formada por seis grandes contenedores de baterías. Cada uno almacena 7,144 MWh y pesa aproximadamente 58 toneladas. La energía se intercambiaría con la red mediante convertidores electrónicos y una línea subterránea de unos 475 metros hasta la SET Tacoronte.
Es exactamente el tipo de infraestructura que empezamos a ver cada vez con más frecuencia en las islas. Ya lo explicábamos al analizar cómo los BESS en Canarias están pasando del papel a proyectos concretos.
Pero cuando una infraestructura deja de ser una idea y se convierte en un proyecto constructivo, los números tienen que cuadrar.
BESS Tacoronte 1: cuando los números no coinciden
Las seis horas que no son seis
El Anejo de Almacenamiento afirma que la planta tendrá 10,4 MW de potencia y seis horas de autonomía. Sin embargo, ese mismo documento establece una capacidad de 42,864 MWh.
La comprobación es sencilla:
42,864 MWh ÷ 10,4 MW = 4,12 horas.
Para entregar 10,4 MW durante seis horas serían necesarios al menos 62,4 MWh, antes incluso de considerar pérdidas o reservas operativas.
Esto no es una cuestión de interpretación. Potencia, energía y duración son tres características fundamentales de cualquier batería.
Hay una posible explicación. El permiso permite absorber de la red hasta 7 MW. Curiosamente, 42,864 MWh divididos entre 7 MW producen algo más de seis horas. Pero eso sería aproximadamente el tiempo necesario para cargarla a esa potencia, no su autonomía descargando a 10,4 MW.
El proyecto necesita aclararlo.

También falla la descripción de los racks
El mismo anejo indica que cada contenedor contiene seis racks. Incluso divide los 7.144 kWh entre seis.
Pero la documentación del propio fabricante Sungrow describe racks de 893 kWh y una configuración 408S8P.
Aquí las matemáticas vuelven a ser claras:
893 kWh × 8 = 7.144 kWh.
Todo apunta, por tanto, a ocho racks por contenedor, no seis.
Puede parecer un detalle. No lo es cuando hablamos del documento que debería describir exactamente la arquitectura del sistema que se pretende construir.
El cortocircuito: la discrepancia más preocupante
La cuestión eléctrica más importante aparece en los cálculos de cortocircuito.
La documentación del punto de conexión proporciona una potencia máxima de cortocircuito de 866 MVA en 20 kV. Eso equivale prácticamente a una corriente de:
25 kA.
De hecho, otra parte del propio proyecto utiliza expresamente esos 25 kA.
Sin embargo, cuando llega el momento de realizar determinados cálculos, se adoptan 6 kA «por similitud con otras instalaciones».
La diferencia es demasiado grande para pasarla por alto.
Esto no significa que podamos afirmar que el cable finalmente proyectado esté mal dimensionado. En nuestra segunda auditoría recalculamos precisamente ese punto y no encontramos fundamento para afirmar que el conductor de 400 mm² sea insuficiente.
El problema es otro. La justificación debe realizarse con las condiciones reales de la red, no con una corriente escogida por analogía con otras instalaciones.
Celdas, interruptores, cables, pantallas y protecciones necesitan una única base de cálculo coherente.
También cambió la regulación en 2026
Hay otro asunto que el expediente debería actualizar.
El proyecto reproduce como Tipo C la clasificación del permiso concedido anteriormente. Pero el Real Decreto 88/2026 modificó los umbrales aplicables en los territorios no peninsulares.
Desde esa modificación, una instalación cuya capacidad máxima supera los 10 MW entra en la categoría Tipo D a efectos del procedimiento de notificación operacional. BESS Tacoronte 1 declara 10,4 MW. La norma puede consultarse directamente en el Real Decreto 88/2026 publicado en el BOE.
Además, la Orden TED/82/2026 establece requisitos específicos para las instalaciones de almacenamiento que inyectan energía. Les aplica los requisitos de conexión correspondientes tanto cuando inyectan como cuando absorben potencia. Puede consultarse la Orden TED/82/2026 en el BOE.
No significa que el permiso anterior quede automáticamente invalidado. Significa que el proyecto de 2026 debe aclarar cómo encaja en la regulación vigente en 2026.

Una batería de 58 toneladas también tiene que llegar hasta la parcela
La electricidad no es el único problema.
Cada contenedor pesa unos 58.200 kilos. Sin embargo, el propio proyecto reconoce que el acceso presenta una limitación para vehículos superiores a 12 toneladas, pendientes muy pronunciadas y curvas complicadas.
La documentación llega a considerar que algunas condiciones existentes no son adecuadas para góndolas y camiones articulados.
Solicitar una autorización excepcional de circulación puede resolver una restricción administrativa. No demuestra que el transporte sea físicamente posible.
Hace falta comprobar radios de giro, cargas por eje, pendientes, frenado, firme, gálibos, maniobras y posición de las grúas.
Y conviene recordar algo fácil de olvidar: el problema no termina cuando se construya la planta. Algún contenedor podría necesitar ser sustituido durante sus años de funcionamiento.
Incendios: tener protecciones no sustituye un estudio completo
Los equipos Sungrow incorporan sistemas importantes de seguridad. Existen detección de humo, temperatura y gases inflamables, ventilación de emergencia, alarmas y sistemas de extinción.
Eso es positivo.
Pero una instalación de casi 43 MWh de baterías de litio necesita algo más que enumerar dispositivos.
Hay que demostrar cómo se respondería ante un episodio de propagación térmica. También deben estudiarse gases combustibles, sobrepresiones, propagación entre contenedores, posible reignición, intervención de los bomberos y gestión de aguas contaminadas.
La diferencia es importante: una cosa es que el contenedor tenga sistemas de seguridad y otra que esté demostrada la seguridad de toda la planta en su ubicación concreta.
El final de vida contiene un error que debe corregirse
Uno de los hallazgos más claros aparece en el estudio de desmantelamiento.
El documento llega a considerar las baterías como un material prácticamente inerte que podría compactarse y acabar en vertedero.
Eso no resulta compatible con la normativa europea actual.
El artículo 70 del Reglamento europeo sobre pilas y baterías establece que los residuos de baterías recogidos no pueden eliminarse ni someterse a valorización energética. Deben recibir tratamiento en instalaciones autorizadas. El Reglamento (UE) 2023/1542 puede consultarse en EUR-Lex.
Aquí no hablamos de una pequeña corrección de estilo. El proyecto necesita un verdadero plan de final de vida para cientos de toneladas de baterías.
No todo lo encontrado significa que el proyecto esté mal
Esta precisión es fundamental.
La segunda auditoría se realizó precisamente para comprobar si habíamos sido demasiado severos en la primera. Y sirvió para matizar algunas conclusiones.
No hemos demostrado que el cable de 400 mm² esté infradimensionado. Tampoco podemos afirmar que una pantalla de 16 mm² sea necesariamente insuficiente.
Lo que sí hemos confirmado es que determinadas justificaciones parten de hipótesis incompletas o contradictorias.
También encontramos errores hidrológicos, cimentaciones remitidas a estudios posteriores, contradicciones sobre determinados equipos y numerosas referencias procedentes aparentemente de otros proyectos.
Asturias, Gran Canaria, plantas solares, parques eólicos o líneas de 66 kV aparecen en distintos puntos de una documentación destinada a una batería de Tacoronte.
Una errata aislada puede ocurrirle a cualquiera. Muchas referencias cruzadas equivocadas revelan otra cosa: el control final de calidad documental necesita mejorar.
Almacenamiento sí, pero con ingeniería rigurosa
Canarias necesita baterías. Muchas.
Necesitamos almacenamiento para aprovechar mejor el viento y el sol, reducir vertidos renovables y disminuir las horas durante las cuales las centrales térmicas deben mantener quemando combustibles fósiles.
Pero almacenar electricidad no resuelve automáticamente todos los problemas del sistema. También importan los convertidores, sus controles y su comportamiento ante perturbaciones. Es una cuestión que ya analizamos al estudiar el problema de los BESS grid forming en Canarias.
Por eso sería un error convertir cualquier crítica técnica a un proyecto renovable o de almacenamiento en una posición contraria a la transición energética.
Es precisamente al revés.
Una transición energética seria necesita buenos proyectos. Y los buenos proyectos se revisan, se cuestionan y se corrigen cuando algo no encaja.
Publicamos la auditoría y un modelo de alegaciones
No queremos que esta entrada se quede en una colección de afirmaciones difíciles de comprobar.
Junto a este artículo publicamos dos documentos.
El primero es la Auditoría técnica de BESS Tacoronte 1. En ella se recogen los hallazgos, su criticidad, los cálculos independientes y las páginas concretas de los documentos originales donde aparece cada dato.
El segundo es un modelo de alegaciones, redactado para que cualquier ciudadano interesado pueda adaptarlo y presentarlo durante el procedimiento administrativo correspondiente. No plantea una oposición genérica al proyecto. Solicita que las contradicciones técnicas sean aclaradas y subsanadas antes de considerar definitivamente cerrada la instalación.
Ambos documentos permiten que cada lector consulte las evidencias y forme su propia opinión.
Eso también es participación pública.

La transición también consiste en hacer bien las cosas
BESS Tacoronte 1 puede terminar siendo una buena instalación. Nada de lo encontrado obliga a concluir lo contrario.
Pero el expediente que hemos analizado contiene suficientes contradicciones como para pedir explicaciones.
Y pedirlas no debería molestar a nadie.
Estamos hablando de infraestructuras que permanecerán décadas en nuestro territorio y que tendrán un papel cada vez mayor en el funcionamiento del sistema eléctrico.
La transición energética necesita rapidez. Pero rapidez no puede significar rebajar el rigor.
Al contrario. Cuanto más dependamos de las nuevas tecnologías, más necesitamos confiar en que detrás de cada instalación existen cálculos sólidos, documentación coherente y una ingeniería capaz de soportar preguntas incómodas.
Porque descarbonizar Canarias no consiste simplemente en instalar más baterías.
Consiste en construir, poco a poco, un sistema eléctrico mejor que el que queremos dejar atrás.
¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.
Anuncio en el BOC. Se incluye enlace a los documentosdel proyecto.
Descargar auditoría técnica de BESS Tacoronte 1
Descargar modelo de alegaciones
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1
