Centrales térmicas Canarias: cuánto combustible consumen de verdad
¿Cuánto combustible necesitan realmente las centrales térmicas Canarias para producir nuestra electricidad? Parece una pregunta elemental. Sin embargo, responderla correctamente exige realizar pruebas, medir cada grupo a diferentes niveles de potencia y convertir esos resultados en curvas que después utiliza el sistema eléctrico.
Puede parecer un asunto reservado a ingenieros y reguladores. No lo es.
Mientras Canarias siga dependiendo de combustibles fósiles, conocer con precisión cuánto consume cada central importa económica y ambientalmente. Y una revisión de documentación oficial de la CNMC y del BOE muestra algo especialmente interesante: las curvas utilizadas para representar el consumo de algunos grupos han experimentado cambios importantes.
Eso no demuestra ninguna irregularidad. Pero sí plantea una cuestión razonable: ¿podemos seguir desde fuera la trazabilidad entre lo que se mide en una central y lo que finalmente utiliza la regulación?
Centrales térmicas Canarias: medir antes de calcular
Una central térmica no consume la misma cantidad de combustible por cada megavatio producido independientemente de cómo esté funcionando.
Podemos imaginarlo con un automóvil. Su consumo no es igual circulando lentamente por ciudad que manteniendo una velocidad estable en carretera. En una central ocurre algo parecido, aunque a una escala y con una complejidad muy diferentes.
Por eso existen las pruebas de rendimiento.
El Real Decreto 738/2015 establece que determinados parámetros técnicos necesarios tanto para el despacho como para calcular costes variables deben obtenerse a partir de estas pruebas. El titular de la instalación es responsable de realizarlas y el operador del sistema las supervisa. Real Decreto 738/2015 en el BOE
No basta, además, con medir el grupo a una única potencia.
Las pruebas permiten caracterizar cómo varía su consumo en diferentes condiciones de funcionamiento. El resultado puede representarse mediante una curva matemática que relaciona la potencia suministrada con la energía térmica necesaria para producirla.
No necesitamos entrar aquí en la ecuación. Lo importante es entender su función: el sistema necesita una representación razonablemente fiel de cómo consume cada máquina.
De una prueba técnica al despacho eléctrico
Aquí aparece la primera cuestión relevante.
En los sistemas eléctricos canarios no basta con encender las centrales más baratas y apagar las demás. El operador debe garantizar continuamente el equilibrio entre generación y demanda, disponer de reservas y respetar numerosas restricciones técnicas.
Pero el coste también interviene.
Para representar el consumo de combustible de cada grupo se utilizan unos parámetros individuales conocidos técnicamente como A, B y C. Su combinación genera una curva de consumo en función de la potencia.
Las pruebas de rendimiento realizadas durante el ciclo 2014-2018 llevaron precisamente a revisar los procedimientos utilizados. La Dirección General de Política Energética y Minas reconoció en 2021 que la experiencia acumulada había puesto de manifiesto la necesidad de mejorarlos. Resolución sobre pruebas de rendimiento de 2021
No estamos, por tanto, ante números puramente administrativos.
La manera en que se representa el consumo de una central forma parte de la información utilizada para gestionar económicamente el sistema.

Cuando las curvas cambian mucho
Aquí comienza la parte más interesante de nuestra revisión de las centrales térmicas Canarias.
Hemos comparado los parámetros originales establecidos en el RD 738/2015 con los incluidos posteriormente en la propuesta de revisión informada por la CNMC en abril de 2021. Hemos reconstruido ambas curvas desde el mínimo técnico hasta la potencia máxima de varios grupos. Informe INF/DE/015/21 de la CNMC
Uno de los casos más llamativos aparece en Las Salinas 9, en Fuerteventura.
Según el punto de funcionamiento considerado, la curva propuesta en 2021 representa un consumo térmico aproximadamente entre un 28 % y un 49 % inferior al representado por la curva anterior.
La cifra llama inevitablemente la atención.
Pero conviene detenerse aquí.
Eso no significa que aquella máquina pasara a ser físicamente entre un 28 % y un 49 % más eficiente.
Lo que podemos afirmar es mucho más concreto: cambió de forma extraordinariamente significativa la curva regulatoria utilizada para representar su consumo.
Conocer por qué requiere algo que todavía no tenemos: el acta del ensayo, el informe individual de supervisión y la trazabilidad completa que permita identificar de qué prueba proceden los parámetros.
Jinámar ofrece otro buen ejemplo
En los grupos de vapor Jinámar 8 y 9 encontramos igualmente diferencias importantes.
Al reconstruir matemáticamente ambas curvas, la propuesta de 2021 queda aproximadamente entre un 12 % y un 15,5 % por debajo de la caracterización anterior, dependiendo de la potencia.
Aquí la diferencia porcentual es menor que en Las Salinas 9. Sin embargo, se trata de grupos de mucha mayor potencia.
Eso demuestra también por qué sería imprudente traducir directamente estos porcentajes a euros o toneladas de combustible.
Para determinar su impacto real necesitaríamos conocer cuántas horas funcionó cada grupo y a qué niveles de carga.
Sin esa información solo estamos comparando representaciones matemáticas, no calculando ahorros reales.

Una sorpresa: no siempre se utiliza la prueba del propio grupo
Nuestra revisión de la documentación de la CNMC ha confirmado otra cuestión poco intuitiva.
En la revisión de 2021, los resultados obtenidos tras las pruebas y su supervisión podían trasladarse a otros grupos técnicamente iguales dentro del mismo sistema eléctrico. La propuesta utilizaba como referencia el grupo considerado más eficiente. Informe técnico de la CNMC sobre los parámetros de despacho
Esto es importante para interpretar correctamente los datos.
No podemos mirar los parámetros asignados a una máquina y concluir automáticamente:
«Este fue el resultado de su prueba».
Puede que no lo fuera.
El procedimiento regulatorio permitía que determinados grupos equivalentes compartieran la caracterización correspondiente al más eficiente.
Eso no constituye una anomalía. Forma parte del criterio utilizado en aquella revisión.
Dos pequeños detalles documentales que merecen explicación
La revisión también ha encontrado dos cuestiones que convendría aclarar.
La primera parece una sencilla errata. En una nota del informe de la CNMC aparece asociado el registro RO2-0097 a «Candelaria 4». Sin embargo, el registro oficial del RD 738/2015 identifica RO2-0097 como Candelaria 6.
El número registral permite resolver la identificación, pero el error existe en el documento.
Más interesante resulta el caso de Punta Grande 3, en Lanzarote.
El texto del informe incluye su registro entre determinados grupos en los que no pudo realizarse una prueba por razones medioambientales. Sin embargo, el anexo presenta para ese mismo registro una modificación de los parámetros y una curva coincidente con otros grupos equivalentes.
Puede existir una explicación perfectamente normal.
Tal vez el grupo no fuese ensayado y recibiera posteriormente los parámetros de otra unidad equivalente. También puede tratarse de una imprecisión documental.
Con la documentación pública actualmente localizada no podemos saberlo.
Y precisamente por eso sería razonable aclararlo.
Transparencia no significa sospechar
Conviene dejar algo muy claro.
Nada de lo encontrado demuestra manipulación, irregularidades en las pruebas ni funcionamiento incorrecto del sistema.
Sería irresponsable sugerirlo.
Lo que hemos descubierto es bastante más sencillo: determinados parámetros cambiaron de manera apreciable y la documentación pública disponible no siempre permite reconstruir fácilmente el camino completo entre la prueba realizada y el parámetro finalmente asignado.
La transparencia que necesitamos podría resumirse así:
prueba → acta → supervisión → decisión regulatoria → parámetro aplicado.
Esa cadena debería poder seguirse con relativa facilidad.

Un parque fósil que además envejece
La cuestión adquiere todavía más importancia cuando observamos la edad del parque de la centrales térmica de Canarias.
En Canarias Sostenible ya analizamos la vida útil regulatoria de los grupos de generación de Canarias. Buena parte del parque convencional acumula décadas de funcionamiento.
Una máquina tampoco mantiene necesariamente sus prestaciones originales durante toda su vida.
De hecho, la propia CNMC reconoce en su análisis para el periodo regulatorio 2026-2031 que las pruebas más recientes muestran comportamientos diferentes: en algunos grupos aparecen mayores consumos asociados al envejecimiento, mientras otros presentan resultados distintos. Informe CNMC sobre los parámetros 2026-2031
Por eso las pruebas periódicas tienen sentido.
Y por eso también necesitamos que sus resultados sean técnicamente sólidos y documentalmente trazables.
Medir bien mientras construimos el sistema que necesitamos
Canarias debe reducir aceleradamente su dependencia de petróleo y otros combustibles fósiles.
La solución de fondo no consiste en conseguir motores térmicos algo más eficientes. Consiste en avanzar hacia un sistema basado en renovables, almacenamiento, redes, gestión de demanda y tecnologías capaces de garantizar la estabilidad de nuestros sistemas aislados.
Pero la transición no ocurrirá mañana por la mañana.
Mientras sigamos utilizando centrales térmicas, debemos conocerlas bien.
En otra entrada analizamos qué significa realmente el límite de 550 gCO₂/kWh para la nueva generación fósil en Canarias. El problema vuelve a ser parecido: detrás de una cifra técnica existen decisiones económicas, ambientales y regulatorias que merece la pena comprender.
Las pruebas de rendimiento pertenecen a ese mundo aparentemente invisible.
No ocupan titulares. No impresionan como una batería gigante ni resultan tan fotogénicas como un parque eólico. Sin embargo, ayudan a decidir cómo representamos el consumo de las máquinas que todavía producen buena parte de nuestra electricidad.
Descarbonizar también exige saber, con la mayor precisión posible, cuánto estamos quemando mientras conseguimos dejar de quemarlo.
Y esa información debería ser comprensible y accesible para todos.
¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1
