Planificación eléctrica de Canarias 2030: el reto de ejecutar
La planificación eléctrica de Canarias 2030 vuelve a situarnos ante una oportunidad importante y una responsabilidad que no podemos aplazar. El Ministerio para la Transición Ecológica acaba de presentar cambios en su propuesta de desarrollo de la red de transporte para 2025-2030, tras estudiar las alegaciones recibidas. La noticia merece atención. Sin embargo, quienes conocemos las particularidades de nuestros sistemas eléctricos sabemos que una infraestructura anunciada todavía no aporta seguridad ni facilita un solo kilovatio hora renovable. Para eso debe construirse, ponerse en servicio y funcionar como se esperaba.
La comunicación ministerial del 23 de octubre contiene avances que conviene reconocer. También deja preguntas que solo podrá resolver el detalle técnico revisado. Con el horizonte 2030 tan cerca, ambas cuestiones importan.
Planificación eléctrica de Canarias 2030: qué cambia
Según el comunicado oficial del MITECO, la nueva propuesta contempla 26 nuevos parques de subestaciones, 452 kilómetros de líneas nuevas y la repotenciación de otros 26 kilómetros. Tras las alegaciones, se han incorporado cuatro parques adicionales y 26 posiciones, principalmente para facilitar el refuerzo de las redes de distribución.
Un parque de subestación no tiene por qué equivaler a una subestación completamente nueva. Además, una posición es un conjunto de equipos que permite conectar y maniobrar un circuito, no una promesa de suministro inmediato a los consumidores.
El Ministerio estima que las actuaciones permitirán atender unos 400 MW adicionales de demanda y facilitar la incorporación de alrededor de 2.200 MW de potencia renovable. Son magnitudes relevantes, especialmente para la electrificación de los puertos y el desarrollo de nuevas necesidades residenciales.
Ahora bien, expresan capacidad prevista, no energía efectivamente consumida ni instalaciones ya ejecutadas. La propuesta sigue en tramitación y no debe confundirse con la planificación aprobada.

La estabilidad comienza a ocupar el lugar que merece
Hay una novedad especialmente valiosa: el carácter preferente otorgado a reactancias y compensadores síncronos. En un sistema insular, la fortaleza eléctrica no depende únicamente de disponer de suficiente potencia instalada. Importan también el control de tensión, la respuesta ante perturbaciones y el comportamiento de las protecciones.
Las reactancias ayudan a gestionar la potencia reactiva y a limitar determinadas sobretensiones. Los compensadores síncronos pueden aportar soporte de tensión, potencia de cortocircuito e inercia física. No son soluciones intercambiables. Por ello, la elección y ubicación de cada equipo debería responder a estudios eléctricos concretos.
Además, la incorporación de baterías con determinadas prestaciones de formación de red puede abrir nuevas posibilidades. Su contribución deberá acreditarse mediante estudios dinámicos y ensayos, sin atribuirles automáticamente todas las funciones de una máquina síncrona.
Como explicamos al analizar el verdadero valor operativo del almacenamiento, la diferencia está en las prestaciones disponibles y en cómo se utilizan.
Con todo, necesitamos conocer los problemas de estabilidad identificados, las prestaciones exigidas y los plazos para resolverlos.

Cada isla necesita una respuesta distinta
El MITECO concede prioridad al mallado de La Palma, a un nuevo eje norte-sur y al anillo oeste de Tenerife, al corredor Tías-Playa Blanca de Lanzarote y al refuerzo norte-sur de Gran Canaria. Cada actuación responde a una topología, unas cargas y unos riesgos diferentes.
En La Palma, el mallado puede abrir alternativas de alimentación allí donde una incidencia compromete tramos extensos de red. En Tenerife, los refuerzos deben examinarse junto a los flujos entre zonas de generación y consumo.
Para Lanzarote, el reciente cero eléctrico nos recuerda la importancia de las configuraciones reales de red, las protecciones y los procedimientos de reposición.
En consecuencia, sería un error evaluar estas actuaciones únicamente por su longitud o coste. Deben justificarse por la mejora de seguridad, la reducción de restricciones y la resiliencia que realmente aporten a cada sistema.
Gran Canaria-Fuerteventura y Güímar: avances sin atajos
La propuesta de planificación eléctrica de Canarias 2030 incorpora actuaciones preparatorias para un futuro enlace entre Gran Canaria y Fuerteventura. También contempla adaptar infraestructuras de transporte para la conexión de la central hidroeléctrica reversible de Güímar.
Por un lado, una nueva interconexión puede ampliar las opciones de apoyo entre sistemas y el aprovechamiento de recursos renovables. Sin embargo, exige resolver importantes cuestiones técnicas, económicas y ambientales.
Por su parte, el bombeo de Güímar podría proporcionar almacenamiento de larga duración y servicios operativos de gran utilidad para Tenerife.
No obstante, preparar la red para una infraestructura no equivale a autorizar su construcción, ni garantiza una fecha de entrada en servicio. Ya expusimos esa distinción en nuestro análisis sobre el bombeo de Güímar y la información pública.
Lo responsable es respaldar las actuaciones útiles y, al mismo tiempo, exigir estudios, calendarios y costes verificables.
Conectar renovables no significa aprovecharlas
El anuncio de capacidad para incorporar unos 2.200 MW renovables es relevante. Sin embargo, la potencia conectable no permite calcular por sí sola cuánta generación limpia terminará integrándose en el sistema.
En esa diferencia intervienen la demanda horaria, las limitaciones de transporte, las reservas, la estabilidad, la flexibilidad térmica y el almacenamiento. Por tanto, una red reforzada puede eliminar restricciones de evacuación sin resolver todas las restricciones de operación.
Necesitamos que cada actuación importante explique qué problema elimina y qué efecto cabe esperar. ¿Disminuirá los vertidos renovables? ¿Permitirá reducir la generación térmica mínima? ¿Mejorará el suministro cuando se pierda un elemento relevante?
Estas respuestas deben sustentarse en escenarios y resultados medibles, no en estimaciones generales. Además, deben contrastarse posteriormente con la operación real.
El objetivo final no es exhibir una gran cifra de megavatios conectables. Es reducir combustibles fósiles y emisiones manteniendo un suministro seguro.
El examen pendiente: lo planificado frente a lo ejecutado
La planificación vigente, aprobada en 2022 para el horizonte 2026, ha recibido varias modificaciones. Antes de sustituirla por una nueva hoja de ruta, merecemos conocer el balance real de su cumplimiento en Canarias.
Debería publicarse una relación por isla y actuación, con su situación administrativa, fecha prevista y fecha real de puesta en servicio cuando corresponda. Además, habría que identificar los proyectos retrasados, las causas de esos retrasos y las medidas adoptadas para corregirlos.
Si la misma infraestructura reaparece sucesivamente en distintos documentos, sin una explicación sobre su evolución, se dificulta la evaluación pública de la planificación. También se pierde la oportunidad de corregir problemas de tramitación y coordinación.
La planificación vigente de Red Eléctrica proporciona el punto de partida documental. Lo que falta es confrontarla de forma sistemática con las instalaciones realmente puestas en servicio y las fechas comprometidas.

Un anuncio prometedor que necesita documentación
El balance de la propuesta es favorable en su orientación: más atención a la seguridad, mayor capacidad para nuevas demandas y reconocimiento de necesidades específicas de nuestras islas.
Sin embargo, el comunicado del 23 de octubre no sustituye al anexo técnico revisado de actuaciones, con fichas, alcance, prioridades y calendario.
En la documentación de información pública de 2025 puede consultarse la propuesta inicial. A fecha de 24 de octubre de 2026, no hemos podido verificar en ese portal la publicación del anexo correspondiente a la revisión presentada tras las alegaciones.
En consecuencia, todavía no es posible realizar una comparación completa, actuación por actuación, entre ambas versiones.
Solo entonces podremos evaluar los cambios y pedir cuentas con fundamento. El Gobierno de España debe explicar qué planifica; el Gobierno de Canarias, cómo coordina sus competencias y actuaciones; y los responsables de cada infraestructura, cómo avanzan los trabajos.
Canarias necesita esta planificación. Pero, sobre todo, necesita que sus mejoras lleguen a las redes, a los centros de control y a la vida diaria de quienes dependen de ellas.
En 2030, lo importante será comprobar cuántos proyectos están prestando el servicio para el que fueron concebidos.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
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