Penetración renovable en Canarias: más allá de los MW

Penetración renovable en Canarias: más allá de los MW

La penetración renovable en Canarias vuelve a dejarnos una de esas cifras que parecen sencillas hasta que uno empieza a mirar debajo. El Gobierno de Canarias afirma que desde 2023 se han incorporado 232 MW renovables, un crecimiento cercano al 24 %. Mientras tanto, la participación renovable habría pasado del entorno del 19,2-19,3 % a situarse alrededor del 23 %.

La comparación llama la atención. Sin embargo, interpretarla correctamente exige bastante más que enfrentar dos porcentajes. Un megavatio instalado no es un megavatio hora producido y, mucho menos, un megavatio hora fósil desplazado.

Ahí comienza la parte verdaderamente interesante.

Penetración renovable en Canarias: potencia no es energía

Pasar aproximadamente del 19,3 % al 23 % supone ganar unos 3,7 puntos porcentuales. Pero, en términos relativos, la participación renovable habría aumentado alrededor de un 19 %.

Por tanto, no sería correcto comparar directamente un 24 % más de potencia con solo 3,7 puntos adicionales de penetración y concluir que la nueva capacidad apenas ha servido.

La pregunta relevante es otra:

¿cuánta energía útil estamos obteniendo realmente de cada nuevo megavatio renovable?

Una instalación de 50 MW puede producir cantidades muy diferentes de energía según la tecnología, el recurso disponible y sus horas equivalentes de funcionamiento. Tampoco produce lo mismo un parque eólico que 50 MW fotovoltaicos.

Y el crecimiento reciente del parque canario tiene un componente solar cada vez mayor.

Además, existe una cautela temporal importante. El 19,2-19,3 % corresponde a 2023, mientras que el 23 % difundido en septiembre de 2026 es necesariamente un dato provisional. Antes de compararlos como si fueran dos años completos equivalentes deberíamos conocer exactamente qué periodo cubre esa segunda cifra.

Infografía sobre cómo el aumento de potencia renovable en Canarias no se traduce automáticamente en más energía útil ni en mayor descarbonización.

Los 232 MW necesitan una explicación metodológica

Aquí aparece otra cuestión que merece una aclaración pública.

El comunicado del Gobierno utiliza 972 MW como punto de partida en 2023 y 1.204 MW como potencia actual. Sin embargo, el Anuario Energético de Canarias de 2023 contabiliza alrededor de 1.053 MW renovables a 31 de diciembre, empleando la potencia fotovoltaica nominal.

Consultar el Anuario Energético de Canarias 2023

El Anuario de 2024 eleva posteriormente esa potencia hasta aproximadamente 1.158 MW.

Consultar el Anuario Energético de Canarias 2024

Esto no significa necesariamente que alguna cifra sea errónea. Las estadísticas pueden responder a fechas, perímetros o criterios diferentes.

Precisamente por eso, los 972 MW citados por el Gobierno no son directamente comparables con los 1.053 MW del cierre oficial de 2023 sin conocer antes la metodología empleada.

Si se afirma que desde 2023 se han incorporado exactamente 232 MW, convendría conocer la fecha inicial, las instalaciones incluidas y el criterio estadístico utilizado.

No es una discusión académica. Estamos intentando medir el avance real de la transición energética.

El autoconsumo cambia la fotografía

Una parte muy importante del crecimiento renovable está ocurriendo detrás del contador.

El Gobierno cifra el autoconsumo fotovoltaico en más de 302 MW en junio de 2026, frente a unos 136 MW en 2023. Eso supone más que duplicar su potencia.

Pero la energía autoconsumida no aparece necesariamente de la misma forma que la producción de una central conectada directamente a la red.

Red Eléctrica estimó para 2025 unos 225 GWh de producción mediante autoconsumo. Al incorporarla al cálculo, la cuota renovable canaria alcanzaba el 22,7 %.

La misma fuente estimaba entonces 172 MW de autoconsumo bajo su propia metodología.

Esto demuestra algo importante: distintas administraciones pueden estar observando una misma realidad energética mediante criterios estadísticos diferentes.

Por eso resulta peligroso utilizar los MW de una serie que incorpora autoconsumo y compararlos después con un porcentaje de generación procedente de otra metodología que no lo contabiliza de la misma manera.

El dato incómodo de 2025

Existe, sin embargo, una señal que no depende de esa discusión estadística.

En 2025 Canarias alcanzó un nuevo máximo de generación renovable. Red Eléctrica contabilizó alrededor de 1.885 GWh, un 1,9 % más que en 2024.

Al mismo tiempo, la demanda eléctrica aumentó aproximadamente un 1,1 %.

Y ocurrió algo especialmente significativo:

la generación de las centrales que utilizan combustibles fósiles aumentó un 0,9 %.

Esto no significa que las nuevas renovables fueran inútiles. La interpretación correcta es otra.

Sin esa producción renovable adicional, una demanda creciente habría exigido previsiblemente todavía más generación convencional.

Pero desde el punto de vista climático existe una conclusión evidente: el crecimiento renovable de 2025 todavía no consiguió traducirse en una reducción absoluta de la generación fósil respecto al año anterior.

Este debería ser uno de los indicadores que utilicemos para evaluar la transición.

Porque el objetivo último no consiste en instalar placas o aerogeneradores.

Consiste en quemar cada vez menos combustibles fósiles.

Mapa de Canarias con la cuota renovable y la energía renovable no integrable de Gran Canaria, Tenerife-La Gomera, Lanzarote-Fuerteventura, La Palma y El Hierro.

Qué limita la integración renovable en Canarias

En 2026 aparece además un fenómeno diferente en cuanto a la penetración de renovables en Canarias.

Ya no hablamos únicamente de diferencias estadísticas, meteorología o crecimiento de demanda. Hablamos también de energía renovable disponible que el sistema no consigue integrar en determinadas condiciones de operación.

Durante agosto Canarias registró 30.772 MWh de ERNI, energía renovable no integrable.

De ellos, aproximadamente 30.745 MWh correspondieron a restricciones de balance. Es decir, alrededor del 99,91 %.

Consultar el análisis de ERNI de agosto de 2026

La ERNI no equivale automáticamente a energía que pudiera recuperarse íntegramente mediante baterías. Sí constituye, en cambio, un indicador muy valioso para identificar cuándo y dónde aparecen dificultades crecientes para integrar la producción renovable.

Y esas dificultades están extraordinariamente concentradas.

Gran Canaria acumuló cerca de 22,97 GWh de ERNI, alrededor del 74,6 % del total canario. Tenerife-La Gomera registró aproximadamente 2,93 GWh.

La comparación resulta aún más significativa porque Tenerife-La Gomera tuvo incluso una demanda mensual ligeramente superior.

Nuestro análisis de las curvas de cinco minutos permite observar una diferencia operacional muy clara. Gran Canaria permaneció cerca de 98 horas con una demanda residual inferior a 210 MW. Tenerife-La Gomera no registró ninguna.

Ver el análisis comparativo de Gran Canaria y Tenerife-La Gomera

No conocemos públicamente qué servicio concreto determinó cada reducción renovable. Tampoco debemos identificar esos 210 MW con un supuesto mínimo técnico agregado sin conocer qué unidades estaban acopladas, sus reservas y las condiciones concretas del sistema.

Pero las curvas muestran algo indiscutible: ambos sistemas estaban operando en regiones muy diferentes.

Un MW no vale lo mismo en todos los sistemas

Aquí aparece probablemente la enseñanza más importante.

Un nuevo MW renovable instalado en Tenerife-La Gomera puede encontrar muchas horas en las que todavía existe generación fósil susceptible de reducirse.

Ese mismo MW añadido en determinadas zonas de Gran Canaria puede coincidir con horas de elevada producción renovable y demanda residual muy reducida.

Administrativamente ambos cuentan exactamente igual.

El sistema eléctrico no los aprovecha necesariamente de la misma manera.

Por eso necesitamos dejar de pensar únicamente en potencia instalada.

Cuando aparecen excedentes recurrentes, otro parque fotovoltaico continúa siendo útil. Pero para aprovechar plenamente su producción hace falta que el resto del sistema evolucione al mismo ritmo.

Eso significa almacenamiento, redes, gestión activa de la demanda y servicios de sistema.

También implica dotar a la red de capacidades que hoy proporcionan en buena medida las unidades síncronas: inercia o respuesta equivalente, regulación de frecuencia, soporte de tensión, suficiente fortaleza eléctrica y corriente de cortocircuito, además de reservas para afrontar contingencias.

Ese es uno de los grandes retos de la siguiente etapa de la transición energética canaria.

Canarias no tiene un único problema renovable

Los datos de agosto muestran realidades muy diferentes.

Gran Canaria alcanzó una cuota renovable del 41,3 %, pero concentró casi tres cuartas partes de la ERNI.

Tenerife-La Gomera llegó al 26 %, con mucha menos energía no integrada.

Lanzarote-Fuerteventura registró un 23,2 % y, sin embargo, acumuló alrededor de 4,48 GWh de ERNI.

La Palma apenas alcanzó el 10,7 % y prácticamente no tuvo vertidos. Allí el problema principal sigue siendo la escasa implantación renovable.

Y El Hierro, con su singular sistema hidroeólico, alcanzó una cuota muy superior gracias a una arquitectura donde generación y almacenamiento forman parte del propio diseño.

Pretender aplicar la misma receta a todos estos sistemas carecería de sentido.

La planificación debería preguntarse, isla por isla, cuánto almacenamiento hace falta, qué servicios de sistema son necesarios, dónde existen restricciones y en qué nudos aporta realmente valor otro megavatio renovable.

Infografía sobre almacenamiento, redes, flexibilidad y servicios de sistema necesarios para convertir más potencia renovable en energía útil en Canarias.

Más MW siguen siendo necesarios

Nada de lo anterior debería interpretarse como un argumento contra nuevas instalaciones renovables.

Canarias necesita muchas más.

Pero conforme aumenta su presencia, cada nuevo MW debería evaluarse también por los MWh que consigue integrar y por la generación fósil que permite desplazar.

Ahí empieza una etapa diferente de la transición.

Hasta ahora podía bastar, en muchos casos, con instalar potencia renovable y conectarla a la red.

Cada vez será menos así.

El siguiente MW necesitará con mayor frecuencia almacenamiento, flexibilidad, capacidad de control y una planificación ajustada a las características concretas de cada sistema eléctrico.

La transición energética debe empezar a contar MWh, no solo MW

Instalar 232 MW puede ser una buena noticia. Duplicar el autoconsumo también lo es.

Pero ninguna de esas cifras debería convertirse, por sí sola, en la medida del éxito.

La penetración renovable en Canarias deberá evaluarse cada vez más mediante indicadores que expliquen qué ocurre después de instalar la potencia:

  • cuántos MWh renovables se producen;
  • cuántos consiguen integrarse;
  • cuántos se autoconsumen;
  • cuántos quedan como ERNI;
  • y, sobre todo, cuánta generación fósil dejan de ser necesaria.

Ese último dato es el que realmente nos acerca a la descarbonización.

La transición energética habrá avanzado de verdad cuando seamos capaces de atender nuestra demanda con una proporción creciente de energía renovable integrada y con una dependencia cada vez menor de las centrales que queman combustibles fósiles.

Los megavatios construyen capacidad.

Los megavatios hora renovables aprovechados son los que descarbonizan Canarias.

Y esa diferencia cambia por completo la forma en que deberíamos medir nuestro avance.

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

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