Contradicciones en Gran Canaria

El laberinto fósil y la transición energética en Gran Canaria

Canarias sigue generando la electricidad más contaminante de toda la Unión Europea. Según datos consolidados a inicios de este 2026, la transición energética en Gran Canaria choca con una realidad incómoda y persistente. El 77% de la producción eléctrica insular aún depende directamente de derivados del petróleo.

Mientras tanto, la penetración de energías limpias permanece incomprensiblemente estancada. Desde 2021, apenas logramos superar la barrera del 22% de integración renovable. Esta cifra nos aleja peligrosamente de los objetivos del PNIEC y de los compromisos climáticos asumidos institucionalmente en 2020.

El estancamiento renovable y los vertidos de energía limpia

El problema técnico no radica en la falta de recurso eólico o solar en nuestro archipiélago. La barrera real es un parque de generación térmico absolutamente obsoleto y rígido. Este diseño desfasado impone unos mínimos técnicos insalvables para la estabilidad de la red.

Como consecuencia directa, el operador del sistema se ve obligado a desconectar parques eólicos y fotovoltaicos de forma sistemática. Los vertidos de energía limpia son una herida abierta en la gestión de nuestra red aislada. Es energía impecable que el sistema actual, huérfano de almacenamiento, simplemente no puede absorber.

Salto de Chira: La llave para la transición energética en Gran Canaria

Afortunadamente, la ingeniería nos ofrece soluciones palpables y optimistas frente a esta crisis. El proyecto de Salto de Chira es la infraestructura clave para romper este techo estructural del 20%. Hablamos de una central hidroeléctrica de bombeo reversible, equipada con 200 MW de potencia.

Sus 3,5 GWh de capacidad de almacenamiento permitirían abastecer a toda la isla durante casi siete horas. Las obras avanzan a un ritmo esperanzador, superando el 70% de los túneles ejecutados en la actualidad. Su puesta en marcha, prevista para 2027, aportará la potencia firme necesaria para elevar la cobertura renovable hasta el 70%.

Contradicciones en Gran Canaria

La gran contradicción: Un powership en el sistema eléctrico

Sin embargo, la planificación administrativa reciente camina en la dirección diametralmente opuesta a esta vocación verde. En lugar de acelerar el despliegue de baterías o la gestión inteligente de la demanda, se ha tomado una decisión desconcertante. Se ha contratado, por vía de emergencia y sin evaluación ambiental vinculante, un powership.

Esta central térmica flotante de 125 MW, operada por el grupo turco Karpowership, quemará fuelóleo y gasóleo en el Puerto de Las Palmas. Instalar una nueva fuente de emisiones altamente contaminantes en un entorno portuario y urbano denso es un grave paso atrás.

Supone afianzar nuestra dependencia de los hidrocarburos importados y de la volatilidad de sus mercados. Justo en el momento histórico en el que deberíamos estar erradicando nuestra vulnerabilidad fósil, se apuesta por ahondar en el modelo que provocó la propia emergencia climática.

El concurso MITECO de 2026 y la perpetuación de la obsolescencia

La contradicción se agudiza al analizar la resolución del concurso de concurrencia competitiva del MITECO, fallado en febrero de 2026. Mientras para otras islas se imponen nuevos actores y tecnologías supuestamente más eficientes, en Gran Canaria el resultado es tremendamente desautorizador para el ejecutivo canario.

Los 344,14 MW adjudicados para la isla se concentran en prorrogar la vida útil y realizar inversiones en los viejos grupos de Endesa/Unelco. Es decir, se ha optado por extender el funcionamiento de las mismas máquinas cuya obsolescencia causa la actual inestabilidad del sistema. No se incorpora nueva potencia estructural real ni se exige una transición efectiva.

Interrogantes urgentes frente al bloqueo institucional

Esta concatenación de decisiones deja a Gran Canaria atrapada en un bucle pernicioso que se retroalimenta. La administración justifica la falta de nueva generación limpia amparándose en la futura cobertura que brindará el Salto de Chira. No obstante, utiliza la urgencia actual para justificar el alquiler de un barco generador fósil.

Resulta incomprensible celebrar públicamente el rechazo a nuevas plantas convencionales en el puerto, para luego introducir una central flotante de fuelóleo por la puerta de atrás. Ante este escenario, la vocación de descarbonización total exige plantear interrogantes ineludibles sobre nuestro futuro inmediato:

  • ¿Por qué no se han priorizado medidas coherentes como el almacenamiento en baterías y la anticipación de redes, en lugar de contratar una central térmica flotante que consolida el modelo fósil?
  • ¿Cómo se justifica técnicamente que el reciente concurso eléctrico se limite a prorrogar las centrales fósiles obsoletas, siendo estas la causa raíz de la emergencia decretada?
  • ¿Qué volumen real de partículas, NOx y CO₂ emitirá anualmente este powership sobre la capital grancanaria, vulnerando la declaración de emergencia climática del Parlamento?
  • ¿Existe algún mecanismo regulatorio firme que garantice que este barco de fuelóleo no se convierta en una instalación permanente dentro de nuestra red aislada?
  • ¿Se ha evaluado objetivamente el coste de oportunidad de destinar el millonario presupuesto de este alquiler a la eliminación definitiva de los vertidos de energía renovable?

La descarbonización de los sistemas eléctricos insulares es técnicamente viable a día de hoy. Sin embargo, alcanzarla requiere una coherencia absoluta en la planificación, desterrando de una vez por todas las soluciones contaminantes del siglo pasado y apostando decididamente por la innovación limpia.

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