Observatorio Energético de Canarias: datos que importan

Observatorio Energético de Canarias: convertir cinco minutos en conocimiento útil

Hablar de energía en Canarias exige algo más que repetir grandes objetivos, anunciar potencias renovables o celebrar porcentajes aislados. Exige mirar el sistema eléctrico tal como funciona: cada día, cada hora y, muchas veces, cada cinco minutos.

El Observatorio Energético de Canarias nace precisamente de esa necesidad. Su propósito es sencillo de explicar, aunque exigente de realizar: reunir datos públicos, depurarlos, ordenarlos y transformarlos en información comprensible. Porque la electricidad no es una abstracción. Es la suma de miles de decisiones operativas que se producen en tiempo real en sistemas eléctricos insulares, pequeños, aislados y todavía muy dependientes de los combustibles fósiles.

Cada vez que aumenta la demanda, cae el viento, entra más radiación solar o se modifica el despacho de un grupo térmico, el sistema deja una huella. Esa huella queda registrada en curvas, tablas y bases de datos. El problema no es la falta de información. El problema es que, sin una lectura rigurosa, esos miles de registros pueden convertirse en una selva de números difícil de interpretar.

El Observatorio pretende hacer justo lo contrario: pasar del dato disperso al conocimiento útil. Pasar de una curva de cinco minutos a una pregunta que cualquier persona pueda entender: ¿cómo se está cubriendo realmente la electricidad que consumimos en Canarias?

Observatorio Energético de Canarias: una herramienta para mirar lo que ocurre de verdad

La transición energética no puede construirse sobre consignas. Necesita datos. Necesita series comparables. Requiere saber qué ocurre en cada isla, qué tecnología está entrando en el sistema, qué energía renovable queda fuera, qué emisiones siguen asociadas al mix eléctrico y qué barreras están frenando la descarbonización.

El Observatorio Energético de Canarias no pretende sustituir a Red Eléctrica, a ESIOS, a OMIE ni a los organismos públicos competentes. Tampoco pretende inventar una realidad paralela. Su función es otra: trabajar con las fuentes disponibles y convertirlas en indicadores claros, verificables y útiles para el debate público.

Ese matiz es importante. Hay datos que proceden directamente de fuentes operativas. Hay cálculos matemáticos sencillos, como sumar energía mensual a partir de intervalos de potencia. Y hay estimaciones, por ejemplo cuando se construyen modelos de coste o se analizan determinadas emisiones.

Las tres cosas pueden ser valiosas. Pero no son equivalentes.

Por eso, una de las reglas básicas del Observatorio es separar con claridad lo que es dato publicado, lo que es cálculo directo y lo que debe presentarse como estimación o modelo. Esa prudencia metodológica no resta valor al trabajo. Al contrario: es la condición necesaria para que los indicadores sean creíbles.

La materia prima: miles de registros cada cinco minutos

La fuente principal del Observatorio Energético de Canarias son las curvas operativas de demanda y generación publicadas por Red Eléctrica para los sistemas eléctricos canarios. Estas curvas se actualizan en intervalos de cinco minutos y permiten observar la evolución de la demanda, la generación y las tecnologías que participan en la cobertura eléctrica. (demanda.ree.es)

Cinco minutos pueden parecer poco. Sin embargo, en un sistema eléctrico son una eternidad.

En ese intervalo puede cambiar la producción de un parque eólico. Puede caer de forma brusca la generación fotovoltaica por nubosidad. Puede aumentar la demanda de una isla. Entrar o salir un grupo térmico. Puede variar la aportación renovable. Puede aparecer una restricción operativa. Y puede cambiar la composición real del mix eléctrico.

Un día contiene 288 intervalos de cinco minutos. Un mes de 31 días contiene 8.928. Un año completo supera los 105.000 registros por sistema eléctrico.

Y Canarias no es un único sistema sencillo.

Tenemos los sistemas de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote-Fuerteventura, La Palma, La Gomera y El Hierro. Cada uno tiene su propia demanda, su propio parque de generación, sus limitaciones de red, sus tecnologías renovables disponibles y sus dificultades para integrar energía limpia.

Cuando se cruzan meses, sistemas, tecnologías e indicadores, la cantidad de información crece de forma enorme. Pero ahí está precisamente su valor. Un sistema eléctrico aislado no se entiende con una sola cifra anual. Se entiende observando su comportamiento continuado.

Proceso del Observatorio Energético de Canarias desde la captura de datos de REE, ESIOS, PRETOR y OMIE hasta la creación de indicadores energéticos.

Qué nos cuenta un intervalo de cinco minutos

Cada intervalo aporta una pequeña fotografía del sistema eléctrico. Por separado, dice poco. Pero al sumar miles de ellos aparece una imagen mucho más nítida.

En términos sencillos, un intervalo puede ayudarnos a responder preguntas como estas:

  • Cuánta electricidad se estaba demandando.
  • Qué tecnologías estaban generando.
  • Qué parte de la producción procedía de fuentes renovables.
  • Qué parte seguía vinculada a combustibles fósiles.
  • Qué emisiones se asociaban a la generación medida.
  • Cómo evolucionaba la demanda a lo largo del día.
  • Qué peso tenía cada tecnología dentro del mix.
  • Si existían diferencias entre la generación publicada y la demanda registrada.

Es parecido a observar una playa grano a grano. Un único grano de arena no explica el paisaje. Pero miles de granos forman una costa. Del mismo modo, un dato aislado no explica el sistema eléctrico. Una serie completa sí puede hacerlo.

Este nivel de detalle permite evitar simplificaciones frecuentes. Una isla puede tener una potencia renovable instalada relevante y, sin embargo, integrar poca energía renovable en determinados momentos. También puede registrar puntas solares muy altas y seguir dependiendo de generación fósil durante buena parte de la noche.

La potencia instalada importa. Pero la energía realmente integrada importa aún más.

Del megavatio al megavatio hora: el primer paso decisivo

Gran parte de la información eléctrica se publica en potencia, normalmente en megavatios, MW. La potencia expresa el ritmo instantáneo de producción o consumo eléctrico.

Sin embargo, para saber cuánta electricidad se ha generado o consumido durante un periodo necesitamos energía. Esa energía se expresa en megavatios hora, MWh.

La conversión es directa:

Energía del intervalo = Potencia media × 5 / 60

O, lo que es lo mismo:

Energía del intervalo = Potencia media / 12

Si un sistema demanda 300 MW durante cinco minutos, la energía demandada en ese intervalo será:

300 MW × 5 / 60 = 25 MWh

Ese cálculo parece sencillo. Lo es. Pero repetirlo correctamente miles de veces permite construir la base de casi todos los indicadores mensuales, trimestrales o anuales del Observatorio.

A partir de ahí se puede calcular la demanda eléctrica mensual, la energía generada por cada tecnología, la producción renovable integrada, la participación térmica o la intensidad de emisiones.

Lo importante es que el detalle no desaparece. Podemos conocer el total de un mes, pero también volver al momento concreto en el que una isla registró una punta de demanda, una elevada aportación eólica o un aumento de generación fósil.

Explicación de cómo los intervalos eléctricos de cinco minutos permiten calcular demanda, generación renovable, emisiones y energía en Canarias.

Limpiar los datos: el trabajo que no se ve

Los datos en bruto no suelen llegar listos para ser interpretados. Antes de construir un indicador hay que revisar fechas, unidades, nombres de tecnologías, posibles huecos, registros duplicados, cambios horarios y coherencia entre series.

No es un trabajo vistoso. Pero es el que marca la diferencia entre una tabla atractiva y un análisis riguroso.

Una fecha mal interpretada puede trasladar registros de un mes a otro. Un cambio horario puede generar intervalos duplicados o ausentes. Una misma tecnología puede aparecer con denominaciones distintas según la fuente. Un indicador puede mezclar energía medida en red con autoconsumo estimado. Una suma aparentemente correcta puede ocultar una incoherencia de origen.

Por eso, el Observatorio Energético de Canarias no se limita a descargar archivos.

Los datos se ordenan por sistema, fecha, intervalo, tecnología y unidad. Se comprueba la coherencia de las sumas. Se documenta la procedencia de cada indicador. Y se señalan las cautelas cuando una cifra depende de una fuente complementaria o de una hipótesis de cálculo.

En energía, la transparencia metodológica no es una formalidad. Es una necesidad.

Agregar sin perder profundidad

El siguiente paso consiste en agregar los registros. Pero agregar no significa simplificar hasta perder el sentido. Significa convertir miles de observaciones en indicadores que permitan comprender el sistema.

A partir de las curvas de cinco minutos se pueden obtener, entre otros, los siguientes indicadores:

  • Demanda mensual de cada sistema eléctrico.
  • Generación total registrada.
  • Generación renovable integrada.
  • Cobertura renovable de la demanda.
  • Participación de tecnologías fósiles.
  • Evolución mensual de las emisiones.
  • Intensidad de emisiones por MWh.
  • Energía renovable no integrada.
  • Señales de autoconsumo visible.
  • Diferencias entre islas.
  • Evolución del mix eléctrico.
  • Horas y días de mayor presencia renovable.
  • Estimaciones de coste asociadas al mix de generación.

Aquí se produce el salto decisivo.

Una tabla con 8.928 registros mensuales puede ser técnicamente impecable y, al mismo tiempo, resultar inútil para la mayoría de la ciudadanía. Sin embargo, cuando esa tabla permite explicar que un sistema cubrió una parte limitada de su demanda con renovables, que registró energía limpia no integrada o que mantuvo una intensidad de emisiones elevada, entonces el dato empieza a cumplir una función pública.

No se trata de reducir la complejidad. Se trata de hacerla comprensible.

Las fuentes: qué aporta cada una y por qué no deben confundirse

El Observatorio Energético de Canarias combina varias capas de información. Cada una responde a una pregunta distinta.

La primera capa es Red Eléctrica y su plataforma Visiona Canarias. De ahí procede buena parte de la información operativa: demanda, generación, curvas temporales y comportamiento de los sistemas eléctricos. Red Eléctrica publica curvas de demanda y producción que se actualizan cada cinco minutos. (demanda.ree.es)

La segunda capa es ESIOS. Esta plataforma permite complementar la lectura de los sistemas no peninsulares y ofrece indicadores vinculados a la generación, la demanda y la energía renovable no integrable. ESIOS incluye información específica para Canarias y ha incorporado indicadores de ERNI para territorios no peninsulares. (esios.ree.es)

La tercera capa es PRETOR y el registro administrativo de instalaciones de producción eléctrica. Esta fuente ayuda a conocer la potencia inscrita, las tecnologías registradas y la localización administrativa de las instalaciones. El registro contiene los datos principales de instalaciones autorizadas y permite descargas por territorios. (Ministerio de Transición Ecológica)

La cuarta capa procede de referencias regulatorias, de mercado y de parámetros técnicos. Aquí entran, según el indicador analizado, elementos de OMIE, normativa publicada en el BOE o hipótesis técnicas y económicas utilizadas para modelizar costes.

La distinción entre estas fuentes debe mantenerse siempre clara.

La demanda eléctrica es un dato operativo. El porcentaje renovable es una transformación matemática. El coste estimado de un mix es un modelo. Las tres cifras pueden aparecer en el mismo gráfico, pero no tienen el mismo grado de certidumbre ni proceden del mismo lugar.

Esa diferencia debe explicarse al lector. No para complicar el mensaje, sino para proteger su sentido.

Fuentes y metodología del Observatorio Energético de Canarias, diferenciando datos publicados, cálculos directos y estimaciones.

Un mes de Tenerife explicado con datos

Pensemos en enero de 2025 en Tenerife.

Un mes de 31 días genera 8.928 intervalos de cinco minutos. Cada uno puede contener datos de demanda, generación por tecnologías, energía renovable, producción fósil, emisiones y otros parámetros asociados al funcionamiento del sistema.

Vistos uno a uno, esos registros son difíciles de leer. Procesados con criterio, permiten construir una explicación clara.

En ese mes, Tenerife registró una demanda eléctrica de 305.469,52 MWh, una generación renovable de 51.821,9 MWh y una cobertura renovable situada en torno al 17 %, según el tratamiento metodológico aplicado a la serie.

La importancia de esa frase no está solo en las cifras. Está en lo que permite entender.

Permite comparar el comportamiento de Tenerife con Gran Canaria. Permite observar la evolución intermensual. Identificar periodos de mayor integración renovable. Permite relacionar el dato con los vertidos, la potencia instalada, el almacenamiento disponible o las limitaciones de red.

Y permite, sobre todo, abandonar el terreno de la impresión.

Por qué estos datos son oro para Canarias

Los datos eléctricos son oro porque permiten ver lo que habitualmente queda oculto tras los titulares.

Permiten distinguir entre potencia renovable instalada y energía renovable realmente integrada. Permiten conocer el peso real de los combustibles fósiles. Identificar qué sistemas avanzan con mayor rapidez y cuáles siguen atrapados en una dependencia térmica muy elevada.

También permiten hablar de emisiones con mayor precisión. No basta con saber cuánto emite Canarias en un año. Conviene conocer qué intensidad de emisiones soporta cada sistema eléctrico, qué meses presentan mejores resultados y qué tecnologías siguen condicionando el mix.

La información sobre energía renovable no integrada resulta especialmente relevante. Cuando existe recurso renovable disponible y el sistema no puede aprovecharlo, aparece una señal clara: faltan soluciones de flexibilidad.

Esa flexibilidad puede adoptar muchas formas. Almacenamiento mediante baterías. Bombeo hidroeléctrico. Refuerzo de redes. Gestión activa de la demanda. Electrificación de consumos. Producción de agua desalada en horas renovables. Carga inteligente de vehículos eléctricos. Mejora de la regulación y de la operación del sistema.

No toda la energía renovable no integrada puede recuperarse automáticamente. Sería poco serio afirmarlo. Pero cada MWh limpio que se desaprovecha debe obligarnos a hacernos una pregunta incómoda: ¿qué está faltando para que esa electricidad pueda sustituir generación fósil?

El Observatorio Energético de Canarias como traductor del sistema eléctrico

La electricidad está llena de términos técnicos. Restricciones. Reserva. Vertido. Inercia. Potencia firme. ERNI. Curvas de carga. Despacho. Servicios de ajuste.

Todos son necesarios. Pero no pueden convertirse en una barrera para comprender la realidad energética de Canarias.

El Observatorio actúa como traductor entre el lenguaje técnico y el debate ciudadano. No elimina la complejidad. La ordena.

Traduce curvas de cinco minutos en indicadores mensuales. Traduce tablas extensas en comparaciones entre islas. Interpela registros operativos en preguntas que importan:

  • ¿Está aumentando de verdad la generación renovable?
  • ¿Qué isla depende más de combustibles fósiles?
  • ¿Dónde se producen mayores dificultades de integración?
  • ¿Cuánta energía limpia se queda fuera?
  • ¿Qué papel puede desempeñar el almacenamiento?
  • ¿Cómo evoluciona la intensidad de emisiones?
  • ¿Qué coste tiene mantener un mix eléctrico tan dependiente del petróleo?
  • ¿Qué decisiones deberían priorizarse en cada sistema?

Esa tarea es necesaria porque la transición energética no puede reducirse a un eslogan. Canarias necesita una transformación eléctrica profunda, planificada y medible.

Para avanzar en esa conversación, resulta imprescindible mantener presentes los análisis sobre la dependencia de la generación fósil en Canarias, porque la integración renovable solo tiene sentido cuando desplaza de forma efectiva generación contaminante.

Lo que calculamos y lo que no afirmamos

Una herramienta rigurosa también debe explicar sus límites.

El Observatorio no publica liquidaciones oficiales del sistema eléctrico. No sustituye a los operadores, reguladores o administraciones competentes. No presenta una estimación de costes como si fuera una contabilidad oficial. Y no afirma que todos los vertidos renovables puedan eliminarse de manera inmediata.

La metodología parte de una idea sencilla: decir claramente qué representa cada cifra.

Cuando se habla de demanda o generación medida, se trata de datos operativos publicados. Cuando se calcula un porcentaje renovable, se aplica una transformación matemática sobre esas series. Al construir una estimación de coste, se utilizan hipótesis que deben ser visibles y revisables.

La prudencia no es una debilidad. Es una forma de respeto hacia los datos y hacia quienes los leen.

También es importante tratar el autoconsumo con cuidado. La generación de autoconsumo puede no aparecer del mismo modo que la generación medida en red. Red Eléctrica advierte, por ejemplo, que determinados balances no incluyen la energía estimada generada por instalaciones de autoconsumo. (Red Eléctrica)

Por eso, el autoconsumo debe analizarse como una capa específica. No conviene mezclarlo sin explicación con la generación registrada en las curvas del sistema.

Indicadores energéticos que ayudan a decidir sobre renovables, emisiones, vertidos, almacenamiento, redes y electrificación en Canarias.

Canarias necesita datos para tomar mejores decisiones

Los sistemas eléctricos canarios son singulares. Están aislados. Tienen menor tamaño. Soportan restricciones operativas propias. Arrastran una dependencia histórica de combustibles fósiles. Y deben integrar renovables en un entorno donde cada isla tiene recursos, demanda, redes y límites diferentes.

No existe una única receta para todo el archipiélago.

Tenerife no es Gran Canaria. La Palma no es Lanzarote-Fuerteventura. El Hierro tiene una realidad distinta a La Gomera. Cada sistema necesita soluciones adaptadas, pero todos comparten una urgencia: reducir de manera rápida y ordenada la dependencia del fuel, el gasóleo y otros combustibles fósiles.

Para ello hacen falta renovables. Pero también almacenamiento, redes, control avanzado, gestión de demanda, digitalización, planificación territorial y una visión pública de largo plazo.

El Observatorio no pretende cerrar ese debate. Pretende abrirlo mejor.

Porque cuanto mayor sea el conocimiento compartido, más difícil será justificar decisiones energéticas basadas en inercias, improvisaciones o intereses a corto plazo.

Del dato en bruto a la decisión energética

Cada cinco minutos, el sistema eléctrico canario deja una pequeña huella.

Una sola huella dice poco. Miles de huellas, observadas con paciencia, cuentan una historia completa. Cuentan cómo consumimos electricidad. Cuentan qué tecnologías nos sostienen. Cuánto seguimos dependiendo de los combustibles fósiles. Cuentan cuánta energía renovable estamos aprovechando y cuánta se está quedando fuera.

Ese es el valor del Observatorio Energético de Canarias.

No se trata de hacer gráficos bonitos ni de acumular cifras. Se trata de convertir datos dispersos en conocimiento público. De pasar del intervalo de cinco minutos a una lectura útil del sistema. De sustituir la intuición por evidencia.

La transición energética canaria necesita ambición. Pero también necesita método.

Y el método empieza por una pregunta muy sencilla: ¿qué nos están diciendo realmente los datos sobre el futuro energético de Canarias?


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