Central de El Charco: cerrar sí, trasladar el modelo no
Mañana, 9 de septiembre, el Parlamento de Canarias debatirá una proposición no de ley sobre la central de El Charco, en Puerto del Rosario. La iniciativa persigue un objetivo que merece respaldo: avanzar hacia el cierre de una instalación que el crecimiento urbano terminó dejando dentro de la ciudad. Sin embargo, la solución propuesta —llevar la red de 132 kV hasta Zurita y favorecer allí el traslado progresivo de la generación— abre una pregunta incómoda: ¿estamos diseñando el sistema eléctrico del futuro o simplemente moviendo unos kilómetros el modelo fósil del pasado? La iniciativa figura como punto 5.5 del pleno convocado para mañana.
Central de El Charco: qué propone realmente la PNL
La PNL del Grupo Nacionalista Canario pide incorporar una nueva subestación de 132 kV en Llanos Pelados, Zurita, a la planificación estatal. También pretende promover el traslado progresivo de las instalaciones de generación de El Charco hacia esos terrenos municipales.
El objetivo territorial tiene lógica. En mayo comenzó el desmantelamiento de la primera turbina de Las Salinas, después de años de conflicto por la convivencia entre la central y el entorno urbano. Cerrar progresivamente la central de El Charco es una aspiración razonable y coincide con la evolución real de las instalaciones.
El problema aparece cuando se salta demasiado rápido desde esa necesidad territorial hasta una solución eléctrica concreta. Que El Charco deba desaparecer no demuestra, por sí solo, que Zurita tenga que convertirse en la nueva central de Fuerteventura.

Una red de 132 kV que ya ha cambiado Fuerteventura
Fuerteventura no tiene hoy la misma red eléctrica que hace una década. Red Eléctrica culminó en diciembre de 2024 el nuevo eje de doble circuito de 132 kV entre La Oliva y Matas Blancas. La actuación incorpora cinco nuevas subestaciones de 132/66 kV: La Oliva, Puerto del Rosario, Jares, Gran Tarajal y Matas Blancas.
A ello se suma la nueva interconexión de 132 kV entre Lanzarote y Fuerteventura. Por eso, cualquier nueva subestación en Zurita debería justificarse dentro de esta arquitectura y no como una simple prolongación radial desde Puerto del Rosario.
La planificación debería comparar varias alternativas. Una puede ser Zurita; otra, aprovechar mejor los nudos existentes. También debe estudiarse una solución distribuida entre Puerto del Rosario, Jares, Gran Tarajal y otros puntos de la red.
Los 151,18 MW que obligan a hacer una pregunta
Aquí aparece el dato más importante. La resolución estatal de 3 de febrero de 2026 otorgó resolución favorable de compatibilidad a proyectos de nueva generación localizados en Fuerteventura que suman 151,18 MW. Conviene precisar que esto no equivale a una autorización definitiva de construcción.
De ellos, 113,04 MW tienen como nudo de conexión Puerto del Rosario 66 kV. Otros 19,22 MW aparecen vinculados a Jares 132 kV y 18,92 MW a Gran Tarajal 66 kV. Son proyectos de motores de gas y grupos diésel incluidos en la resolución del procedimiento estatal de concurrencia competitiva.
El dato significa algo relevante: el procedimiento estatal ya contempla mucha nueva generación utilizando nudos existentes. Si se quiere concentrar parte de ella en Zurita, habrá que explicar técnicamente por qué esa opción mejora al sistema.
El Gobierno de Canarias sostiene que la subestación de Zurita resulta necesaria para ubicar allí nueva generación y permitir su evacuación. Esa posición merece ser estudiada. Sin embargo, no debería convertirse en conclusión antes de disponer de estudios eléctricos comparativos.

Cerrar El Charco no significa construir otro El Charco
La necesidad de potencia gestionable en Fuerteventura es real. Red Eléctrica estimó en 2025 que eran necesarios 50 MW adicionales para mantener la seguridad del suministro, permitir mantenimientos y disponer de la reserva necesaria.
Sin embargo, esos 50 MW no significan que haya que levantar en Zurita una central convencional equivalente a la que pretendemos abandonar. El sistema debe analizarse como Lanzarote-Fuerteventura, incluyendo interconexiones, red de 132 kV, renovables, almacenamiento y generación gestionable.
En Canarias Sostenible ya explicamos por qué 100 MW de fotovoltaica no equivalen a 100 MW de demanda cubierta. Pero la conclusión contraria tampoco sería correcta. La seguridad del sistema no puede reducirse únicamente a instalar más motores térmicos.
Zurita debería ser un nodo energético, no una nueva térmica
Si los estudios demuestran que Zurita es necesaria, su concepción debería ser mucho más ambiciosa. No hablaríamos de una nueva central térmica, sino de un nodo energético preparado para las próximas décadas.
Ese nodo podría integrar generación gestionable modular, almacenamiento de varias horas y recursos capaces de aportar servicios de estabilidad. También debería reservar capacidad para futuras instalaciones renovables.
Especial atención merece el almacenamiento grid-forming. Una batería no solo puede guardar energía. Con los convertidores y controles adecuados puede contribuir a mantener tensión y frecuencia y responder con enorme rapidez ante determinadas perturbaciones.
Ya analizamos este problema en BESS grid forming: el dato que Canarias no publica. En sistemas eléctricos insulares, conocer los MW y MWh de una batería es insuficiente. También necesitamos saber qué servicios prestará cuando la red esté sometida a una perturbación.
La propia política energética estatal apunta en esa dirección. El Ministerio ha planteado ampliar de forma muy considerable la capacidad de acceso renovable en Lanzarote-Fuerteventura y facilitar la participación del almacenamiento en los servicios del sistema.
Antes de construir, comparar escenarios
Una decisión de esta importancia necesita comparar, como mínimo, cuatro alternativas. La primera sería cerrar El Charco utilizando los nudos existentes. La segunda conectaría Zurita radialmente. Otra opción integraría Zurita realmente en la red de 132 kV. Finalmente, debería analizarse una solución distribuida con generación gestionable y almacenamiento.
Después habría que estudiar flujos de carga, contingencias, cortocircuitos, frecuencia, tensión, estabilidad y pérdida de las interconexiones con Lanzarote. También deben compararse costes, impactos territoriales y emisiones.
Solo entonces podremos afirmar que Zurita es la mejor solución. La ubicación puede acabar siendo excelente, pero esa conclusión debe salir de los estudios y no precederlos.

La planificación también ha cambiado
La PNL solicita una modificación parcial de la planificación de transporte vigente. Sin embargo, el Consejo de Ministros aprobó el 28 de julio de 2026 la tercera modificación puntual de la planificación 2021-2026. Al mismo tiempo continúa el proceso hacia el horizonte 2030.
A estas alturas parece más coherente exigir que Zurita sea evaluada para su posible incorporación a la planificación 2025-2030. Una modificación extraordinaria de la vigente tendría sentido si existiera una urgencia técnica suficientemente acreditada.
No se trata de retrasar el cierre de la central de El Charco. Se trata precisamente de evitar que las prisas vuelvan a condicionar durante décadas el sistema eléctrico de Fuerteventura.
La pregunta que debería responder el Parlamento
El cierre de la central de El Charco cuenta con razones urbanísticas, ambientales y energéticas suficientes. La cuestión discutible es qué sistema eléctrico queremos colocar en su lugar.
Canarias no debería aprovechar una oportunidad histórica para trasladar unos kilómetros tierra adentro la misma dependencia de los combustibles fósiles. Si Zurita resulta necesaria, debe nacer preparada para integrar almacenamiento, renovables, servicios de estabilidad y únicamente la generación gestionable que realmente necesite el sistema.
Mañana el Parlamento puede limitarse a pedir que se apague El Charco y se encienda Zurita. O puede plantear una pregunta bastante más importante: ¿qué infraestructura necesita Fuerteventura para cerrar El Charco sin construir otro El Charco?
Ese segundo debate es más difícil, pero también es el que merece una transición energética seria. No basta con mover las chimeneas fuera de nuestra vista; hay que conseguir que algún día dejen de ser necesarias.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
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