Cero de Lanzarote: no fue falta de generación
El cero de Lanzarote del 3 de octubre empieza a entenderse mejor a medida que aparecen nuevos datos. Todavía no conocemos la causa raíz, pero sí podemos descartar una explicación demasiado cómoda: el sistema no llegó al incidente porque faltara generación para atender la demanda.
Antes de la perturbación, Lanzarote funcionaba con normalidad. Los datos de Red Eléctrica muestran alrededor de 89 MW de demanda y unos 73 MW producidos por motores de combustión interna, además de generación eólica e intercambio con Fuerteventura.
El acontecimiento iniciador conocido aparece en otro lugar: la subestación de Mácher. Posteriormente se inicia una reposición mediante la red de distribución, aparece una condición severa de subfrecuencia y termina desconectándose la generación de Punta Grande.
La pregunta, por tanto, no es cuántos megavatios tenía Lanzarote. La cuestión realmente importante es por qué una incidencia localizada terminó convirtiéndose en un cero prácticamente general.
Qué sabemos ahora del cero de Lanzarote
Las primeras informaciones del Gobierno de Canarias sobre el incidente situaban una incidencia en Mácher y, cuatro minutos después, otra en San Bartolomé y Punta Grande durante las maniobras de reposición.
Posteriormente conocimos una secuencia más precisa facilitada por Endesa. Según esta información, alrededor de las 05:40 se produjo la apertura de todos los interruptores de 66 kV de la subestación de Mácher. Inmediatamente comenzó la recuperación de suministros mediante retornos de media tensión desde subestaciones próximas.
Cuatro minutos después apareció una situación de subfrecuencia y actuó el esquema automático de deslastre. La afección se extendió entonces a una parte mucho mayor de Lanzarote y terminó produciéndose la desconexión de la generación de Punta Grande.
Red Eléctrica también ha situado el origen del episodio en una incidencia en una posición de la subestación Mácher 132/66 kV, seguida posteriormente por la desconexión de Punta Grande, es decir el cero de Lanzarote.
Hay diferencias entre las primeras cronologías publicadas, tanto en las horas como en el número de suministros afectados. Eso no debería sorprender demasiado en comunicaciones realizadas mientras todavía se gestiona una emergencia.
Pero sí demuestra algo: necesitamos una cronología técnica única basada en los registros reales del sistema.

Mácher: dónde comienza la secuencia
Una falta o avería en una red eléctrica no constituye por sí misma un hecho extraordinario.
Los sistemas se diseñan precisamente contando con que determinados elementos pueden fallar. Las protecciones deben detectar el defecto, aislarlo y conservar en servicio la mayor parte posible de la instalación.
Por eso la primera pregunta es muy concreta:
¿Qué provocó la apertura de todos los interruptores de 66 kV de Mácher?
Todavía no tenemos una respuesta pública suficientemente detallada.
Además, existe un elemento que merece atención. En 2025 se autorizó una actuación para modificar la configuración de Mácher, pasando de barra simple a barra simple partida y reorganizando determinadas conexiones.
Esta actuación figura en la documentación oficial publicada por el Gobierno de Canarias. Su finalidad no puede relacionarse automáticamente con el incidente, pero conocer su estado real de ejecución aquella madrugada resulta relevante.
Una barra partida proporciona mayores posibilidades de sectorización. Por ello necesitamos saber qué configuración tenía efectivamente Mácher el 3 de octubre y qué elementos quedaron fuera de servicio después del primer evento.
La reposición se realizó por la red de distribución
Después de la apertura en Mácher comenzó la reposición de los suministros afectados.
La información disponible indica que se utilizaron retornos de media tensión desde otras subestaciones. Es una práctica normal cuando determinados corredores de transporte no pueden recuperarse inmediatamente.
La carga no se repone toda de golpe. Se incorporan progresivamente bloques de consumo teniendo en cuenta el estado de la red y la generación disponible.
Esta cuestión resulta fundamental para entender lo ocurrido.
Mientras se desarrollaban esas maniobras apareció una caída de frecuencia suficientemente importante para provocar la actuación del deslastre automático por subfrecuencia.
Todavía no sabemos qué desequilibrio produjo esa caída.
Puede estar relacionado con la topología que quedó después del incidente inicial, con la cantidad de carga recuperada, con una pérdida adicional de generación o con una combinación de varios acontecimientos.
Determinarlo exige registros con una resolución muy superior a los datos públicos disponibles.
La subfrecuencia no es la causa: es una señal de alarma
Conviene detenerse en este punto porque puede inducir fácilmente a interpretaciones equivocadas.
Cuando la generación conectada resulta insuficiente respecto a la carga, la frecuencia empieza a disminuir.
Para impedir que esa caída continúe hasta provocar el colapso del sistema existen los esquemas automáticos de deslastre por subfrecuencia.
Su función consiste en desconectar determinados bloques de consumo para recuperar rápidamente el equilibrio entre generación y demanda.
Por tanto, el deslastre no está concebido para producir un cero.
Está concebido precisamente para evitarlo.
En Lanzarote actuó esa defensa y, aun así, el sistema terminó colapsando. Esto no demuestra necesariamente que el deslastre estuviera mal ajustado o funcionara incorrectamente.
Puede haber actuado correctamente y no haber sido suficiente para contener la perturbación que se estaba desarrollando.
Ahí se encuentra una de las preguntas centrales de la investigación: ¿por qué las defensas del sistema no consiguieron detener la cascada?

La falta de generación no explica el origen del cero
Aquí los datos son bastante claros.
Poco antes del primer incidente, alrededor de las 05:40, Lanzarote presentaba aproximadamente:
- 89 MW de demanda
- 73 MW de generación mediante motores de combustión interna
- alrededor de 4 MW de generación eólica
- intercambio eléctrico con Fuerteventura.
La demanda estaba siendo atendida.
Nada indica que Lanzarote estuviera aproximándose a una situación de déficit de generación cuando comenzó el incidente.
La primera perturbación conocida tampoco se produce en Punta Grande. Se produce en Mácher.
Punta Grande aparece después en la secuencia.
Esto es importante porque durante los últimos años hemos escuchado repetidamente que Lanzarote necesita renovar o ampliar su parque de generación. Ese debate puede ser perfectamente legítimo, pero no debemos utilizar este cero para demostrar algo que los datos del incidente no demuestran.
Una cosa es discutir si el parque generador necesita modernización.
Otra muy diferente es afirmar que el cero del 3 de octubre ocurrió porque faltaba potencia o porque los grupos eran antiguos.
Hasta ahora no existe evidencia técnica pública que sostenga esa causalidad.
Como ya explicamos en nuestro primer análisis sobre el cero energético de Lanzarote, perder generación durante una perturbación de red no significa que el incidente se originara por falta de generación.
Confundir ambas cosas conduce a buscar la solución en el lugar equivocado.
Punta Grande no aparece como origen del incidente
Esto tampoco significa que debamos dejar fuera de la investigación el comportamiento de los grupos generadores.
Necesitamos conocer exactamente qué unidades estaban acopladas, qué potencia suministraban, cómo respondieron sus reguladores y qué protecciones terminaron desconectándolas.
También necesitamos conocer la evolución de frecuencia y tensión durante aquellos segundos.
Pero con la información disponible, Punta Grande aparece aguas abajo del primer incidente, no en su origen.
La secuencia conocida es mucho más compatible con una perturbación iniciada en la red que termina afectando posteriormente a la generación.
Eso cambia profundamente el diagnóstico.
Necesitamos reconstruir el incidente segundo a segundo
Los datos públicos de Red Eléctrica cada cinco minutos han sido enormemente útiles para comprender el fenómeno general. Pero no sirven para realizar una investigación de este tipo.
Cinco minutos en operación eléctrica son una eternidad.
Necesitamos saber qué ocurrió segundo a segundo y, en determinados momentos, milisegundo a milisegundo.
Red Eléctrica, Endesa y el Gobierno de Canarias deberían facilitar un informe técnico público que incluya, al menos, la secuencia de eventos, estados de interruptores, protecciones actuadas, oscilografías, frecuencia, tensión, potencia activa y reactiva, cargas recuperadas y generación conectada.
También necesitamos conocer los escalones y tiempos de actuación del deslastre por subfrecuencia.
Solo con esa información podremos determinar si hubo un problema de coordinación de protecciones, una topología especialmente vulnerable, una maniobra inadecuada, una respuesta insuficiente del deslastre o varios fenómenos simultáneos.
La transparencia resulta especialmente importante porque existen ya versiones públicas diferentes de la cronología.

Una red robusta importa tanto como disponer de generación
El episodio vuelve a mostrarnos algo que hemos explicado muchas veces en Canarias Sostenible.
Un sistema eléctrico seguro no se construye simplemente acumulando megavatios de generación.
Necesita también redes suficientemente malladas, protecciones selectivas, interconexiones, automatismos correctamente coordinados y recursos capaces de mantener frecuencia y tensión durante las perturbaciones.
Precisamente por eso resulta importante continuar reforzando las redes insulares. Ya analizamos esta cuestión al hablar de la red de transporte eléctrica y de las vulnerabilidades particulares de los sistemas canarios.
También adquieren especial interés tecnologías como los BESS con capacidad grid-forming. Su aportación no puede reducirse a almacenar energía barata para venderla unas horas después.
En sistemas pequeños y aislados necesitamos recursos capaces de aportar estabilidad, control de frecuencia, soporte de tensión y fortaleza eléctrica.
El verdadero problema del cero de Lanzarote
Que se produzca una falta eléctrica no debería sorprendernos. Puede ocurrir hoy en Lanzarote y mañana en cualquier otro sistema.
La cuestión realmente preocupante es que una incidencia localizada termine evolucionando hasta un apagón prácticamente general.
Eso es lo que tenemos que comprender.
Con la información disponible, el cero no comenzó porque Lanzarote careciera de generación suficiente. Comenzó con una incidencia en Mácher y continuó con una secuencia de reposición, caída de frecuencia, actuación de defensas automáticas y posterior pérdida de generación.
Todavía falta determinar cómo se relacionan exactamente esos acontecimientos.
Por eso necesitamos algo más que explicaciones genéricas sobre averías, falta de potencia u obsolescencia.
Necesitamos una reconstrucción técnica completa.
Solo cuando conozcamos los registros podremos determinar qué ocurrió, qué defensa no consiguió contener la perturbación y qué modificaciones necesita el sistema para que una incidencia similar no vuelva a terminar en un cero.
Ese debería ser ahora el objetivo.
No buscar rápidamente una explicación conveniente, sino encontrar la explicación correcta, porque si no lo hacemos, los ceros van a seguir produciéndose porque al no tener el diagnóstico correcto, nunca vamos a poder aportar las soluciones adecuadas.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
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