Emergencia energética canaria: ¿esto era el plan?

Emergencia energética canaria: tres años después, ¿esto era el plan?

El próximo 2 de octubre se cumplen tres años de la emergencia energética canaria. La declaración llegó pocas semanas después del cero eléctrico de La Gomera, convertido por el Gobierno en símbolo de la fragilidad del sistema. Sin embargo, existe un problema incómodo: aquel apagón no estuvo provocado por las causas utilizadas después para justificar buena parte de la emergencia.

La Orden TED/1392/2023 lo explica con claridad. El cero se produjo por un incendio sobrevenido e imprevisible en la sala de servicios auxiliares de la central de El Palmar. El fuego afectó a los sistemas de control y protección de todos sus grupos.

No faltó potencia para cubrir la demanda. Falló la central completa por una contingencia extraordinaria.

Como explicamos en nuestro análisis sobre el apagón de La Gomera, comprender esa diferencia resulta fundamental. Si confundimos las causas, corremos el riesgo de confundir también las soluciones.

Emergencia energética canaria: un detonante que no explicaba el problema

Canarias tenía en 2023 problemas eléctricos muy serios. Existían déficits de cobertura, centrales envejecidas, poco almacenamiento y una transición renovable demasiado lenta.

Pero esos problemas no provocaron aquel cero.

Aun así, el anuncio de la declaración se realizó el 12 de septiembre de 2023 precisamente durante una comparecencia parlamentaria sobre el apagón de La Gomera. El 2 de octubre, al aprobarla definitivamente, el Gobierno volvió a justificar las actuaciones urgentes como necesarias para evitar «otro cero».

Ahí está, a nuestro juicio, el primer problema de fondo.

Se utilizó una contingencia extraordinaria como detonante político para abordar deficiencias estructurales que venían de mucho antes. Estas necesitaban soluciones, desde luego. Pero necesitaban también un diagnóstico técnico propio y una planificación integral, no simplemente la prolongación del impacto provocado por La Gomera.

Tres años después seguimos instalando emergencia

La respuesta más visible ha sido incorporar generación térmica temporal.

Estas instalaciones supuestamente, pueden ser necesarias ante un riesgo cierto para el suministro. Es conocida nuestra tendencia a discutir su utilidad cuando realmente se produce esa situación.

El problema es, además, presentarlas como solución del déficit estructural.

La actual Orden TED/909/2025 establece expresamente que estos grupos son medidas extraordinarias. No se inscriben como instalaciones ordinarias, no se incluyen para calcular la cobertura de la demanda y solo pueden despacharse cuando exista riesgo cierto para la seguridad del suministro.

La paradoja es evidente. Instalamos centrales porque existe un déficit de cobertura, pero esas mismas instalaciones no hacen desaparecer ese déficit en los siguientes estudios.

Son una supuesta red de seguridad temporal. No sustituyen la solución estructural.

Ya planteamos esta contradicción al analizar las veinte horas de funcionamiento de las plantas de emergencia. Tres años después, la emergencia energética canaria sigue apoyándose parcialmente en recursos concebidos precisamente para no convertirse en permanentes.

Infografía sobre tres años de emergencia energética en Canarias, desde el cero de La Gomera hasta las soluciones temporales y los retos pendientes.

Tres años dan para hacer algunas preguntas

A estas alturas deberían interesarnos menos las autorizaciones y más los resultados.

¿Cuántos megavatios nuevos de generación estructural están realmente operativos? ¿Cuántos MW y MWh nuevos de almacenamiento puede utilizar hoy el operador? ¿Qué centrales antiguas han sido sustituidas? ¿Qué infraestructuras de red nacidas específicamente de la emergencia están ya funcionando?

Y hay otro grupo de preguntas todavía más importante. ¿Cuánto se ha reducido realmente el déficit ordinario de cobertura? ¿En que cantidad ha disminuido el consumo de combustibles fósiles? ¿Cuánto han bajado las emisiones eléctricas? ¿Dónde está el análisis público que compare, con iguales prestaciones, motores, baterías, bombeos, gestión de demanda y otras alternativas?

No pedimos una presentación con proyectos anunciados.

Pedimos saber qué puede hacer hoy el sistema eléctrico que no podía hacer el 2 de octubre de 2023.

La emergencia no puede convertirse en política energética

Canarias necesita seguridad de suministro. También necesita generación firme y gestionable mientras construye un sistema basado cada vez más en renovables, almacenamiento, redes e interconexiones.

Precisamente por eso resulta preocupante que tres años después sigamos recurriendo al lenguaje de la excepcionalidad.

Una emergencia puede justificar decisiones rápidas durante un periodo limitado. Lo que no puede hacer es sustituir indefinidamente una estrategia energética.

El Gobierno debería aprovechar este tercer aniversario para presentar una auditoría pública, sistema por sistema. Qué problemas existían en 2023, cuáles se han solucionado, cuáles continúan abiertos y cuándo terminará realmente cada solución provisional.

Sin contar autorizaciones como instalaciones operativas. Sin atribuir a la emergencia proyectos que ya estaban planificados. Y sin confundir generación temporal con suficiencia estructural.

Después de tres años de emergencia energética canaria, la pregunta ya no admite demasiados rodeos:

¿Qué problema hemos resuelto realmente y cuál es, de una vez, el plan para resolver los que siguen pendientes?

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

Artículos recientes

spot_img

Historias contadas

Leave A Reply

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

La semana energética

Una vez por semana, una selección de los asuntos que están definiendo el presente y el futuro energético de Canarias.

Análisis, contexto y datos. Sin publicidad y sin correos diarios.