Cero energético en Lanzarote: qué ocurrió en 4 minutos

Cero energético en Lanzarote: cuatro minutos que debemos explicar

El cero energético en Lanzarote sufrido durante la madrugada del 3 de octubre no puede despacharse como una avería más. Tampoco sería responsable anticipar una causa que todavía no conocemos. Sin embargo, la información oficial y los datos publicados por Red Eléctrica permiten reconstruir ya una parte importante de lo sucedido.

Y hay algo especialmente llamativo: entre el primer incidente y el colapso prácticamente general de la isla transcurrieron apenas cuatro minutos.

A las 05:44 se produjo una incidencia en la red de 66 kV de la subestación de Mácher. A las 05:48, mientras se intentaba recuperar el suministro, apareció una segunda incidencia en San Bartolomé y Punta Grande, acompañada de pérdida de generación.

Hoy podemos identificar el evento iniciador y la secuencia posterior. Lo que todavía no conocemos es la causa raíz que explica por qué aquella primera incidencia terminó convirtiéndose en un cero energético en Lanzarote.

Cero energético en Lanzarote: qué sabemos

La información facilitada por el Gobierno de Canarias sobre el cero energético establece una secuencia bastante precisa.

A las 05:44 horas, una incidencia en la red de 66 kV de Mácher dejó inicialmente sin suministro a unos 51.703 clientes.

Cuatro minutos después, durante las maniobras de reposición, se produjo una nueva incidencia en las subestaciones de San Bartolomé y Punta Grande. Hubo además pérdida de generación. La afección llegó entonces a aproximadamente 73.600 clientes.

Pero existe un dato especialmente revelador: Playa Blanca mantuvo el suministro eléctrico gracias a su conexión con Fuerteventura.

Por tanto, Lanzarote no se quedó simplemente sin potencia suficiente para atender su demanda. Una parte de la isla continuaba recibiendo electricidad desde el sistema vecino.

La cuestión es por qué ese apoyo no pudo sostener al resto de Lanzarote.

Cronología del cero energético en Lanzarote entre la incidencia de Mácher y la recuperación progresiva del suministro

Los datos de REE muestran dos momentos críticos

Los datos de Red Eléctrica correspondientes a esa madrugada son especialmente útiles para comprender la magnitud del incidente.

HoraDemanda realMCITurbina de gasSituación
05:4089 MW73 MW0 MWSituación previa
05:4557 MW39 MW0 MWTras la incidencia de Mácher
05:5021,6 MW0 MW0 MWTras la segunda incidencia
06:3030 MW0 MW2 MWInicio de la recuperación térmica

Fuente: elaboración propia a partir de los datos de Red Eléctrica del 3 de octubre de 2026.

Los datos tienen una resolución temporal de cinco minutos. No son oscilografías ni registros secuenciales de protecciones. Por tanto, no permiten establecer qué interruptor o protección actuó primero dentro de cada intervalo.

Dos escalones

Sí muestran, sin embargo, dos fuertes escalones de caída temporalmente coherentes con los dos incidentes comunicados oficialmente.

Antes de la primera incidencia, la demanda rondaba los 89 MW. Cinco minutos después había caído hasta 57 MW.

Tras el segundo episodio, quedaban apenas 21,6 MW.

La generación mediante motores de combustión interna sigue una evolución igualmente significativa:

73 MW → 39 MW → 0 MW.

La pérdida completa de esa generación aparece, por tanto, después del primer incidente. Esto refuerza una idea importante: la desaparición total de la generación convencional no parece haber sido el acontecimiento que inició el cero.

Y conviene dejarlo claro desde ahora, antes de que alguien intente utilizar este episodio para sostener que Lanzarote sufrió un cero porque le faltaba generación.

Los datos disponibles

Justo antes del cero energético de Lanzarote, los motores de combustión interna estaban aportando alrededor de 73 MW para una demanda de unos 89 MW. Además, Lanzarote permanecía interconectada con Fuerteventura. El acontecimiento inicial comunicado oficialmente tampoco fue una insuficiencia de generación, sino una incidencia en la red de 66 kV de Mácher.

La pérdida total de la generación convencional se produce después, coincidiendo temporalmente con el segundo incidente durante las maniobras de reposición.

Por tanto, con la información disponible, este cero no puede explicarse como un problema de falta de potencia instalada ni como una incapacidad de la generación para cubrir la demanda previa al incidente.

Otra cosa distinta será determinar si, una vez fragmentada la red, la generación que quedó eléctricamente conectada pudo sostener los subsistemas resultantes. Eso deberá aclararlo la investigación técnica.

Pero son dos cuestiones completamente diferentes.

Una cosa es no disponer de generación suficiente para atender la demanda y otra muy distinta perder generación como consecuencia de una perturbación grave de la red.

Confundirlas conduciría a un diagnóstico equivocado y, por tanto, también a soluciones equivocadas.

Evolución de la demanda y la generación durante el cero energético en Lanzarote, con caída de los motores hasta 0 MW

Mácher aparece en el origen de la secuencia

La subestación de Mácher merece una atención especial.

En 2025 se autorizó una actuación para modificar su configuración de 66 kV. La instalación, con configuración de barra simple, debía pasar a barra simple partida, además de reorganizar determinadas conexiones, según recoge la resolución oficial publicada por el Gobierno de Canarias.

Una barra partida ofrece mayores posibilidades de seccionamiento ante determinadas contingencias. Puede evitar que un incidente afecte necesariamente a todos los elementos conectados a una misma barra.

Eso convierte en relevante una pregunta muy concreta:

¿Estaba completamente ejecutada y operativa esa nueva configuración durante la madrugada del cero?

Hasta ahora no hemos localizado información pública suficiente para confirmarlo.

Esto no significa que la reforma no estuviera terminada. Mucho menos permite atribuirle ninguna responsabilidad.

Pero resulta razonable conocer el estado exacto de una actuación destinada a reforzar precisamente la instalación donde comienza la perturbación.

Playa Blanca sobrevivió al cero energético

Hay una conclusión mucho más clara: la interconexión con Fuerteventura aportó resiliencia.

Playa Blanca siguió teniendo electricidad mientras buena parte de Lanzarote quedaba sin suministro.

Nada de lo conocido hasta ahora apunta a la interconexión como origen del incidente. Al contrario, permitió mantener alimentada una zona de Lanzarote cuando el resto del sistema estaba sufriendo una perturbación gravísima.

La nueva interconexión Lanzarote-Fuerteventura de 132 kV fue puesta en servicio precisamente para aumentar la seguridad de suministro y reforzar ambos sistemas.

Este hecho demuestra algo que en Canarias deberíamos tener muy presente.

Las interconexiones entre sistemas insulares no debilitan necesariamente su seguridad. Bien diseñadas, pueden hacer exactamente lo contrario.

Pero también dejan al descubierto otra cuestión.

Interconexión eléctrica entre Fuerteventura y Playa Blanca y red interior de Lanzarote hacia Mácher, San Bartolomé y Punta Grande

Una red interior que todavía necesita refuerzos

La potente interconexión submarina llega a Playa Blanca. Sin embargo, la infraestructura destinada a trasladar esa fortaleza eléctrica hacia el interior de Lanzarote sigue siendo objeto de actuaciones.

El proyecto del doble circuito Playa Blanca-Mácher a 132 kV tiene precisamente entre sus objetivos mejorar la garantía del suministro y facilitar la integración renovable, como recoge la documentación publicada por el Gobierno de Canarias.

Además, no hablamos de una infraestructura concebida recientemente. Su tramitación se remonta muchos años atrás.

No podemos afirmar que ese nuevo corredor hubiera evitado el cero del 3 de octubre. Para hacerlo necesitaríamos estudiar el incidente con la topología real de la red, las contingencias producidas y las actuaciones de las protecciones.

Pero la pregunta es inevitable:

¿habría reaccionado de otra forma Lanzarote si el eje interior de 132 kV estuviera plenamente desarrollado?

Merecemos conocer la respuesta.

En Canarias Sostenible ya hemos explicado la importancia de la red de transporte en unos sistemas eléctricos insulares donde disponer de generación suficiente no basta si esa energía no puede llegar con seguridad hasta los consumidores.

La recuperación también nos cuenta una historia

Tras el colapso, los datos muestran una recuperación progresiva.

La generación mediante turbinas de gas comienza a reaparecer alrededor de las 06:30. Posteriormente van incorporándose los motores.

La secuencia resulta compatible con un proceso de reconstrucción del sistema.

Punta Grande ha venido reforzando precisamente su capacidad de arranque en negro o Black Start, destinada a recuperar generación cuando se pierde la alimentación exterior, según recoge la documentación oficial del proyecto.

Necesitamos saber qué medios participaron realmente en la reposición del 3 de octubre.

Esta cuestión tiene además una lectura importante para la transición energética.

Queremos —y necesitamos— abandonar los combustibles fósiles. Pero sustituir generación térmica no consiste únicamente en instalar otros megavatios.

También debemos sustituir las prestaciones que hoy aportan determinadas máquinas síncronas: control de tensión, regulación de frecuencia, capacidad de reposición, inercia y fortaleza frente a perturbaciones.

El almacenamiento debe aportar algo más que arbitraje

Aquí aparece el proyecto ViSync desarrollado en Tías.

Se trata de un sistema híbrido de almacenamiento con baterías y ultracondensadores, diseñado para alcanzar unos 16 MW e incorporar capacidades grid-forming, según la autorización publicada en el BOC.

Este tipo de tecnología resulta especialmente relevante en sistemas eléctricos pequeños y aislados.

No hemos podido confirmar que ViSync estuviera plenamente operativo durante el cero. Por tanto, no sería correcto atribuirle responsabilidad alguna ni evaluar su comportamiento.

Pero el episodio demuestra por qué Canarias necesita que una parte importante de su almacenamiento aporte mucho más que comprar energía barata y venderla unas horas después.

Necesitamos regulación, soporte de tensión y frecuencia, funcionamiento en redes débiles y, donde resulte necesario, capacidades grid-forming y de reposición.

Como ya hemos explicado en Canarias Sostenible al analizar los BESS grid forming, el verdadero valor del almacenamiento no puede medirse únicamente en MW y MWh.

No hay ningún indicio que permita culpar a las renovables

Este punto merece quedar especialmente claro.

A las 05:40, según los datos publicados por REE:

  • la generación fotovoltaica registrada era 0 MW;
  • la eólica aportaba aproximadamente 4,2 MW;
  • los motores de combustión interna producían unos 73 MW.

Por tanto, intentar presentar este cero como consecuencia de una penetración excesiva de renovables carecería de respaldo en los datos disponibles.

El incidente comienza, además, con una incidencia comunicada oficialmente en la red de 66 kV.

La pérdida total de generación aparece después.

Necesitaremos conocer el informe técnico antes de identificar responsabilidades. Pero utilizar este cero para justificar sin más nueva generación fósil sería apresurado y técnicamente pobre.

Cuatro minutos que debemos conocer

La pregunta fundamental ya no es únicamente qué elemento falló.

Necesitamos conocer qué ocurrió entre las 05:44 y las 05:48.

¿Qué protección actuó primero en Mácher? ¿Cuáles son los elementos que quedaron desconectados? ¿Qué parte de Lanzarote quedó eléctricamente separada? ¿Qué maniobras se realizaron durante aquellos cuatro minutos? ¿Por qué apareció una segunda incidencia en San Bartolomé y Punta Grande? ¿Qué provocó la posterior pérdida de generación?

También necesitamos saber si estábamos ante una contingencia simple, una contingencia múltiple o una secuencia excepcional de acontecimientos.

Hasta disponer de esos datos sería precipitado hablar de incumplimiento del criterio N-1.

Pero preguntar por qué una incidencia localizada terminó extendiéndose hasta afectar prácticamente a toda una isla no solo es legítimo. Es imprescindible.

Lecciones del cero energético en Lanzarote sobre renovables, redes robustas, almacenamiento, estabilidad y límites del autoconsumo

La gran lección del cero energético en Lanzarote

La transición energética no puede reducirse a contar megavatios renovables instalados.

Necesitamos mucha más generación renovable, por supuesto. Pero necesitamos también redes robustas, interconexiones, protecciones selectivas, almacenamiento avanzado, capacidad de reposición y servicios de estabilidad.

El cero del 3 de octubre nos deja una imagen muy poderosa.

Fuerteventura tenía electricidad.

Playa Blanca continuaba teniendo electricidad.

Y buena parte del resto de Lanzarote estaba a oscuras.

Comprender por qué ocurrió eso es mucho más importante que buscar rápidamente un culpable.

Cuando se publique el informe técnico habrá que volver a esos cuatro minutos. Probablemente allí encontraremos la explicación de por qué una incidencia inicialmente localizada terminó convirtiéndose en un cero energético.

Y una última reflexión sobre el autoconsumo

Por cierto, recomendaría encarecidamente a quienes desde algunas instituciones de Lanzarote presentan el autoconsumo casi como la solución suficiente para el futuro eléctrico de la isla que estudien con atención lo ocurrido esta madrugada.

A las 05:44, la producción fotovoltaica registrada por REE era de 0 MW.

Además, las instalaciones convencionales de autoconsumo conectadas a la red deben dejar de inyectar cuando desaparece esa red, para impedir el funcionamiento no controlado en isla. Solo instalaciones específicamente preparadas para funcionar de manera aislada, normalmente con sistemas de respaldo y almacenamiento, pueden mantener determinados consumos durante un apagón.

Quizá convendría preguntarse entonces por qué tantas viviendas con placas solares también quedaron a oscuras.

No porque el autoconsumo sea inútil. Todo lo contrario: necesitamos mucho más autoconsumo y generación distribuida.

Pero una instalación fotovoltaica individual no sustituye una red robusta, almacenamiento, interconexiones, generación gestionable, protecciones ni servicios de estabilidad.

El autoconsumo forma parte de la solución. Pretender que es toda la solución es confundir producir electricidad con mantener funcionando un sistema eléctrico.

Y el cero energético de Lanzarote acaba de dejarnos una lección bastante difícil de ignorar.

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

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