Geotermia en Canarias: ¿potencia firme bajo nuestros pies?
La geotermia en Canarias ha dejado de ser únicamente una posibilidad dibujada sobre mapas geológicos. En Tenerife, la perforación realizada en Vilaflor ha localizado indicios geotérmicos a unos 2.300 metros de profundidad. Todavía queda mucho por demostrar. Pero la noticia llega justo cuando Canarias vuelve a buscar cientos de megavatios de potencia firme para garantizar sus sistemas eléctricos.
Quizá por eso ha llegado el momento de cambiar la pregunta.
No se trata de saber si la geotermia puede producir electricidad. Se trata de averiguar hasta qué punto podría hacer parte del trabajo que hoy reservamos a motores, turbinas y otros grupos alimentados con combustibles fósiles.
Y esa comparación cambia bastante las cosas.
Geotermia en Canarias frente a nueva potencia térmica
En febrero de 2026, el MITECO resolvió el primer concurso de potencia firme para los sistemas eléctricos no peninsulares. Se seleccionaron más de 1.450 MW en conjunto, una parte muy importante de ellos en Canarias.
Tenerife ofrece un ejemplo especialmente interesante.
La resolución publicada en el BOE incluye once nuevos motores de gas de 17,29 MW cada uno, promovidos por Sampol y con entrada prevista en 2028. Siete estarán conectados en Granadilla, dos en Los Realejos y otros dos en Dique del Este. En conjunto hablamos de unos 190 MW nuevos.
No cuestionamos aquí que Tenerife necesite potencia firme.
Ya hemos analizado en Canarias Sostenible el dilema entre seguridad de suministro y bloqueo fósil.
La cuestión ahora es diferente. ¿Toda esa firmeza futura tiene que proceder necesariamente de máquinas que necesitan combustible?
Otros 602,5 MW justo donde buscamos geotermia
La pregunta adquiere mayor importancia con el segundo concurso que el MITECO comenzó a tramitar en julio.
El análisis realizado por Red Eléctrica identifica para 2031 necesidades adicionales de 320 MW en Gran Canaria, 230,5 MW en Tenerife-La Gomera y 52 MW en La Palma. Son 602,5 MW en los tres territorios donde se concentra la investigación geotérmica profunda.
La coincidencia merece atención.
El IDAE ha destinado 106,2 millones de euros a diez proyectos geotérmicos canarios: seis en La Palma, tres en Tenerife y uno en Gran Canaria.
Estamos, por tanto, tomando dos decisiones en paralelo.
Por un lado, buscamos nueva potencia gestionable para la próxima década. Por otro, gastamos más de cien millones intentando demostrar si tenemos una fuente renovable gestionable bajo nuestros pies.
Lo razonable sería que ambos procesos terminaran encontrándose.

Un motor y una geotérmica no hacen exactamente lo mismo
Conviene evitar simplificaciones. Un megavatio geotérmico no sustituye automáticamente a un megavatio de motor.
Los motores tienen virtudes extraordinarias para un sistema aislado. Arrancan rápidamente, presentan buenas rampas, admiten operación modular y pueden repartirse entre distintos nudos eléctricos.
Una central geotérmica, en cambio, queda condicionada por el lugar donde aparece el recurso. Además, suele tener más sentido económico operarla durante muchas horas.
La comparación correcta es esta:
| Característica | Geotermia | Motor térmico |
|---|---|---|
| Producción continua | Muy alta si el recurso está probado | Muy alta con combustible disponible |
| Arranque rápido | Menor capacidad | Excelente |
| Rampas fuertes | Posibles | Excelente |
| Regulación de frecuencia | Posible | Excelente |
| Inercia física | Sí, si utiliza generación síncrona acoplada | Sí |
| Corriente de cortocircuito | Alta con máquina síncrona | Alta |
| Control de tensión | Muy favorable con generación síncrona | Muy favorable |
| Modularidad | Depende del diseño | Muy alta |
| Libertad de ubicación | Limitada por el recurso | Alta |
| Combustible importado | No | Sí |
| Riesgo inicial | Exploratorio elevado | Mucho menor |
| Riesgo de precio del combustible | Muy bajo | Permanente |
| Emisiones | Muy reducidas; dependen del ciclo y recurso | Elevadas con combustible fósil |
También hay que introducir una precisión importante.
No es la geotermia, por sí misma, la que aporta inercia y corriente de cortocircuito. Es la arquitectura eléctrica de la central. Una instalación con generador síncrono conectado directamente a la red tendrá un comportamiento diferente de una solución basada en convertidores.
Ese detalle será especialmente importante en Canarias.

La geotermia podría comerse las horas fósiles
Aquí está, probablemente, la idea más importante.
No deberíamos preguntarnos solamente cuántos motores podría evitar la geotermia.
Deberíamos preguntarnos cuántas horas de funcionamiento de esos motores podría evitar.
Una geotérmica podría trabajar durante miles de horas anuales proporcionando energía firme. Los motores podrían permanecer disponibles para puntas, contingencias, arranques, grandes rampas o reposiciones del servicio.
El Departamento de Energía estadounidense recoge experiencias de operación geotérmica flexible con seguimiento de carga, regulación de frecuencia, reservas y capacidad de black start en determinadas configuraciones. (US Department of Energy)
Por eso la combinación interesante no es geotermia o motores.
Podría ser geotermia más almacenamiento, eólica, fotovoltaica y una cantidad progresivamente menor de generación térmica de respaldo.
El problema económico está en momentos distintos
Un motor presenta una enorme ventaja inicial: sabemos bastante bien cuánto cuesta instalarlo y cómo va a funcionar.
Después empieza otra historia.
Cada MWh producido necesita combustible durante toda su vida operativa. Canarias queda expuesta al coste de ese combustible, su transporte y sus emisiones.
La geotermia concentra buena parte del riesgo al principio.
Hay que perforar sin saber todavía si encontraremos temperatura, permeabilidad y caudal suficientes. Podemos gastar millones y descubrir un recurso mediocre.
Pero cuando un reservorio comercial queda demostrado, desaparece prácticamente el riesgo asociado al precio internacional del combustible.
IRENA situó el coste nivelado medio mundial de la nueva geotermia puesta en servicio en 2025 en unos 89 dólares/MWh. (IRENA)
No debemos trasladar esa cifra directamente a Canarias. Sería incorrecto.
Aquí todavía desconocemos el coste real de los pozos productivos, el caudal sostenible, la reinyección y la potencia finalmente extraíble.
El recurso manda.
Tenerife ha dado un paso, pero todavía no tenemos una central
El sondeo de Vilaflor ha localizado indicios geotérmicos alrededor de los 2.300 metros. El objetivo original de las perforaciones contempla profundidades de entre 2.500 y 3.500 metros, dependiendo de que sean verticales o desviadas.
Es una noticia importante.
Pero un indicio favorable no equivale todavía a una reserva comercial.
Necesitamos conocer caudal, presión, temperatura estabilizada, productividad del pozo, capacidad de reinyección y comportamiento prolongado del reservorio.
Hasta que eso ocurra, nadie puede afirmar seriamente cuántos megavatios geotérmicos tendrá Tenerife.
Ese rigor es necesario precisamente porque el potencial puede ser enorme.
La paradoja regulatoria de la geotermia canaria
Aquí aparece una cuestión mucho menos conocida.
El Real Decreto 738/2015 incluye expresamente la geotermia dentro de las instalaciones de categoría A de los sistemas eléctricos no peninsulares. Es decir, el propio marco regulatorio reconoce su naturaleza gestionable.
Sin embargo, para participar en el primer concurso de potencia firme era necesario poder asignar al grupo una instalación tipo existente.
Y ahí encontramos una anomalía.
En 2024 el Ministerio creó expresamente cuatro instalaciones tipo para motores de gas en Canarias: IT-0070, IT-0071, IT-0072 e IT-0073. La propia orden reconoce que la ausencia de categorías adecuadas podía convertirse en una barrera para participar en los procedimientos competitivos. (Orden TED/430/2024)
En cambio, no hemos encontrado una instalación tipo equivalente para una nueva central geotérmica canaria.
El propio MITECO aclara en sus preguntas frecuentes sobre el procedimiento que las nuevas instalaciones tipo deben aprobarse mediante orden ministerial y no pueden crearse dentro del concurso.
Esta cuestión merece una respuesta antes del próximo gran reparto de potencia firme.

No esperemos a demostrar el recurso para preparar las reglas
Sería absurdo pedir hoy que Canarias renuncie a la potencia térmica necesaria para garantizar su suministro.
La seguridad eléctrica no puede construirse sobre expectativas geológicas.
Pero tampoco tendría sentido esperar a descubrir un reservorio comercial para empezar entonces a preguntarnos cómo debe retribuirse, conectarse y participar en el despacho.
Los sistemas de Tenerife, Gran Canaria y La Palma necesitan potencia firme. Eso es indiscutible.
Lo que ya no resulta tan evidente es que toda esa potencia firme deba depender durante décadas de combustibles que Canarias no produce.
La geotermia puede fracasar. También puede resultar más cara de lo esperado.
Pero puede ocurrir lo contrario.
Podemos descubrir que una parte de la estabilidad, la energía gestionable y la potencia firme que necesitamos estaba aquí desde siempre, varios kilómetros bajo nuestros pies.
Si eso ocurre, sería difícil explicar que hubiéramos preparado con años de antelación las reglas para pagar motores de gas y no las necesarias para aprovechar nuestra propia energía.
La exploración debe continuar. La regulación también debería empezar a moverse.
Porque la transición energética canaria no consiste simplemente en instalar más renovables. Consiste en conseguir que cada vez necesitemos quemar menos combustible para mantener encendidas nuestras islas.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1
