Auditoría de ceros energéticos: investigar hasta el fondo

Auditoría de ceros energéticos: saber qué pasó no es suficiente

Cuando una isla sufre un apagón total, reconstruir la secuencia de acontecimientos es indispensable. Sin embargo, una auditoría de ceros energéticos no puede quedarse en saber qué protección actuó primero, qué grupo se desconectó después o qué interruptor terminó abriendo. La verdadera pregunta comienza precisamente ahí: ¿debía haber sucedido todo aquello de esa manera?

El reciente cero eléctrico de La Palma vuelve a poner esta cuestión sobre la mesa. En nuestro análisis del cero energético de La Palma señalábamos que todavía faltaba información esencial para establecer su mecanismo exacto. Ese principio de prudencia sigue siendo imprescindible. Pero prudencia no significa conformarse con una explicación superficial.

Investigar un cero debería permitir conocer la causa inmediata del incidente. También tendría que descubrir por qué las defensas del sistema no consiguieron contenerlo y qué vulnerabilidades hicieron posible el colapso.

Una auditoría de ceros energéticos debe ir más allá del cronológico

Los modernos sistemas de control registran una enorme cantidad de información. Los centros de operación pueden reconstruir cuándo abrió un interruptor, cuándo actuó una protección o cómo se modificaron diferentes estados de la red.

Con los registros correctamente sincronizados es posible elaborar un cronológico muy detallado. Eso permite contestar a una primera pregunta: qué ocurrió y en qué orden.

Sin embargo, un cronológico no determina por sí solo las causas profundas.

Una protección puede actuar exactamente conforme al ajuste que tiene programado y, pese a ello, ese ajuste puede no ser adecuado. Un grupo generador puede desconectarse correctamente según sus protecciones internas y, al mismo tiempo, agravar una perturbación que el sistema debería haber contenido.

Incluso puede suceder algo más incómodo: que distintos equipos funcionen individualmente conforme a sus criterios y que el conjunto responda incorrectamente.

Por tanto, la investigación empieza con la secuencia de acontecimientos, pero no debería terminar nunca en ella.

Equipo técnico analiza protecciones, generación, transporte, distribución, operación y comunicaciones durante la auditoría de un cero energético en Canarias.

Un cero es un problema multidisciplinar

Los sistemas eléctricos canarios presentan características especialmente exigentes. Son sistemas pequeños y, en general, carecen del apoyo que proporcionaría una gran red continental. La propia Red Eléctrica señala el reducido tamaño y la escasa o inexistente conectividad como características de los sistemas no peninsulares. Red Eléctrica

Esta realidad puede consultarse directamente en la información oficial sobre los sistemas eléctricos no peninsulares de Red Eléctrica.

Precisamente por ello, investigar un cero requiere conocimientos que difícilmente pueden concentrarse en una sola persona. Hace falta comprender generación, protecciones, transporte, distribución, regulación, automatismos, comunicaciones y operación.

También hay que conocer los propios equipos que estaban funcionando cuando ocurrió el incidente.

No basta con saber cómo funciona teóricamente un relé de protección. Es necesario conocer sus ajustes, lógicas, señales de entrada, bloqueos, temporizaciones y coordinación con las demás protecciones.

Lo mismo sucede con los grupos generadores. Deben analizarse sus reguladores de velocidad y tensión, protecciones, servicios auxiliares y comportamiento dinámico durante la perturbación.

Las fronteras entre empresas también forman parte del sistema

Existe además una cuestión particularmente importante en Canarias: algunas instalaciones se encuentran precisamente en la frontera entre organizaciones diferentes.

Pensemos en un transformador 66/20 kV. Un lado puede pertenecer al ámbito de transporte y el otro a distribución. Ante determinadas faltas, el aislamiento correcto de la instalación requiere una actuación coordinada de ambos lados.

Cada empresa puede disponer de sus propios procedimientos, sistemas de mantenimiento, criterios de ajuste y centros de control. Eso no significa que necesariamente exista una descoordinación, pero obliga a comprobar que esa coordinación funciona realmente.

No sería suficiente que cada organización acreditara que actuó correctamente dentro de su perímetro.

La investigación tendría que comprobar que todas las partes funcionaron correctamente como un único sistema eléctrico.

Ingenieros comparan la secuencia cronológica de un apagón con sus causas profundas para diferenciar eventos, propagación y vulnerabilidades estructurales.

Independencia no significa trabajar desde fuera del sistema

Una auditoría de ceros energéticos profunda debería ser independiente de los agentes investigados. Sin embargo, sería un error interpretar esa independencia como desconocimiento o alejamiento técnico.

Precisamente ocurre lo contrario.

El equipo investigador necesita especialistas con suficiente experiencia para discutir técnicamente las explicaciones aportadas por cada agente. También necesita acceso completo a la información.

Oscilografías, secuencias de eventos, curvas de frecuencia y tensión, estados de generación, reserva disponible, consignas, ajustes de protecciones, comunicaciones y procedimientos constituyen parte del material mínimo de investigación.

Además, muchos de los criterios que regulan técnicamente la operación de estos sistemas están recogidos en los procedimientos de operación publicados por Red Eléctrica, incluidos los correspondientes a los sistemas no peninsulares. Red Eléctrica

Pero ni siquiera comprobar el cumplimiento de esos procedimientos debería cerrar automáticamente una investigación.

Análisis de la coordinación entre transporte y distribución en un transformador 66/20 kV, con revisión de protecciones, tiempos, comunicaciones y procedimientos.

Cumplir el procedimiento puede no ser suficiente

Este es probablemente uno de los aspectos más delicados.

Supongamos que todos los agentes actuaron conforme a los procedimientos vigentes. Las protecciones respondieron según sus ajustes, los operadores siguieron sus instrucciones y los grupos generadores se comportaron dentro de sus criterios establecidos.

Y, pese a todo, la isla terminó en cero.

En ese supuesto existe una pregunta que ninguna auditoría seria debería evitar: ¿eran adecuados esos procedimientos, ajustes y criterios para las condiciones reales del sistema?

Las circunstancias cambian. Cambia el parque generador, aumenta la generación renovable, aparecen nuevos flujos de potencia y envejecen determinadas instalaciones. También evolucionan las necesidades de reserva, estabilidad y control.

Por eso una auditoría debe comprobar el cumplimiento normativo, pero también evaluar la suficiencia técnica del propio marco aplicado.

Del elemento que inicia el incidente a las causas estructurales

Otro error frecuente consiste en identificar el elemento iniciador y considerar terminada la investigación.

Una avería puede comenzar el proceso sin explicar por qué terminó en un cero.

Entre ambos extremos pueden existir fallos de coordinación, pérdida excesiva de generación, respuesta insuficiente de la reserva, problemas de tensión, actuaciones de protecciones o deficiencias en los mecanismos de defensa.

La investigación debería diferenciar claramente evento iniciador, mecanismo de propagación y causas estructurales.

Y esas causas estructurales obligan a mirar más atrás.

Hay que analizar mantenimiento, planificación, inversiones aplazadas, indisponibilidades recurrentes y vulnerabilidades conocidas. También deben examinarse las decisiones que hayan condicionado la configuración real del sistema.

Esto resulta especialmente importante en La Palma. Como explicamos en nuestro análisis anterior, algunas debilidades de su red habían sido identificadas muchos años antes del último cero. Canarias sostenible

Una investigación completa debería preguntarse, por tanto, no solamente qué falló aquella mañana, sino por qué el sistema se encontraba en aquellas condiciones cuando apareció la perturbación.

Las hipótesis también deben intentar refutarse

Existe otra condición necesaria para proporcionar credibilidad a una auditoría: las conclusiones importantes deben resistir una revisión contradictoria.

Cuando una hipótesis parece explicar el incidente, el trabajo no debería consistir únicamente en buscar datos que la confirmen. También habría que intentar encontrar evidencias que puedan refutarla.

Si existen varias explicaciones compatibles con los registros, deben mantenerse abiertas hasta disponer de información suficiente.

Cuando sea técnicamente viable, las simulaciones pueden resultar especialmente útiles. Reproducir el comportamiento del sistema permite comprobar si la hipótesis propuesta genera una evolución coherente con los registros reales.

También permite realizar análisis contrafactuales. Por ejemplo, estudiar qué habría sucedido con otra configuración de red, determinados ajustes diferentes o una mayor disponibilidad de generación.

Así dejamos de preguntarnos únicamente qué ocurrió y comenzamos a entender qué condiciones permitieron que ocurriera.

Investigar para corregir, no solamente para explicar

Una buena auditoría tampoco termina estableciendo las causas.

Cada deficiencia debería traducirse en una medida concreta, con responsable, prioridad y plazo. Después tendría que comprobarse que la solución realmente se ha implantado.

Algunas correcciones podrán resolverse modificando ajustes o procedimientos. Otras exigirán inversiones, renovación de equipos o cambios importantes en la arquitectura del sistema.

En determinados casos habrá que mejorar también los mecanismos de coordinación entre empresas.

El objetivo final no consiste en elaborar un informe técnicamente impecable que termine guardado en algún archivo administrativo. La investigación solo tiene verdadero sentido cuando reduce la posibilidad de repetir el incidente.

Un protocolo integral para investigar los ceros de Canarias

Desde Canarias Sostenible hemos intentado convertir esta reflexión en una herramienta concreta.

Por ello hemos elaborado el Protocolo Integral de Investigación y Auditoría de Ceros Energéticos en Sistemas Eléctricos Aislados, que adjuntamos a esta entrada.

El documento propone analizar generación, protecciones, transporte, distribución, operación, telecomunicaciones y coordinación entre agentes. Además, amplía la investigación hacia el mantenimiento, la planificación, las inversiones, los antecedentes y las posibles vulnerabilidades estructurales.

También establece requisitos para el equipo investigador, la gestión de evidencias y la revisión contradictoria de las conclusiones. Diferencia hechos demostrados, hipótesis suficientemente sustentadas y cuestiones que no pueden resolverse con la información disponible.

No pretende anticipar las causas de ningún cero concreto. Su finalidad es justamente la contraria: establecer qué información y qué metodología necesitamos antes de afirmar que conocemos esas causas.

El protocolo completo se adjunta a esta entrada para su consulta. Pensamos que puede contribuir a una discusión que Canarias necesita abordar seriamente.

Porque después de un cero no basta con responder qué pasó. Debemos averiguar por qué el sistema permitió que sucediera, qué barreras no funcionaron y qué tenemos que modificar para que no vuelva a ocurrir.

Ese es el verdadero propósito de una auditoría.

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

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