Cero energético en La Palma: diez años de advertencias

Cero energético en La Palma: una vulnerabilidad anunciada hace diez años

El cero energético en La Palma de este 2 de noviembre de 2026 ha vuelto a dejar una isla entera sin electricidad. Más de 50.000 suministros afectados y casi cuatro horas hasta la reposición completa constituyen un episodio suficientemente grave. Pero lo verdaderamente preocupante no es solo lo ocurrido esta mañana. Es que una parte fundamental de la vulnerabilidad del sistema eléctrico palmero estaba identificada y documentada desde hace diez años.

La tormenta eléctrica que azotó la isla pudo desencadenar la primera avería. Sin embargo, reducir lo sucedido a las consecuencias de un fenómeno meteorológico sería una explicación demasiado sencilla. Los registros conocidos muestran una secuencia de incidencias que merece una investigación profunda.

Y existe un documento de Red Eléctrica, fechado en julio de 2016, que convierte este apagón en una cuestión especialmente incómoda para quienes tienen responsabilidades en la planificación y ejecución de las infraestructuras eléctricas.

Cero energético en La Palma: qué ocurrió esta mañana

La primera incidencia se produjo alrededor de las 04:10 horas. Una avería asociada a la tormenta provocó la desconexión de la línea de transporte de 66 kV Guinchos–Valle de Aridane, dejando sin suministro a 17.624 clientes.

Mediante maniobras sobre la red de distribución de 20 kV, los operadores consiguieron recuperar el suministro hacia las 05:40 horas. Sin embargo, la línea de transporte continuaba fuera de servicio.

Esta circunstancia resulta fundamental para comprender lo sucedido posteriormente.

La isla había recuperado la electricidad, pero no necesariamente las condiciones normales de seguridad de su sistema eléctrico.

A las 06:38 horas se produjo una segunda incidencia que desembocó en la desconexión general de la generación de Los Guinchos. El resultado fue un cero energético que afectó a 50.508 suministros.

El Gobierno de Canarias activó el Plan Territorial de Emergencia de Protección Civil (PLATECA). Mientras tanto, los operadores iniciaron una compleja secuencia de reposición que permitió recuperar completamente el servicio a las 10:26 horas.

Dos incidentes separados por más de dos horas. Una primera recuperación aparentemente satisfactoria. Y después, el colapso.

Es precisamente esta sucesión de acontecimientos la que debemos investigar.

Cronología del cero energético de La Palma del 2 de noviembre de 2026, desde la avería en la línea de 66 kV hasta la reposición completa del suministro.

Una advertencia escrita por Red Eléctrica en 2016

En Canarias Sostenible hemos examinado un documento que resulta especialmente revelador: el Documento Inicial del Proyecto de la nueva subestación Las Breñas y sus líneas de 66 kV, elaborado por Red Eléctrica en julio de 2016.

En él se analizaba la debilidad de la red de transporte de La Palma y se justificaban las nuevas instalaciones necesarias para mejorar su seguridad.

El documento señalaba expresamente que la pérdida del circuito Guinchos–Valle de Aridane podía provocar interrupciones importantes del suministro. En determinadas circunstancias, incluso podía desembocar en un cero energético completo en La Palma.

Como antecedente, recordaba el apagón del 3 de septiembre de 2013, cuando se produjo una pérdida de suministro de 32 MW.

Pero lo más significativo era su diagnóstico sobre la seguridad de la red.

Red Eléctrica reconocía que la configuración existente no cumplía los criterios básicos de seguridad ante una contingencia simple. Es decir, la pérdida de un único elemento podía dejar sin suministro a una parte importante de la isla.

No estamos, por tanto, ante una vulnerabilidad descubierta esta mañana.

La necesidad de reforzar el transporte eléctrico estaba identificada, estudiada y justificada mediante documentación técnica oficial.

Consultar el documento original de Red Eléctrica, julio de 2016.

Central de Los Guinchos en La Palma con las principales cuestiones técnicas sobre generación, protecciones, reserva y estabilidad durante el apagón.

Diez años después, Las Breñas seguía en tramitación

La solución prevista incluía la nueva subestación de Las Breñas y nuevos circuitos de 66 kV que permitirían mejorar la redundancia de la alimentación eléctrica.

Sin embargo, el 5 de febrero de 2026, casi diez años después del documento inicial, el Boletín Oficial del Estado todavía publicaba el sometimiento a información pública del reformado del proyecto de la nueva subestación.

La actuación contemplaba una instalación GIS de doble barra, con un presupuesto de aproximadamente 6,78 millones de euros.

Resulta difícil encontrar una expresión más clara de la distancia que puede existir entre identificar una infraestructura necesaria y conseguir ponerla en servicio.

El retraso exige explicaciones. No obstante, atribuir responsabilidades concretas requiere reconstruir los procedimientos administrativos, las modificaciones de los proyectos y los condicionantes que han impedido su ejecución.

Lo que sí podemos afirmar es que La Palma continuaba expuesta a una vulnerabilidad que la propia planificación pretendía corregir.

Consultar el anuncio oficial publicado en el BOE.

¿Por qué un segundo incidente provocó el apagón general?

Aquí debemos separar los hechos confirmados de las hipótesis técnicas.

Sabemos que la primera avería dejó indisponible el principal enlace de transporte de 66 kV. También sabemos que la distribución permitió recuperar la demanda afectada mediante caminos alternativos.

Pero esa recuperación no significa que el sistema dispusiera de la misma capacidad para soportar nuevas perturbaciones.

Una red de 20 kV utilizada para alimentar cargas que normalmente dependen de la red de transporte puede presentar mayores caídas de tensión, cambios en los flujos de potencia y condiciones diferentes para sus protecciones.

Por tanto, resulta imprescindible conocer cómo estaba funcionando realmente La Palma durante los minutos anteriores al cero.

Esquema conceptual de la red eléctrica de La Palma que muestra la dependencia del eje de 66 kV entre Los Guinchos y Valle de Aridane y el refuerzo previsto en Las Breñas.

Las protecciones, la frecuencia y la generación

El mecanismo exacto de la desconexión de Los Guinchos continúa pendiente de aclaración.

Entre las posibilidades técnicas que deberían investigarse figuran una pérdida inicial de generación, una perturbación severa de tensión, la actuación de protecciones comunes o una sucesión de disparos que terminara desestabilizando el sistema.

En un sistema eléctrico aislado, una pérdida importante de generación puede provocar una caída rápida de frecuencia. Si el resto de los grupos y los automatismos de defensa no consiguen compensarla, puede producirse un colapso general.

Sin embargo, también es posible que una perturbación eléctrica origine primero la desconexión simultánea de varios generadores.

Son mecanismos diferentes y requieren respuestas distintas.

Sin los registros de frecuencia, las oscilografías y la secuencia cronológica de actuación de las protecciones, no es posible determinar cuál ocurrió esta mañana.

Tampoco sería riguroso responsabilizar automáticamente al envejecimiento de Los Guinchos. El estado de sus grupos merece atención, pero debe demostrarse su relación causal con este incidente.

La seguridad eléctrica no consiste únicamente en disponer de potencia

Durante demasiado tiempo, el debate sobre los sistemas eléctricos aislados ha estado dominado por una cuestión: disponer de suficiente generación para satisfacer la demanda.

Naturalmente, esa capacidad es imprescindible. Pero no garantiza por sí sola la seguridad del suministro.

Un sistema necesita redes robustas, equipos de protección correctamente coordinados, reservas operativas, regulación de frecuencia y capacidad de respuesta ante contingencias.

También necesita procedimientos eficaces de reposición cuando todas esas defensas resultan insuficientes.

La experiencia del cero energético de La Palma recuerda que tener generación disponible no equivale necesariamente a disponer de un sistema seguro.

Y debería servir para orientar correctamente las inversiones futuras.

Redes, almacenamiento y transición energética

La modernización del sistema palmero debe combinar varios objetivos.

En primer lugar, completar las infraestructuras de transporte necesarias para reducir su vulnerabilidad. También resulta indispensable modernizar la generación gestionable y mejorar las capacidades de regulación.

Pero esa renovación debe formar parte de la transición hacia un sistema energético progresivamente descarbonizado.

El almacenamiento mediante baterías, especialmente con tecnologías capaces de formar red (grid-forming), puede contribuir a proporcionar servicios rápidos de estabilidad. La generación renovable, convenientemente integrada, permitirá reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

Ninguna de estas soluciones sustituye por sí sola al resto.

La verdadera fortaleza de un sistema aislado reside en combinar adecuadamente sus recursos.

Desde Canarias Sostenible venimos defendiendo precisamente esa visión: una transición energética que no se limite a instalar renovables, sino que modernice profundamente la arquitectura y la explotación de nuestros sistemas eléctricos.

Propuestas para reforzar el sistema eléctrico de La Palma con mallado de 66 kV, generación gestionable, almacenamiento, renovables y mejores planes de reposición.

La Palma necesita respuestas, no explicaciones precipitadas

La investigación del cero energético debe esclarecer qué ocurrió exactamente a las 06:38 horas.

Será necesario conocer los grupos que estaban conectados, la reserva disponible, la evolución de la frecuencia y las protecciones que actuaron.

También debería estudiarse si la configuración provisional posterior a la primera avería disponía de medidas compensatorias suficientes.

Y hay una pregunta especialmente importante: ¿habría resistido el sistema la segunda perturbación si las infraestructuras de Las Breñas hubieran estado construidas y operativas?

No podemos responder afirmativamente sin realizar una simulación técnica. Pero tampoco podemos ignorar que aquellas instalaciones fueron justificadas precisamente para reducir los riesgos derivados de la debilidad de la red.

La ciudadanía merece conocer tanto las causas inmediatas del apagón como las razones por las que determinadas inversiones esenciales siguen pendientes después de tantos años.

Una lección que Canarias no debería volver a olvidar

La tormenta de esta madrugada ha puesto a prueba el sistema eléctrico de La Palma. El resultado ha sido un nuevo cero energético, con las molestias, perjuicios e incertidumbres que supone para miles de familias y actividades económicas.

Sería injusto atribuir responsabilidades operativas antes de conocer los registros. Pero también sería irresponsable cerrar el análisis señalando únicamente a las condiciones meteorológicas.

La meteorología puede desencadenar una avería. La planificación y la ingeniería deben impedir, en la medida técnicamente razonable, que una avería se convierta en una crisis para toda una isla.

Diez años después de aquellas advertencias de Red Eléctrica, La Palma continúa esperando infraestructuras concebidas para mejorar su seguridad eléctrica.

No sabemos todavía si habrían evitado el apagón de hoy. Lo que sí sabemos es que fueron consideradas necesarias para reducir una vulnerabilidad que no ha desaparecido.

Quizá sea esa la reflexión más importante de esta jornada: una infraestructura eléctrica no comienza a ser urgente cuando se produce un apagón. Puede llevar muchos años siéndolo, aunque durante ese tiempo las luces permanezcan encendidas.

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

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