BESS Bat Cañada: una batería de red para Fuerteventura
El BESS Bat Cañada merece un análisis técnico sereno. No estamos ante una simple “batería” colocada en el territorio, sino ante un conjunto de instalaciones eléctricas de almacenamiento, transformación, control y evacuación conectadas a la red de 132 kV en Fuerteventura.
A fecha 11 de junio de 2026, el proyecto no debe tratarse como una infraestructura ya autorizada definitivamente. Lo correcto es decir que se encuentra en fase de información pública, tras los anuncios publicados en el Boletín Oficial de Canarias el 9 de junio de 2026 para Bess Bat Cañada 1 y Bess Bat Cañada 2, ambos en el término municipal de Pájara. (Gobierno de Canarias)
BESS Bat Cañada: dos plantas y una infraestructura común
El proyecto se articula en dos instalaciones stand-alone. Es decir, no se presentan como baterías hibridadas directamente con un parque eólico o fotovoltaico concreto, sino como sistemas de almacenamiento conectados a red.
Bess Bat Cañada 1 contempla una capacidad de almacenamiento de 51,544 MWh, cuatro horas de autonomía, tres inversores y una superficie vallada de 4.033,60 m². El anuncio oficial indica también la instalación de 11 contenedores de almacenamiento y una línea subterránea de evacuación de 30 kV de 69 metros hasta la subestación común. (Gobierno de Canarias)
Bess Bat Cañada 2 añade 56,229 MWh, también con cuatro horas de autonomía, cuatro inversores, una superficie vallada de 4.467,66 m² y 12 contenedores de almacenamiento. Su evacuación a 30 kV se plantea mediante una línea subterránea de 137 metros hasta la misma subestación BAT Cañada 1 y 2. (Gobierno de Canarias)
En conjunto, hablamos de 107,773 MWh de capacidad instalada en baterías. La potencia indicada en el proyecto técnico es de 12,07 MW para BAT Cañada 1 y 13,16 MW para BAT Cañada 2, con conexión prevista en la subestación Cañada de la Barca 132 kV.
La clave técnica: conexión a 132 kV
La parte más relevante del expediente no está solo en los contenedores de baterías. Está en la infraestructura eléctrica que permite que esa energía entre y salga del sistema.
El proyecto técnico administrativo define una nueva subestación 132/30 kV, con un transformador de potencia de 55 MVA, conexión YNd11, aislamiento en aceite mineral y regulación en carga. En el lado de 132 kV se proyecta un parque de intemperie. En el lado de 30 kV, el sistema se resuelve con celdas blindadas de interior aisladas en SF6.
La conexión con la subestación Cañada de la Barca REE se realiza mediante una línea subterránea de 132 kV de 125,1 metros de conductor y 115,1 metros de traza, con cable RHZ1-RA+2OL 76/132 kV, 1×400 kAl + H120 Cu. El proyecto fija una potencia máxima admisible de 106,1 MW, aunque la potencia a transportar considerada es de 55 MVA.
Este dato es importante. La batería no funciona como un elemento aislado. Necesita una posición de red, protecciones, medida, telecontrol, servicios auxiliares y capacidad de operación coordinada. Sin esa arquitectura, el almacenamiento no sería útil para el sistema eléctrico.

Cálculos eléctricos: capacidad, cortocircuito y campos magnéticos
Los cálculos eléctricos del proyecto muestran una instalación diseñada con márgenes razonables para su función.
La línea subterránea de 132 kV se calcula con una intensidad admisible permanente de 464,4 A por fase. También se justifica una intensidad máxima admisible de cortocircuito de 52,45 kA en el conductor y de 25,6 kA en la pantalla.
En cuanto a campos magnéticos, el proyecto analiza la hipótesis más desfavorable de carga máxima. El resultado indicado es un campo máximo de 34,36 µT sobre el eje de la zanja, inferior al valor de referencia de 100 µT citado en el propio documento técnico.
Esto no significa que el proyecto no deba revisarse con detalle. Significa que, desde el punto de vista eléctrico, la documentación aporta cálculos de línea, cortocircuito, caída de tensión, campos electromagnéticos y red de tierras. Esa es la base técnica que debe examinarse durante la información pública.
Seguridad contra incendios: un punto que exige máxima atención
En una instalación BESS, la seguridad contra incendios no puede tratarse como un anexo menor. Es uno de los aspectos decisivos.
El documento de protección contra incendios de la subestación prevé detección y alarma, red eléctrica de interconexión y medios complementarios de extinción. También indica detectores ópticos en sala de control y oficinas, y detectores óptico-térmicos en salas de celdas y almacenamiento. La central de incendios contará con batería de 24 Vcc para mantener alimentación durante 72 horas en reposo y 30 minutos en alarma.
Ahora bien, hay que leer el expediente con precisión. El propio anexo señala que los cálculos, la definición de equipos y el diseño definitivo del sistema serán desarrollados por la empresa instaladora mediante el correspondiente proyecto visado.
Por tanto, la exigencia pública debería ser clara: el proyecto definitivo debe explicar con detalle la respuesta ante incendio en contenedores de baterías, la sectorización, la separación entre equipos, la detección temprana, la gestión de gases, la accesibilidad de emergencias y los protocolos de actuación. No por alarmismo, sino por buena ingeniería.
Emplazamiento y compatibilidad territorial
La subestación se sitúa en la parcela catastral 35016A010000610000XO, polígono 10, parcela 61, en Pájara. El proyecto técnico fija un área afectada de 3.000 m² para la subestación y ubica el punto de conexión de Cañada de la Barca en coordenadas ETRS89 HU28.
El informe urbanístico aportado clasifica la parcela principal con presencia de suelo rústico potencialmente productivo, suelo rústico de protección de cauces y suelo rústico residual o común. También concluye que la instalación no queda afectada por ningún Espacio Natural Protegido, situando Montaña Cardón y Cuchillos de Vigán a más de 6,6 km y 22,5 km, respectivamente.
La conclusión urbanística es favorable en términos de compatibilidad: la zona tendría cabida tanto en el PGOU de Pájara como en el planeamiento insular de Fuerteventura.
Eso no elimina la necesidad de integración paisajística. Fuerteventura es un territorio sensible. La transición energética no puede avanzar dando la espalda al paisaje, pero tampoco puede quedar paralizada por una lectura puramente estética de cualquier infraestructura.

Qué aporta realmente al sistema eléctrico
Un BESS de unas cuatro horas no sustituye a toda la generación gestionable. Tampoco garantiza por sí solo el suministro ante cualquier contingencia. Su valor está en otra función: aportar flexibilidad rápida.
Puede cargar en horas de excedente o menor necesidad del sistema. Puede descargar en rampas, puntas o situaciones de mayor estrés operativo. Además, bien gestionado, puede ayudar a reducir vertidos renovables y mejorar la integración de eólica y fotovoltaica.
La cuestión central será cómo se opere. Una batería stand-alone puede ser muy útil si responde a necesidades del sistema. Puede ser menos valiosa si se limita a una lógica puramente mercantil y descoordinada de las restricciones reales de una red insular.
En Canarias, la transición energética no se juega solo en instalar megavatios. Se juega en integrar potencia renovable con red, almacenamiento, protecciones, control de tensión, reserva rápida y estabilidad.
Conclusión: almacenamiento sí, pero con ingeniería completa
El BESS Bat Cañada es una señal relevante para Fuerteventura. No porque resuelva todos los problemas del sistema eléctrico insular, sino porque muestra el tipo de infraestructura que empieza a ser imprescindible cuando se quiere avanzar en renovables de forma seria.
Más eólica y más fotovoltaica exigirán más almacenamiento. Pero también exigirán más red, mejores automatismos, mayor transparencia técnica y una relación más madura con el territorio.
La buena noticia es que el expediente ya permite hablar con datos: capacidad, potencia, subestación, línea, protección, ocupación y tramitación ambiental. La tarea ciudadana y técnica consiste ahora en revisar esos datos con rigor.
Canarias necesita abandonar los combustibles fósiles. No por moda, sino por clima, coste, soberanía energética y seguridad de futuro. Pero esa salida no se improvisa. Se construye con ingeniería, planificación y confianza pública.
La transición energética no se construye negando la complejidad, sino afrontándola con inteligencia, planificación y responsabilidad colectiva.
