Control de tensión: la regulación que Canarias necesita
Hay decisiones regulatorias que apenas ocupan espacio en los titulares, pero cambian la forma de operar un sistema eléctrico. La nueva regulación del control de tensión aprobada para la Península pertenece a esa categoría. Permite que instalaciones renovables y sistemas de almacenamiento participen de manera más activa en un servicio esencial para la seguridad de la red.
La medida avanza en la dirección correcta. Sin embargo, deja fuera a Canarias, donde mantener la tensión resulta especialmente delicado. Nuestros sistemas son pequeños, aislados y cuentan con menos recursos para responder cuando se produce una perturbación.
La pregunta resulta inevitable: si este servicio es necesario en la Península, ¿por qué no se desarrolla con la misma ambición en las islas?
El control de tensión no es un asunto secundario
La electricidad no solo debe producirse en la cantidad necesaria. También tiene que circular dentro de unos márgenes adecuados de frecuencia y tensión.
La frecuencia refleja el equilibrio global entre generación y demanda. La tensión, en cambio, tiene un comportamiento mucho más local. Puede ser correcta en una zona y presentar problemas en otra parte de la misma isla.
Para mantenerla se utiliza, entre otros recursos, la potencia reactiva. Esta puede ser generada o absorbida por alternadores, compensadores síncronos, reactancias, condensadores, inversores renovables y baterías.
Cuando falta capacidad de regulación, el operador puede verse obligado a mantener grupos térmicos conectados. No siempre se necesitan por su energía activa. En ocasiones permanecen acoplados para sostener la tensión o aportar fortaleza eléctrica.
Esto tiene un coste económico y ambiental. También limita el espacio disponible para integrar generación renovable.
Qué cambia con la nueva regulación peninsular
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha modificado los procedimientos de operación PO 7.4 y PO 14.4. La resolución fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 10 de julio de 2026.
La reforma incorpora una modalidad de seguimiento de consignas fijas de tensión o potencia reactiva. Podrán utilizarla instalaciones de generación y almacenamiento de, al menos, 1 MW. También podrán participar las conectadas a redes de distribución.
Esta solución funciona como un escalón intermedio. Muchas plantas pueden mantener una consigna estable, aunque todavía no dispongan de comunicaciones preparadas para recibir órdenes variables en tiempo real.
La regulación mejora además la remuneración del servicio dinámico. Reconoce la energía reactiva aportada y establece pagos cuando la instalación presta el servicio sin producir energía activa.
Este último punto es importante. Una planta fotovoltaica o una batería puede contribuir durante horas sin recurso solar o sin descarga activa. Sin embargo, necesita mantener energizados sus equipos y consumir cierta energía auxiliar. Cuando esos costes no se reconocen, el incentivo desaparece.
La resolución también obliga a publicar información periódica sobre necesidades zonales, recursos disponibles y costes. Es un paso necesario para que las decisiones de inversión no se adopten a ciegas.
Puede consultarse el contenido completo en la resolución publicada en el Boletín Oficial del Estado.

Control de tensión en Canarias: una necesidad aún mayor
Canarias dispone de planes de control de tensión y de obligaciones técnicas para sus instalaciones. No partimos de cero. Sin embargo, los procedimientos de operación no peninsulares no incorporan un servicio equivalente al nuevo PO 7.4.
La diferencia no es menor. Una cosa es exigir determinados comportamientos técnicos. Otra muy distinta es organizar, habilitar, medir y remunerar una prestación dinámica.
En una red continental, los problemas pueden compensarse con recursos situados en un área eléctrica amplia. En una isla, la respuesta debe encontrarse dentro del propio sistema. Además, cada territorio presenta una realidad diferente.
Tenerife y Gran Canaria cuentan con redes de 220 y 66 kV, numerosos parques renovables y una generación térmica concentrada. Lanzarote y Fuerteventura forman un sistema interconectado, pero mantienen importantes condicionantes estructurales. La Palma, La Gomera y El Hierro operan con menores demandas y una reducida potencia de cortocircuito.
Por eso no basta con copiar una regulación peninsular. Hace falta diseñar un servicio adaptado a cada sistema eléctrico insular.
Renovables y baterías deben dejar de ser actores pasivos
Durante años se ha tratado a la generación renovable como una fuente que entrega potencia activa cuando existe viento o sol. Esa visión está superada.
Los inversores modernos pueden controlar potencia reactiva, seguir consignas de tensión y responder con rapidez. Las baterías ofrecen además una disponibilidad programable y pueden combinar la regulación de tensión con otros servicios.
Eso no significa que puedan resolverlo todo. La electrónica de potencia no sustituye automáticamente la inercia, la potencia de cortocircuito o la capacidad de sobrecarga de una máquina síncrona.
Por esa razón, Canarias también necesita compensadores síncronos y otros recursos de estabilidad. Pero sería un error mantener las renovables y el almacenamiento al margen del control dinámico.
La seguridad futura dependerá de combinar tecnologías. Habrá que coordinar baterías, inversores, compensadores síncronos, bombeos, generación gestionable y elementos propios de la red.
Una regulación canaria no puede limitarse a imponer obligaciones
El futuro procedimiento debería definir, al menos, cinco cuestiones fundamentales.
Pruebas de habilitación
Cada instalación deberá demostrar su capacidad real para seguir consignas. No bastará con declarar unas prestaciones recogidas en la ficha técnica del fabricante.
Consignas y tiempos de respuesta
Una orden fija comunicada con varias horas de antelación no ofrece el mismo servicio que una consigna variable en tiempo real. Ambas modalidades pueden ser útiles, pero deben diferenciarse.
Medición del cumplimiento
La potencia reactiva solicitada y la realmente entregada tendrán que quedar registradas. El sistema deberá detectar incumplimientos, retrasos y respuestas en sentido contrario al requerido.
Remuneración adecuada
La regulación deberá reconocer la disponibilidad, la adaptación tecnológica y los consumos auxiliares. Imponer nuevas obligaciones sin una compensación razonable desincentivaría la inversión.
Necesidades publicadas por zonas
Los promotores deben conocer dónde aporta valor una batería, un STATCOM o un compensador síncrono. No todas las ubicaciones ofrecen el mismo beneficio al sistema.
También será necesario coordinar a Red Eléctrica con las distribuidoras. Muchos recursos renovables están conectados por debajo de la red de transporte, pero pueden resultar útiles para resolver problemas locales.

Menos combustibles fósiles exige mejores servicios de red
La transición energética no consiste en sustituir megavatios térmicos por megavatios renovables y esperar que todo siga funcionando igual.
El sistema fósil aportaba varios servicios de manera inseparable. Al reducir el funcionamiento de las centrales convencionales, esos servicios deben identificarse, valorarse y contratarse mediante nuevas tecnologías.
El control de tensión es uno de ellos. Si no se desarrolla, seguiremos arrancando grupos térmicos para resolver necesidades que podrían cubrir parcialmente las renovables, las baterías o equipos específicos de red.
Esto no significa prescindir de la generación gestionable antes de disponer de alternativas fiables. Significa evitar que las centrales fósiles continúen siendo la única respuesta porque la regulación no permite competir a otras soluciones.
Canarias no puede permanecer otra vez a la espera de que una herramienta diseñada para la Península llegue varios años después. La singularidad insular debe servir para anticipar la regulación, no para justificar el retraso.
La nueva norma peninsular marca un camino razonable. Ahora corresponde abrir el debate sobre su adaptación a los sistemas eléctricos canarios.
Porque una transición renovable segura no se construye únicamente produciendo energía limpia. También exige que esa energía ayude a sostener la red que todos necesitamos.
