Salto de Chira VI: Agua y Energía

Agua y Energía: Cómo el Salto de Chira revivirá los embalses y la agricultura

En Canarias, el agua es mucho más que un recurso; es cultura, es historia y, a veces, es angustia. Quienes hemos crecido mirando al cielo esperando la lluvia, o mirando el nivel de las presas con preocupación, sabemos que cualquier proyecto en nuestra tierra debe tratar el «oro líquido» con un respeto reverencial.

Una de las preguntas más legítimas que han hecho ciudadanos y vecinos sobre el Salto de Chira es: «¿De dónde van a sacar tanta agua para llenar las presas? ¿Nos la van a quitar a los agricultores?».

El ciclo infinito: No dependemos de la lluvia

Históricamente, la presa de Soria (la más grande de Gran Canaria) ha sido un gigante a menudo dormido, casi vacío durante años debido a las sequías cíclicas. Un sistema eléctrico de seguridad no puede depender de si el invierno ha sido húmedo o seco.

Por eso, la ingeniería del proyecto incluyó desde el minuto uno una solución de independencia hídrica: una Estación Desalinizadora de Agua de Mar (EDAM) ubicada en El Pajar.

Esta planta tiene una capacidad de producción de 5.200 m3/día (unos 1,8\hm3 al año). Para que te hagas una idea, es agua suficiente para llenar piscinas olímpicas a diario, pero su destino es mucho más noble. Mediante impulsión, llevamos esa agua dulce desde el nivel del mar hasta los embalses, garantizando que siempre exista el volumen necesario para operar las turbinas («el fluido de trabajo»), llueva o no llueva.

Salto de Chira VI

Un aliado inesperado para el campo

Pero aquí viene lo que realmente emociona como técnico comprometido con el territorio. Una central hidroeléctrica de bombeo funciona en un circuito cerrado. El agua sube y baja entre Chira y Soria, una y otra vez. Se pierde muy poca cantidad por evaporación y filtración.

Entonces, ¿qué hacemos con la capacidad sobrante de la desaladora una vez llenado el sistema?

Aquí es donde la infraestructura eléctrica se convierte en infraestructura social. El excedente de agua producida se pondrá a disposición del Consejo Insular de Aguas. Esto significa que el Salto de Chira actuará como una arteria que bombea vida hacia las zonas altas, permitiendo:

  1. Riego garantizado: Los agricultores de la cumbre y del Barranco de Arguineguín tendrán acceso a agua de calidad y constante, sin el miedo a los cortes por sequía.
  2. Reforestación: Disponer de agua en cota alta facilita enormemente las tareas de repoblación forestal y lucha contra la desertificación.
  3. Paisaje: Ver las presas de Chira y Soria con una lámina de agua estable durante todo el año cambiará el paisaje, fomentando un ecosistema más rico y un entorno visualmente más verde.

Eficiencia sobre eficiencia

Desde el punto de vista técnico-operativo, este sistema es un ejemplo de simbiosis. Usamos energía (idealmente excedentes eólicos) para desalar agua. Esa agua se usa para almacenar más energía renovable. Y el excedente hídrico, regenera la agricultura local.

Es cerrar el círculo. Hemos pasado de diseñar infraestructuras que «ocupan» el territorio a diseñar sistemas que lo nutren. El Salto de Chira demostrará que la transición energética no compite con el sector primario; al contrario, pueden ser los mejores aliados para blindarnos frente al cambio climático.

La próxima vez que mires hacia la cumbre y veas verde, sabrás que parte de ese color viene impulsado por la misma ingeniería que encenderá la luz de tu casa.


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