BESS grid forming: el dato que Canarias no publica
Canarias está viviendo una auténtica avalancha de proyectos BESS grid forming, baterías independientes y almacenamientos hibridados con parques renovables. Sin embargo, tras revisar los anuncios publicados en el Boletín Oficial de Canarias, aparece una conclusión preocupante: conocemos cuántos megavatios y megavatios hora se proyectan, pero casi nunca sabemos cómo se comportarán esas instalaciones ante una perturbación eléctrica.
No es una cuestión secundaria. En un sistema aislado, guardar energía resulta imprescindible, pero la estabilidad no se mide solamente por la capacidad de las baterías. También depende del control de sus convertidores, de su respuesta dinámica y de los servicios que puedan prestar a la red.
Un inventario que deja demasiadas preguntas
La revisión realizada hasta el 29 de julio de 2026 ha permitido identificar 64 instalaciones únicas. Se han agrupado los distintos anuncios, autorizaciones, evaluaciones ambientales y modificaciones para evitar duplicidades.
El resultado es revelador:
| Clasificación documental | Instalaciones |
|---|---|
| Grid-forming confirmado | 1 |
| Grid-following confirmado expresamente | 0 |
| Modo de control no determinable mediante el BOC | 62 |
| Almacenamiento posteriormente suprimido | 1 |
| Total identificado | 64 |
Entre los 62 proyectos cuyo control no puede determinarse figuran 28 BESS independientes, 15 hibridaciones eólicas vigentes y 18 instalaciones fotovoltaicas o de autoconsumo con almacenamiento. Existe además otro expediente cuyo extracto público tampoco permite realizar una clasificación concluyente.
Esta ausencia de información no demuestra que todos esos proyectos sean grid-following. Tampoco acredita que la Administración o el operador del sistema desconozcan sus características completas. Los expedientes técnicos podrían incluir documentación que no aparece reproducida en el boletín.
Lo que sí demuestra es algo menos cómodo: la ciudadanía no puede comprobar qué se está autorizando realmente ni cómo encaja cada proyecto en las necesidades eléctricas de su isla.

BESS grid forming: una sola instalación acreditada
La única excepción inequívoca es el proyecto VISYNC de Red Eléctrica, previsto en la subestación de Tías, en Lanzarote.
El anuncio de información pública del BOC lo denomina expresamente “sistema de control de tensión con funcionalidad Grid Forming”. El proyecto combina baterías de ion-litio y ultracondensadores y dispone de una potencia máxima de 16 MW.
Su informe de impacto ambiental va más lejos. Explica que el sistema puede establecer una referencia de frecuencia y prestar servicios de respuesta rápida asociados tradicionalmente a los generadores síncronos.
En este caso sabemos qué se pretende conseguir. No se presenta simplemente un contenedor de baterías acompañado de cifras comerciales. Se describe una función concreta dentro del sistema eléctrico.
Esa claridad contrasta con el resto de los anuncios analizados.
Guardar energía no equivale a formar red
Una batería grid-following sigue la tensión y la frecuencia existentes. Su convertidor necesita reconocer previamente la referencia proporcionada por la red y, de forma simplificada, actúa como una fuente de corriente controlada.
Este funcionamiento resulta útil para desplazar energía, reducir vertidos, suavizar la producción renovable o participar en determinados servicios de ajuste. No debe considerarse una tecnología inútil ni anticuada.
El problema aparece cuando se confunde esa capacidad con la de una instalación grid-forming. Esta última puede comportarse como una fuente controlada de tensión, crear su propia referencia y contribuir de otra manera al sostenimiento de la frecuencia y la estabilidad.
La diferencia no reside necesariamente en la química de las celdas. Tampoco depende de que la batería sea independiente o esté hibridada con un parque eólico o fotovoltaico. La clave está en el convertidor, su programación, el control coordinado y los requisitos de conexión.
Incluso un equipo comercial técnicamente preparado para funcionar en ambos modos podría quedar configurado como grid-following. La ficha del fabricante no demuestra cómo operará finalmente la instalación.

Canarias no puede limitarse a sumar MW y MWh
La mayor parte de la comunicación pública sobre almacenamiento se concentra en cuatro datos: potencia, capacidad, inversión y número de hogares equivalentes. Esa descripción resulta claramente insuficiente.
Canarias necesita conocer también:
- Potencia útil de carga y descarga.
- Capacidad energética realmente utilizable.
- Duración nominal y rendimiento del ciclo.
- Reserva operativa prevista.
- Participación en la regulación de frecuencia y tensión.
- Respuesta ante huecos de tensión.
- Capacidad de funcionamiento con redes débiles.
- Aporte de corriente durante una falta.
- Posibilidad de arranque autónomo o formación de islas.
- Modelos dinámicos y pruebas de puesta en servicio.
No todas estas prestaciones deben exigirse a cada batería. Sería absurdo. Una instalación concebida para desplazar producción solar puede responder a necesidades diferentes de otra situada en un nudo especialmente débil.
Precisamente por eso necesitamos una planificación previa. Antes de autorizar decenas de proyectos, cada sistema insular debería tener identificadas sus carencias de energía, potencia, reserva, inercia, robustez de tensión y capacidad de cortocircuito.
Después correspondería decidir qué combinación de baterías, bombeos, compensadores síncronos, generación gestionable y refuerzos de red puede cubrirlas.
El riesgo de un almacenamiento sin estrategia
El almacenamiento es demasiado importante para dejar su configuración exclusivamente en manos de las oportunidades empresariales, las convocatorias de ayudas o la disponibilidad puntual de puntos de conexión.
Un promotor privado tiene derecho a buscar la rentabilidad de su inversión. No podemos exigirle que resuelva por iniciativa propia todas las necesidades estructurales del sistema eléctrico.
Esa responsabilidad corresponde a la planificación pública, la regulación y la operación del sistema.
Si los incentivos económicos remuneran principalmente el arbitraje energético, los proyectos tenderán a cargar cuando la electricidad sea barata y descargar cuando resulte más valiosa. Esa actividad puede reducir vertidos y desplazar generación fósil, pero no garantiza por sí sola estabilidad dinámica.
La tecnología BESS grid forming puede aportar prestaciones muy valiosas. Aun así, tampoco debe presentarse como sustituto automático de todas las capacidades síncronas. ENTSO-E advierte que los sistemas con elevada presencia de recursos conectados mediante electrónica de potencia deben evaluar la estabilidad de frecuencia, tensión y convertidores, así como posibles resonancias. Sus informes técnicos sobre grid-forming insisten además en la necesidad de verificar el comportamiento mediante modelos, simulaciones y ensayos.
No bastan las etiquetas.

Transparencia técnica antes de cada autorización
La solución no exige publicar secretos industriales ni algoritmos propietarios. Bastaría con incorporar a cada anuncio una ficha funcional normalizada.
Esa ficha debería indicar el modo de control previsto, los servicios comprometidos, la duración útil, la respuesta ante perturbaciones y las pruebas necesarias para acreditar su funcionamiento.
También permitiría distinguir entre una capacidad disponible en el catálogo del fabricante y una prestación realmente contratada, configurada y validada.
En Canarias Sostenible ya hemos explicado que almacenar energía no basta. Los sistemas insulares necesitan recursos que ayuden a mantener el equilibrio eléctrico cuando disminuya la presencia de máquinas síncronas.
Conocer la potencia y la capacidad de una batería es necesario. Saber cómo responderá cuando la red esté sometida a una perturbación es todavía más importante.
No faltan baterías anunciadas; falta explicar para qué sirven
La conclusión no debe utilizarse para frenar el almacenamiento. Canarias necesita muchas más baterías, junto con otras tecnologías de flexibilidad y estabilización.
La crítica apunta en la dirección contraria: si vamos a invertir millones y ocupar suelo con nuevas infraestructuras, debemos asegurarnos de que cada instalación responde a una necesidad previamente identificada.
De 64 proyectos localizados, solamente uno acredita públicamente su funcionamiento grid-forming. En los otros 62, el BOC no permite saber si seguirán la red o contribuirán a formarla.
Autorizar capacidad sin transparentar su función es avanzar con una parte esencial del mapa borrada. La transición energética canaria no puede construirse contando contenedores. Debe diseñarse desde las necesidades reales de cada sistema eléctrico insular.
