SF₆ en Canarias: el gas climático que aún aparece en la nueva red eléctrica
SF₆ en Canarias parece, a primera vista, un asunto reservado a especialistas en aparamenta eléctrica. No lo es. Mientras las islas construyen nuevas redes para abandonar los combustibles fósiles, algunos proyectos recientes siguen contemplando un gas cuyo efecto climático es extraordinariamente elevado.
El hexafluoruro de azufre lleva décadas prestando un servicio excelente a los sistemas eléctricos. Sus propiedades dieléctricas permiten fabricar celdas compactas, fiables y seguras. El problema comienza cuando ese gas escapa a la atmósfera.
Y Europa acaba de cambiar las reglas.
SF₆ en Canarias: un gas pequeño con una enorme huella climática
El SF₆ se utiliza como medio aislante y de corte en determinados equipos eléctricos. Durante décadas ha sido una solución tecnológica habitual.
Su inconveniente ambiental es formidable. La Comisión Europea atribuye al SF₆ un potencial de calentamiento global cercano a 24.300 veces el del CO₂ durante un horizonte de cien años. Dicho de otro modo, un kilogramo liberado equivale aproximadamente al impacto climático de 24,3 toneladas de CO₂.
Por fortuna, las cantidades empleadas son pequeñas y los equipos modernos presentan niveles elevados de estanqueidad. No tendría sentido comparar las emisiones de SF₆ con las producidas por quemar millones de toneladas de combustibles fósiles.
Pero tampoco deberíamos ignorarlas.
La transición energética va a necesitar mucha más red eléctrica. Construiremos y renovaremos centros de transformación, subestaciones y líneas que permanecerán funcionando durante décadas.
Por eso importa qué tecnología instalamos ahora.

Desde enero de 2026 Europa ha cambiado el escenario
El Reglamento (UE) 2024/573 establece una prohibición general muy concreta. Desde el 1 de enero de 2026 no puede ponerse en funcionamiento nueva aparamenta de distribución primaria o secundaria de hasta 24 kV que utilice gases fluorados como medio aislante o de ruptura.
No significa, sin embargo, que cualquier proyecto donde aparezca SF₆ sea automáticamente ilegal.
La norma contempla excepciones.
Una de ellas resulta especialmente relevante: la prohibición no se aplica cuando el operador puede demostrar que el pedido del equipo se realizó antes del 11 de marzo de 2024. También existen excepciones relacionadas con disponibilidad tecnológica, contratación o compatibilidad con instalaciones existentes.
Además, quien se acoja a determinados supuestos debe conservar durante al menos cinco años la documentación justificativa.
Esta precisión es fundamental para entender lo que está ocurriendo en Canarias.
Diez centros de transformación aparecen todavía ligados al SF₆
Una revisión de expedientes publicados por el Gobierno de Canarias durante 2025 y 2026 permite localizar al menos diez centros de transformación donde los proyectos contemplan expresamente nuevas celdas con SF₆.
No estamos haciendo un inventario exhaustivo de toda la red canaria. Por tanto, la cifra no debe extrapolarse. Pero sí demuestra que no estamos ante una única errata documental.
| Proyecto | Isla | Referencia documental |
|---|---|---|
| Coca Cola, Viviendas Residenciales, Zona Franca y Manzana II, asociados a SE Arinaga | Gran Canaria | Nuevas celdas motorizadas en SF₆ |
| Montaña Las Palmas II, Telde | Gran Canaria | Nuevo CT 2L+P con SF₆ |
| El Cercado, Mogán | Gran Canaria | Reforma 3L+P con SF₆ |
| El Cementerio y San Pedro Daute, Garachico | Tenerife | Nuevas celdas 4L+P y 3L+P con SF₆ |
| Vda. Jordán, Los Silos | Tenerife | Nuevo conjunto 5L+P con SF₆ |
| Los Abriguitos, Arico | Tenerife | Sustitución de corte al aire por 2L+P con SF₆ |
Los cuatro centros relacionados con Arinaga aparecen expresamente descritos con nuevas celdas motorizadas en SF₆ en el expediente publicado en mayo de 2025.
En Telde encontramos algo especialmente llamativo. El proyecto plantea retirar un centro con aparamenta convencional de corte al aire y sustituirlo por otro prefabricado con celdas motorizadas en SF₆.

Tenerife repite el mismo patrón
La documentación de Tenerife permite observar una situación similar.
En Garachico se proyecta reformar los centros El Cementerio y San Pedro Daute con conjuntos modulares aislados y con corte en SF₆. El informe ambiental fue publicado en mayo de 2026.
En Los Silos, el nuevo centro Vda. Jordán contempla cinco celdas de línea y una de protección con aislamiento y corte en SF₆. Su informe de impacto ambiental fue formulado en enero de 2026.
Y en Arico aparece quizá el caso más gráfico.
El centro Los Abriguitos dispone actualmente de aparamenta de corte al aire. El proyecto propone sustituirla por dos celdas de línea y una de protección con aislamiento en SF₆. El informe ambiental fue publicado el pasado 28 de agosto.
La pregunta resulta inevitable: ¿se instalarán finalmente esos equipos tal como figuran en los proyectos?
Todavía no podemos responderla.
Lo que estos documentos no permiten afirmar
Conviene ser muy claros.
Estos expedientes no demuestran un incumplimiento del Reglamento europeo.
La fecha de un proyecto técnico no permite conocer necesariamente cuándo fue realizado el pedido de la aparamenta. Tampoco sabemos qué equipos han sido ya instalados, cuáles se modificarán durante la ejecución o qué excepciones podrían resultar aplicables.
Incluso el proyecto de Mogán recuerda la necesidad de extremar la prudencia. Su procedimiento de evaluación ambiental simplificada terminó archivándose en junio de 2026.
Por tanto, hablar de instalaciones ilegales sería ir más lejos de lo que permite la documentación disponible.
Hay, sin embargo, preguntas perfectamente legítimas que todavía no tienen respuesta pública.
La propia distribuidora ya trabaja con alternativas
Aquí aparece una paradoja interesante.
e-distribución explica en su propia web que desde el 1 de enero de 2026 entra en vigor esta restricción para aparamenta de hasta 24 kV. La compañía también indica que su listado de materiales incluye proveedores que ya han justificado celdas de secundaria de 24 kV sin gases fluorados.
Por tanto, la transición tecnológica ya está en marcha.
No hablamos de eliminar mañana todos los equipos existentes. Eso sería técnica y económicamente absurdo.
Hablamos de otra cosa: qué instalamos cuando renovamos la red.
En Canarias Sostenible ya hemos explicado por qué la red de distribución es uno de los grandes cuellos de botella de la transición energética canaria. Precisamente por eso necesitamos invertir mucho en ella.
Pero esa modernización debería mirar también hacia delante.

Red Eléctrica ofrece otra señal desde Gran Canaria
Existe además un contraste interesante.
El proyecto de la nueva subestación Las Palmas Oeste 66 kV, promovido por Red Eléctrica y sometido a información pública en julio, especifica siete posiciones GIS expresamente “libres de SF₆”.
En 66 kV la prohibición europea todavía no ha alcanzado el mismo punto que en 20 kV. Para ese rango superior, el calendario regulatorio avanza posteriormente.
Sin embargo, el proyecto ya prescinde del SF₆.
No sabemos, con la información pública examinada, cuál será exactamente el medio aislante utilizado. Y “libre de SF₆” no significa necesariamente “libre de cualquier gas fluorado”.
Aun así, el mensaje tecnológico resulta evidente: la red eléctrica está entrando en una nueva generación de aparamenta.
Las preguntas que Canarias debería responder
No necesitamos convertir esta cuestión en un escándalo para considerarla importante.
Necesitamos transparencia.
Sería razonable conocer cuándo fueron pedidos los equipos de SF₆ contemplados en los proyectos localizados. También qué instalaciones han sido ejecutadas después del 1 de enero de 2026.
Y, cuando proceda una excepción, debería conocerse cuál es su fundamento reglamentario.
La propia transición energética exige este nivel de coherencia.
No tiene sentido electrificar consumos, integrar renovables y reducir combustibles fósiles mientras ignoramos impactos climáticos evitables dentro de las propias infraestructuras que estamos construyendo.
El SF₆ no es el gran problema climático de Canarias. Nuestro verdadero problema sigue siendo la enorme dependencia de los combustibles fósiles.
Pero precisamente porque debemos reconstruir una parte importante del sistema eléctrico, tenemos una oportunidad que no deberíamos desperdiciar.
Construyamos una red más fuerte, más flexible y capaz de integrar muchas más renovables.
Y, siempre que la tecnología lo permita, construyámosla también sin dejar gases climáticos innecesarios encerrados durante décadas dentro de ella.
La transición energética no consiste únicamente en cambiar cómo producimos electricidad. También consiste en preguntarnos qué clase de sistema estamos dejando construido para quienes vengan detrás.
¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
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