Cobertura eléctrica 2031: por qué Canarias necesita 707,5 MW adicionales
Hay cifras que merecen algo más que un titular. La cobertura eléctrica 2031 de Canarias es una de ellas. El Ministerio para la Transición Ecológica propone convocar 707,5 MW de potencia térmica adicional en el archipiélago para garantizar el suministro dentro de cinco años.
La cifra impresiona. Pero también puede inducir a error.
No significa que la demanda eléctrica canaria vaya a crecer 707,5 MW. Tampoco significa que toda esa potencia tenga que estar funcionando simultáneamente en 2031. Lo que indica es algo bastante diferente: los estudios de cobertura detectan un riesgo de déficit y el mecanismo regulatorio vigente responde buscando potencia adicional capaz de cubrirlo.
Entender esta diferencia es fundamental. Sobre todo si queremos discutir seriamente qué sistema eléctrico necesita Canarias.
Qué significa realmente la cobertura eléctrica 2031
El Real Decreto 738/2015 obliga al operador del sistema a elaborar cada año un informe de cobertura con un horizonte de cinco años. En él debe determinar qué potencia necesita cada sistema eléctrico para atender la demanda con un nivel determinado de seguridad.
El criterio es exigente. La potencia considerada suficiente debe proporcionar una probabilidad mensual de déficit inferior a un día cada diez años. Para calcularlo no basta con sumar los megavatios instalados. Se consideran fallos fortuitos, mantenimientos, demanda, generación renovable, redes, bombeos y otros factores.
Ya explicamos con detalle este procedimiento en nuestro análisis sobre el informe de cobertura eléctrica en Canarias.
Por eso, comparar directamente los 707,5 MW con la punta actual de demanda puede llevar a conclusiones equivocadas. Estamos hablando de cobertura probabilística, no simplemente de potencia punta.
De dónde salen los 707,5 MW
La propuesta del segundo procedimiento competitivo del MITECO establece para Canarias las siguientes necesidades de potencia térmica adicional en 2031:
| Sistema eléctrico | Potencia adicional |
|---|---|
| Gran Canaria | 320 MW |
| Tenerife-La Gomera | 230,5 MW |
| Lanzarote-Fuerteventura | 95 MW |
| La Palma | 52 MW |
| El Hierro | 10 MW |
| Total Canarias | 707,5 MW |
Hay además señales territoriales más precisas. En Tenerife-La Gomera se fija una necesidad mínima de 220 MW en Tenerife y 10,5 MW en La Gomera. En Lanzarote-Fuerteventura, al menos 60 MW deben localizarse en Lanzarote.
Este detalle es importante. Una interconexión une sistemas, pero no convierte dos islas en un sistema continental con capacidad ilimitada de intercambio. La ubicación de la generación continúa condicionando la seguridad.

Lo sorprendente: el cálculo ya incorpora muchas de las soluciones previstas
Aquí comienza la parte más interesante.
Los informes iniciales de cobertura llegaron al Ministerio el 15 de enero de 2026. Después se resolvió el primer concurso de potencia mediante la Resolución de 3 de febrero de 2026. El MITECO pidió entonces a Red Eléctrica que repitiera los cálculos incorporando el resultado de aquel procedimiento.
La actualización llegó el 24 de abril. Y siguió apareciendo riesgo de falta de cobertura.
Además, el estudio no parte de un escenario inmóvil. La propuesta ministerial explica que incorpora las interconexiones previstas, considera Chira-Soria disponible desde 2029 y supone un crecimiento de la generación renovable hasta alcanzar valores objetivo vinculados al PNIEC.
También utiliza dos escenarios de evolución de la demanda. Incluyen hipótesis sobre crecimiento económico, electrificación, eficiencia energética y gestión de la demanda. Finalmente se adopta como referencia el denominado escenario central.
Eso cambia bastante el significado de los 707,5 MW.
No estamos ante un cálculo que haya olvidado las renovables o el almacenamiento. Al menos algunas de las grandes actuaciones previstas ya forman parte de las hipótesis.
Y, aun así, aparece déficit.
Potencia instalada y potencia disponible no son lo mismo
Esta es probablemente la idea que más cuesta trasladar fuera del ámbito técnico.
Podemos instalar centenares de megavatios fotovoltaicos y eólicos. Son esenciales para descarbonizar el sistema y reducir el consumo de combustibles fósiles. Pero no podemos garantizar que toda esa potencia esté produciendo durante una punta nocturna con poco viento.
Tampoco toda la generación convencional está siempre disponible. Los grupos térmicos se averían, entran en mantenimiento y presentan tasas de indisponibilidad que deben incorporarse estadísticamente al cálculo.
Por eso el modelo analiza muchas combinaciones posibles. El propio Real Decreto 738/2015 exige indicadores como las horas esperadas de pérdida de carga —LOLE— y la probabilidad de déficit —LOLP—.
En un sistema grande, la pérdida inesperada de algunas decenas de megavatios suele diluirse entre miles de unidades y numerosos intercambios.
En Canarias no ocurre eso.
Nuestros sistemas eléctricos son pequeños. Algunos siguen siendo completamente aislados y otros están conectados entre islas mediante enlaces con capacidad limitada. Una avería relativamente pequeña puede representar una fracción apreciable de la generación disponible.

Gran Canaria plantea la pregunta más incómoda
Los 320 MW asignados a Gran Canaria merecen una reflexión especial.
El propio escenario considera disponible Chira-Soria desde 2029. También incorpora crecimiento renovable. Sin embargo, el estudio sigue detectando una necesidad considerable de potencia térmica adicional en 2031.
Eso no demuestra que Chira-Soria sea insuficiente ni que las renovables sean inútiles. Sería una conclusión técnicamente incorrecta.
Significa que, bajo las hipótesis utilizadas por el operador del sistema, el conjunto de recursos disponibles todavía no permite alcanzar el criterio de seguridad exigido sin potencia adicional.
La pregunta interesante es otra: ¿qué combinación adicional de baterías, almacenamiento de larga duración, gestión de demanda, renovables gestionables, refuerzo de redes o flexibilidad podría reducir esos 320 MW?
Esa es la discusión que Canarias debería estar teniendo.
Necesidad de cobertura eléctrica para 2031 no significa necesariamente necesidad fósil
Aquí aparece además una cuestión regulatoria decisiva.
Los estudios detectan una necesidad de cobertura. Sin embargo, el Real Decreto 738/2015 transforma ese resultado en una convocatoria de potencia adicional dentro de las tecnologías de categoría A previstas por la norma. El segundo procedimiento habla expresamente de potencia adicional térmica.
Son dos conceptos que conviene no confundir.
El sistema necesita capacidad disponible cuando se produzcan situaciones críticas. Pero parte de esa función puede llegar a prestarse mediante almacenamiento, bombeo, respuesta de demanda y otros recursos técnicamente capaces de aportar firmeza y servicios al sistema.
De hecho, el propio MITECO ha iniciado en paralelo una modificación regulatoria para integrar mejor las baterías independientes e hibridadas en los sistemas no peninsulares. El objetivo declarado es aumentar la integración renovable y desplazar generación fósil.
Por eso resulta razonable preguntarse cuánto cambiaría la cobertura eléctrica 2031 con escenarios más ambiciosos de almacenamiento.
No se trata de rebajar la seguridad. Se trata de conseguirla con una arquitectura diferente.
Los 707,5 MW tampoco son necesariamente 707,5 MW de centrales nuevas
Existe otra precisión importante.
La convocatoria admite nuevos grupos, inversiones sobre grupos existentes y extensiones de vida útil regulatoria. Por tanto, esos 707,5 MW no equivalen automáticamente a construir desde cero 707,5 MW de nuevas centrales.
Eso no reduce la trascendencia de la decisión.
Una renovación profunda del parque térmico puede mejorar la eficiencia, reducir averías y facilitar mínimos técnicos inferiores. También puede proporcionar grupos más flexibles para trabajar junto a renovables.
Pero una gran renovación térmica puede igualmente prolongar la dependencia de combustibles durante décadas si no existe una estrategia clara para disminuir sus horas de funcionamiento.
Ya analizamos ese riesgo en «Potencia térmica en Canarias: seguridad hoy, dependencia mañana». Esta vez interesa fijarse en la cuestión anterior: por qué el modelo llega a necesitar esa potencia.

La información que deberíamos exigir
La propuesta ministerial aporta bastante información sobre las hipótesis generales. Sabemos que considera dos escenarios de demanda, crecimiento renovable, interconexiones y Chira-Soria.
Pero conocer solamente el resultado final no debería bastarnos.
Para evaluar plenamente esos 707,5 MW sería muy útil disponer públicamente de las sensibilidades del cálculo: evolución horaria prevista de la demanda, contribución efectiva atribuida a cada tecnología, tasas de indisponibilidad, impacto individual de cada almacenamiento y reducción de potencia térmica obtenida en escenarios alternativos.
No es una crítica al criterio de seguridad. Es precisamente lo contrario.
Cuando una decisión puede condicionar inversiones durante décadas, la sociedad debería comprender no solo cuál es el resultado, sino también cómo cambia cuando modificamos las hipótesis.
Seguridad sí, pero planificación también
Canarias necesita potencia firme. Negarlo sería irresponsable.
Las luces deben seguir encendidas cuando no haya viento. También cuando coincidan una punta de demanda, una avería y varios grupos indisponibles. La transición energética no elimina estas obligaciones físicas.
Pero tampoco deberíamos aceptar que la única respuesta imaginable sea sustituir generación térmica antigua por generación térmica nueva y continuar después incorporando renovables alrededor de ella.
El objetivo debe ser justamente el inverso: construir un sistema renovable y diseñar la potencia firme, el almacenamiento, las redes y los servicios necesarios para hacerlo seguro.
Los 707,5 MW son, por tanto, mucho más que una cifra. Son una radiografía de las limitaciones del sistema eléctrico que estamos construyendo.
Y quizá también una advertencia.
Si en 2031 seguimos necesitando semejante volumen de respaldo térmico después de incorporar renovables, interconexiones y grandes almacenamientos, tendremos que preguntarnos si estamos diseñando realmente una transición energética o simplemente modernizando el sistema que pretendíamos abandonar.
¿Tú qué opinas? Te leo en los comentarios.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
