Electricidad 100 % renovable: ¿qué significa de verdad?

Electricidad 100 % renovable: ¿qué significa de verdad?

Contratar electricidad 100 % renovable parece bastante sencillo. Elegimos una tarifa verde y entendemos que la electricidad que consumimos procede del sol, del viento, del agua o de alguna otra fuente limpia.

Pero basta mirar hacia nuestros sistemas eléctricos para que aparezca una duda razonable. En Canarias siguen funcionando centrales térmicas que queman combustibles fósiles. Durante muchas horas son imprescindibles para atender una parte importante de la demanda.

Entonces, ¿cómo puede una comercializadora ofrecernos electricidad 100 % renovable?

No hay engaño necesariamente. Pero sí hay que entender bien qué estamos comprando.

La respuesta exige separar la electricidad que circula físicamente por la red del origen renovable que puede acreditarse mediante un sistema oficial de certificación.

La electricidad 100 % renovable no viaja por otro cable

Una vivienda que contrata electricidad renovable y otra que no lo hace están conectadas a la misma red.

No existen cables reservados para los consumidores verdes.

La electricidad procedente de parques eólicos, instalaciones fotovoltaicas, centrales hidráulicas o grupos térmicos se incorpora al sistema eléctrico. Los flujos se distribuyen después conforme a las condiciones físicas de la propia red.

Por eso no podemos seguir el recorrido de un electrón desde un aerogenerador determinado hasta nuestro frigorífico.

En Canarias esta realidad resulta especialmente fácil de visualizar.

Una vivienda de Tenerife está conectada al sistema eléctrico común Tenerife-La Gomera. Desde 2026 ambas islas forman oficialmente un único sistema eléctrico tras la entrada en servicio de su interconexión. Su abastecimiento depende del conjunto de generación, redes e interconexiones que sostiene ese sistema en cada instante.

Eso no significa que podamos asignar a cada vivienda un porcentaje concreto de electricidad térmica, eólica o fotovoltaica.

Significa algo más sencillo: todos compartimos físicamente el mismo sistema eléctrico.

Ya explicamos esta cuestión desde otra perspectiva cuando abordamos qué es el mix energético y cómo se produce la electricidad en Canarias.

Infografía sobre electricidad 100 % renovable que compara la realidad física de la red eléctrica con la realidad contractual de las garantías de origen.

Entonces, ¿qué estamos comprando realmente?

Aquí aparecen las garantías de origen, conocidas normalmente como GdO.

La legislación española define una garantía de origen como una acreditación electrónica que certifica que una determinada cantidad de electricidad fue producida utilizando fuentes renovables o cogeneración de alta eficiencia.

Actualmente cada garantía tiene un formato normalizado de 1 MWh. El sistema está gestionado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, la CNMC.

Una garantía acredita una producción

Imaginemos un parque eólico que genera electricidad durante el año.

Parte de esa producción puede obtener las correspondientes garantías de origen. Cada una identifica una cantidad determinada de energía y contiene información sobre la instalación, la tecnología utilizada y el periodo de producción.

Esas garantías pueden transferirse posteriormente dentro del sistema establecido.

Pero debemos fijarnos en algo importante.

La garantía no transporta electricidad. Transporta información sobre su origen.

Por eso una comercializadora puede disponer de energía renovable certificada aunque la electricidad física consumida por sus clientes circule por una red común.

Qué significa redimir una garantía

El proceso no termina cuando se expide la GdO.

Para atribuir ese origen renovable a un consumo, la garantía debe utilizarse dentro del procedimiento regulado. En el sistema de la CNMC existen precisamente trámites de transferencias, importaciones, exportaciones y redenciones de garantías.

Cuando una garantía se redime para respaldar un consumo, su atributo renovable queda asignado dentro del sistema oficial de trazabilidad.

Así se evita que esa misma garantía pueda utilizarse indefinidamente para presentar como renovables múltiples consumos diferentes.

Volvamos a una vivienda de Tenerife

Supongamos que una familia consume 3 MWh durante un año y contrata una oferta de electricidad 100 % renovable correctamente respaldada mediante garantías de origen.

Su casa seguirá conectada exactamente a la misma red que las viviendas vecinas.

Durante el año habrá momentos de elevada generación renovable y otros en los que la producción térmica tendrá mucho más peso.

La comercializadora no puede decidir qué electrones entrarán por el contador de aquella familia.

Lo que puede hacer es respaldar contractualmente ese consumo mediante las correspondientes garantías de origen.

Esa diferencia es fundamental.

La garantía certifica el origen de una determinada cantidad de energía. No certifica el itinerario físico de los electrones hasta nuestra vivienda.

Infografía que explica cómo funciona una garantía de origen desde la producción renovable hasta su redención y asignación al consumidor.

¿Estamos entonces ante un engaño?

No. Y conviene decirlo con claridad.

Sería tan incorrecto presentar las garantías de origen como una prueba de que nuestra casa recibe físicamente electricidad limpia como despreciarlas diciendo que son simples papeles sin valor.

Cumplen una función real: aportan trazabilidad.

La normativa establece un sistema formal para acreditar el origen de la electricidad y la CNMC gestiona tanto las garantías como el etiquetado que deben utilizar las comercializadoras.

En 2025 se expidieron en España más de 143.000 GWh en garantías de origen. La CNMC publicó además el etiquetado correspondiente a las comercializadoras participantes en el sistema.

No estamos, por tanto, ante una declaración voluntaria inventada por cada empresa.

Existe un procedimiento regulado detrás.

Lo que una tarifa verde no garantiza

Aquí comienza la parte que rara vez aparece en la publicidad.

Una garantía de origen demuestra trazabilidad, pero no demuestra necesariamente adicionalidad.

Trazabilidad no significa nueva generación

Si contratamos electricidad renovable, podemos saber que detrás de ese consumo existe una cantidad renovable acreditada conforme al sistema.

Pero eso no demuestra, por sí solo, que nuestra decisión haya provocado la construcción de un nuevo parque eólico o una nueva instalación fotovoltaica.

La diferencia es importante.

Una cosa es acreditar que cierta electricidad renovable se produjo.

Otra distinta es demostrar que nuestra contratación produjo una inversión adicional que no habría ocurrido de otro modo.

Por eso deberíamos desconfiar de mensajes comerciales que conviertan automáticamente la contratación de una tarifa verde en una equivalencia del tipo:

«Gracias a ti se ha producido nueva electricidad renovable».

Puede existir ese efecto económico, especialmente cuando los mecanismos contractuales aportan señales suficientemente fuertes. Pero una GdO, por sí sola, no lo demuestra.

Tampoco existe correspondencia horaria

Hay otra diferencia.

Podemos consumir electricidad a las nueve de la noche aunque la generación renovable cuya garantía respalda nuestro contrato se haya producido en otro momento.

Por tanto, una oferta renovable anual no significa necesariamente que nuestro consumo esté cubierto físicamente con renovables hora a hora.

Esta distinción será cada vez más importante a medida que avancemos hacia sistemas eléctricos profundamente descarbonizados.

Cómo comprobar el origen declarado de nuestra electricidad

Hay una forma muy sencilla de convertir esta explicación en algo práctico.

Miremos nuestra factura eléctrica.

Las comercializadoras deben mostrar información sobre el origen de la electricidad y su impacto ambiental mediante el sistema de etiquetado regulado por la CNMC. La metodología incluye el mix de comercialización y datos relativos a emisiones de CO₂ y residuos radiactivos.

La CNMC publica también el etiquetado anual de las comercializadoras.

El correspondiente a 2025 está ya disponible y participaron 261 comercializadoras en el Sistema de Garantías de Origen.

La próxima vez que recibamos la factura merece la pena detenernos unos segundos en ese apartado.

No es decoración.

Nos cuenta cómo acredita nuestra comercializadora el origen de la electricidad que vende.

Infografía sobre una tarifa verde que muestra qué garantizan las garantías de origen y qué necesita Canarias para descarbonizar su sistema eléctrico.

Entonces, ¿sirve contratar electricidad renovable?

Sí.

Elegir electricidad respaldada mediante garantías de origen permite expresar una preferencia como consumidor y da valor al atributo renovable dentro del mercado.

Pero no deberíamos pedirle a ese mecanismo algo que no puede proporcionar.

Las garantías certifican. No sustituyen centrales térmicas, no construyen redes, no almacenan excedentes y no mantienen por sí mismas estable un sistema eléctrico.

Y aquí llegamos al verdadero problema canario.

Canarias no puede descarbonizarse mediante certificados

Podemos mejorar el origen acreditado de nuestra factura. Pero descarbonizar físicamente Canarias es algo bastante más difícil.

Exige producir mucha más electricidad renovable en nuestras islas.

También necesitamos almacenamiento, redes suficientemente robustas, gestión activa de la demanda, interconexiones donde resulten posibles y tecnologías capaces de aportar los servicios necesarios para mantener estable cada sistema.

Todo ello debe permitirnos reducir progresivamente las horas de funcionamiento de los grupos que queman combustibles fósiles.

Porque finalmente las emisiones no desaparecen cuando modificamos una etiqueta.

Desaparecen cuando dejamos de quemar combustible.

Esa diferencia merece quedar grabada:

una cosa es descarbonizar nuestra factura. Otra, mucho más difícil y necesaria, es descarbonizar nuestro sistema eléctrico.

Las dos pueden caminar en la misma dirección, pero no son lo mismo.

Las garantías de origen constituyen una herramienta útil para acreditar y dar trazabilidad. Utilicémoslas.

Pero no confundamos el certificado con el objetivo final.

El verdadero éxito llegará cuando podamos mirar el sistema eléctrico canario y comprobar que una parte cada vez mayor de nuestra demanda se atiende físicamente con el sol, el viento, el agua y otras fuentes renovables de nuestras propias islas.

Ahí es donde se libra de verdad la transición energética.

Comprender la diferencia no debilita las energías renovables. Nos permite defenderlas con mejores argumentos.

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

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