Reciclaje de palas eólicas: ¿quién se hará cargo?
El reciclaje de palas eólicas debería figurar en cualquier anuncio sobre la renovación de un parque. Cuando vemos llegar aerogeneradores nuevos, solemos fijarnos en su tamaño y en la electricidad que producirán. Sin embargo, las máquinas retiradas también necesitan un proyecto: alguien debe desmontarlas, transportar sus componentes y acreditar su destino.
En Canarias, ese recorrido exige especial atención. Entre un parque eólico y una planta de tratamiento pueden interponerse carreteras, puertos y un trayecto marítimo. La renovación debe presupuestar y resolver todo ese recorrido desde el principio.
REPOTEN 2: casi 3.000 aerogeneradores por retirar
Según la información oficial del MITECO sobre REPOTEN 2, los 81 proyectos eólicos beneficiarios sustituirán casi 3.000 aerogeneradores por menos de 500 nuevos. Los 612 millones de euros anunciados corresponden al conjunto del programa, que también incluye 92 actuaciones hidroeléctricas. Son proyectos seleccionados, no sustituciones ya completadas.
La repotenciación permite aprovechar emplazamientos existentes con máquinas más productivas. Forma parte de las oportunidades que hemos explicado al abordar las energías renovables en Canarias. Ahora bien, esa mejora debe acompañarse de una gestión rigurosa de los equipos retirados.
Además, contar aerogeneradores no basta para calcular los residuos. Necesitamos conocer sus modelos, materiales y cimentaciones, así como las piezas que podrán seguir utilizándose.

Antes del desmontaje, decidir qué puede aprovecharse
El trabajo debería comenzar con un inventario y una evaluación del estado de los componentes. Retirar una máquina por motivos de productividad no significa que todas sus piezas hayan agotado su vida útil.
Un generador o una multiplicadora pueden tener valor como repuesto, siempre que se comprueben su estado, seguridad y compatibilidad. Esa posibilidad debe estudiarse antes del desmontaje: conservar un equipo aprovechable exige procedimientos distintos a los empleados para enviarlo a recuperación de materiales.
Las torres, los cables y buena parte de los elementos mecánicos contienen metales recuperables. Los aceites requieren extracción separada y gestión adecuada. Las cimentaciones necesitan una decisión específica, conforme al proyecto y sus condiciones ambientales. Las palas, por su parte, presentan dificultades diferentes por sus materiales compuestos.
Por eso conviene evitar porcentajes generales que mezclen componentes muy distintos. Una elevada recuperación del peso total puede ocultar resultados mucho peores en las palas.

Reciclaje de palas eólicas: qué significa realmente
Las palas combinan fibras de vidrio y, según el diseño, carbono, con resinas y otros materiales. Muchas emplean resinas termoestables. Esa estructura aporta resistencia, pero complica la separación de sus componentes al terminar su servicio. El proyecto de investigación CICLO estudia precisamente soluciones para estos materiales.
Entre las vías disponibles o en desarrollo encontramos:
- Tratamiento mecánico: reduce y acondiciona el material para aplicaciones posteriores.
- Procesos térmicos, como la pirólisis: permiten recuperar determinadas fracciones mediante calentamiento en condiciones controladas.
- Procesos químicos, como la solvólisis: buscan separar las fibras y la matriz mediante medios químicos.
- Aprovechamiento en cementeras: puede combinar sustitución de materias primas y aprovechamiento energético.
Estas rutas tienen rendimientos, consumos y grados de desarrollo diferentes. Su idoneidad depende del residuo y de las instalaciones disponibles.
Triturar una pala no demuestra, por sí solo, que sus materiales se hayan reciclado. Hay que conocer el producto obtenido, su aplicación y cuánto material sustituye realmente. También debemos distinguir la recuperación material de la valorización energética.
Canarias necesita una ruta completa hasta el tratamiento
En las islas, el reciclaje de palas eólicas exige coordinar el desmontaje con el destino final. Antes de cortar, debemos conocer qué admite la planta receptora y en qué condiciones.
El tamaño de las secciones condiciona su manipulación y transporte. También deben resolverse el almacenamiento intermedio y el control del polvo y las fibras. Una decisión tomada únicamente para facilitar la salida del parque puede dificultar el tratamiento posterior.
España ya cuenta con instalaciones especializadas. EnergyLOOP, inaugurada en Cortes, Navarra, en junio de 2025, anuncia una capacidad de tratamiento de hasta 10.000 toneladas anuales. Esa capacidad de diseño no garantiza disponibilidad inmediata para cualquier retirada desde Canarias. Cada proyecto necesita confirmar aceptación, condiciones y calendario.
Para las operaciones realizadas en las islas, habría que comprobar las autorizaciones en el registro oficial de gestores de Canarias. Disponer de un receptor inicial no acredita que esté resuelto el tratamiento completo.
Agrupar retiradas y contratar conjuntamente determinados servicios merece estudiarse. Una instalación propia, en cambio, necesitaría demostrar suficiente volumen de materiales y demanda para sus productos.
Quién responde por las máquinas retiradas
La Ley 7/2022 de residuos obliga al productor inicial o poseedor a asegurar el tratamiento adecuado. Como regla general, su responsabilidad continúa hasta que queda debidamente documentado el tratamiento completo. Entregar los residuos a un intermediario no basta para extinguirla.
La ley también atribuye los costes de gestión al productor inicial o a los poseedores, según corresponda. Por tanto, los contratos deben identificar quién organiza y financia cada operación. Contratar el servicio no elimina las obligaciones legales propias.
La fianza y el presupuesto cumplen funciones distintas
En Canarias, el artículo 10 del Decreto 6/2015 contempla una garantía de 20.000 euros por megavatio instalado, con actualización quinquenal mediante el IPC autonómico. Su finalidad es asegurar el desmantelamiento y la restauración.
Sin embargo, el artículo 7.6 distingue las obras de repotenciación del desmantelamiento del parque a efectos de ese reglamento. Deben revisarse el régimen aplicable y las condiciones de cada autorización. La existencia de una garantía tampoco demuestra que su importe cubra el coste real.

Un presupuesto que permita comprobar los resultados
El reciclaje de palas eólicas debería aparecer como una partida identificable, junto al desmontaje, la logística y la restauración. Los ingresos por chatarra o equipos reutilizables deberían contabilizarse aparte. Así podremos conocer cuánto cuesta cada operación.
Sin inventarios y ofertas verificables, dar un precio general por aerogenerador para Canarias sería poco riguroso. El transporte, los medios de elevación y las condiciones del tratamiento deben presupuestarse para cada caso.
Además, proponemos que cada repotenciación publique un balance final: componentes reutilizados, materiales reciclados, otras valorizaciones y cantidades eliminadas. Ese balance debería identificar sus destinos acreditados.
La ciudadanía tiene derecho a conocer qué ocurre con las instalaciones que han ocupado su territorio durante décadas. Renovar bien el parque eólico también significa dejar terrenos restaurados y materiales aprovechados, con responsables identificados. Esa transparencia refuerza la confianza que necesita la transición energética.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
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