Centro de datos en Tenerife: la nueva regulación pone a prueba el proyecto de IA
La regulación de los centros de datos en Canarias está a punto de entrar en una conversación concreta: qué condiciones debería cumplir el proyecto de inteligencia artificial y supercomputación anunciado para Tenerife. La pregunta ya no es solo cuánta electricidad y agua necesita esta tecnología. También importa qué beneficios deja en la isla y quién asume los costes de conectarla.
El Gobierno estatal ha propuesto nuevas exigencias para estas instalaciones. El borrador incluye consumo renovable, eficiencia energética e hídrica y requisitos de soberanía digital. Tenerife, mientras tanto, tiene sobre la mesa un proyecto vinculado al centro tecnológico D-ALiX, en Granadilla. La coincidencia abre una oportunidad para comprobar qué significan esas reglas en una isla concreta.

Un borrador que todavía no es ley
El proyecto de real decreto del MITECO sigue siendo una propuesta normativa, no una obligación ya aprobada. La ficha ministerial indica que el segundo trámite de audiencia pública terminó el 10 de septiembre de 2026. Eso significa que el texto podría cambiar antes de su aprobación.
El borrador establece dos umbrales distintos. Las obligaciones principales se aplicarían a centros con una potencia de acceso a la red igual o superior a un megavatio. La comunicación pública de datos se exigiría desde los 500 kilovatios de potencia informática. Son medidas diferentes: una se refiere a la capacidad que pide la instalación a la red; la otra, a la potencia de sus equipos informáticos.
Para la eficiencia, el texto propone alcanzar la clase A del futuro etiquetado europeo. Hasta que ese sistema se aplique, plantea límites transitorios de PUE 1,15 y WUE 0,1. El PUE compara el consumo total de la instalación con el de sus equipos informáticos. El WUE mide el agua empleada en relación con la actividad informática. Son indicadores útiles, aunque no cuentan por sí solos toda la historia ambiental de un proyecto.

El 80% renovable y el reto de cumplirlo en una isla
La propuesta plantea que, durante cada hora de funcionamiento, al menos el 80% de la electricidad consumida esté respaldada por generación renovable producida en esa misma hora. También propone que esa nueva demanda vaya acompañada de nueva generación renovable. El porcentaje tendría que revisarse si la cuota renovable del sistema eléctrico supera el 90%.
En la práctica, cumplir ese requisito no depende solo de firmar un contrato de suministro renovable. Importan la hora de generación, la disponibilidad de la red y la capacidad de almacenar energía. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha advertido que una correlación horaria rígida puede exigir más generación y almacenamiento. También ha recomendado valorar la flexibilidad de los centros para reducir o desplazar su consumo cuando el sistema lo necesite. www.cnmc.es
En Canarias, esa discusión tiene una particularidad física: el archipiélago no funciona como una única red eléctrica conectada de extremo a extremo. Red Eléctrica describe cinco sistemas pequeños, uno por isla salvo las conexiones entre Lanzarote y Fuerteventura, y entre Tenerife y La Gomera. Por eso, la disponibilidad de renovables en una isla no resuelve automáticamente las necesidades de otra. Red Eléctrica
Para evaluar un centro de datos en Tenerife, habrá que saber dónde se genera la electricidad que lo abastece, cómo se acredita hora a hora y qué ocurre cuando falta producción renovable. La regla estatal puede marcar un mínimo común. Su aplicación debería tener en cuenta, además, las condiciones de cada sistema insular.
Qué se sabe del proyecto anunciado en Tenerife
El Cabildo presentó en junio de 2026, junto a Bechtle, un proyecto de inteligencia artificial y supercomputación vinculado al CPD D-ALiX, en el ITER, y a espacios del Parque Científico y Tecnológico de Tenerife. La propuesta contempla equipamiento de computación avanzada. Sin embargo, la presentación pública consultada no detalla la potencia que pediría a la red, su consumo anual previsto ni el agua necesaria para refrigeración. www.diariodetenerife.info
También conviene aclarar el alcance de las cifras de empleo. El anuncio del centro de datos en Tenerife destaca 500 puestos de trabajo indefinidos en el pleno desarrollo del proyecto. Su apartado más detallado, en cambio, prevé una plantilla que crecería de 25 profesionales el primer año a 200 en el quinto. Además, señala un compromiso mínimo de 40 empleos altamente cualificados. La información disponible no explica qué incluye exactamente la cifra de 500 ni cuántos puestos serían directos.
No es un detalle menor. El empleo local y la formación especializada pueden justificar una parte importante del interés público. Pero para valorar la aportación real hay que diferenciar los puestos directos de los indirectos, conocer los plazos y saber qué compromisos serán exigibles.
En nuestro análisis anterior sobre centros de datos en Canarias abordamos los retos generales de energía, agua y red. Este caso añade una pregunta concreta: ¿qué información debe publicarse antes de asignar capacidad eléctrica a un proyecto de estas características?

Los datos que faltan antes de tomar una decisión
Antes de conceder acceso a la red o conceder apoyos públicos, deberían conocerse datos comparables y verificables. Por ejemplo:
- Demanda eléctrica: potencia solicitada, consumo anual estimado y perfil horario de funcionamiento.
- Energía renovable: nueva generación asociada, ubicación, fechas de entrada y respaldo durante las horas sin producción.
- Agua y refrigeración: volumen previsto, origen del agua, tecnología de enfriamiento y uso de agua regenerada o potable.
- Empleo y actividad local: puestos directos, cualificación, calendario de contratación y participación de empresas y centros de investigación canarios.
Publicar esas cifras permitiría contrastar las promesas con los requisitos del borrador. También ayudaría a calcular si la instalación competiría por capacidad de red que necesitan hogares, transporte u otras actividades productivas. El propio texto ministerial justifica la regulación, en parte, por la necesidad de ordenar el acceso a un recurso limitado. miteco.gob.es
La transparencia no debería terminar con el anuncio inicial. Una vez en marcha, los indicadores de consumo, eficiencia, agua y empleo tendrían que actualizarse de forma periódica. Así, la ciudadanía podría comprobar si los resultados coinciden con los compromisos y si las condiciones ambientales se mantienen.
Una oportunidad si genera valor para la isla
Canarias puede beneficiarse de infraestructuras de computación que impulsen investigación, formación y empresas tecnológicas locales. Pero esos beneficios deben concretarse junto a los costes de electricidad, refrigeración y conexión a la red. La etiqueta de “inteligencia artificial” no basta para demostrar que un proyecto aporta valor público.
La nueva regulación puede servir como punto de partida. Para Tenerife, la prueba será convertir sus principios en datos públicos y compromisos medibles: energía renovable adicional, consumo de agua transparente, flexibilidad cuando la red lo requiera y empleos locales verificables.
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
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