E-credits en Canarias: ¿quién ganará con la recarga eléctrica?

E-credits en Canarias: la electricidad del vehículo eléctrico adquiere valor

Los e-credits en Canarias pueden abrir una nueva etapa para la movilidad eléctrica. Hasta ahora, cargar un vehículo se entendía como un simple consumo. Con el nuevo mecanismo, esa electricidad también podrá generar certificados con valor económico cuando contribuya a sustituir combustibles fósiles.

El Consejo de Ministros aprobó el 21 de julio de 2026 el nuevo Real Decreto de impulso a la descarbonización del transporte. La norma establece objetivos hasta 2040 e incorpora por primera vez los denominados e-credits.

La idea parece sencilla. Sin embargo, detrás de ella surge una pregunta importante: ¿quién recibirá realmente el valor generado por la recarga eléctrica?

La respuesta será especialmente relevante para Canarias. Nuestro transporte depende casi por completo del petróleo, pero una parte mayoritaria de la electricidad también continúa produciéndose con combustibles fósiles.

Electrificar es imprescindible. No obstante, hacerlo bien exige renovar al mismo tiempo el parque móvil, la generación eléctrica y las redes.

Qué son los e-credits

Los e-credits son certificados asociados a la electricidad renovable consumida por los vehículos eléctricos. Su finalidad es incorporar esa energía al sistema de cumplimiento de los objetivos de descarbonización del transporte.

Hasta ahora, las obligaciones recaían principalmente sobre los proveedores de combustibles. Estos debían introducir una determinada proporción de biocarburantes u otros productos renovables.

El nuevo marco amplía las posibilidades. La electricidad renovable utilizada en la movilidad podrá acreditarse y contribuir al cumplimiento de esas obligaciones.

El mecanismo se apoya en tres clases de participantes:

  • Los sujetos obligados, entre ellos los proveedores mayoristas de combustibles.
  • Los sujetos habilitados, como los operadores de puntos de recarga y determinados productores de combustibles renovables.
  • Las entidades responsables de comprobar, certificar y controlar el sistema.

Los operadores de recarga podrán solicitar los certificados correspondientes a la electricidad renovable suministrada. Después podrán venderlos a las empresas obligadas a reducir la huella de carbono de los combustibles que comercializan.

Por tanto, el e-credit no es una subvención directa al conductor. Tampoco constituye un descuento automático en la factura de recarga. Es un activo negociable dentro de un sistema regulado de certificados.

El MITECO explica el nuevo marco y señala que puede proporcionar ingresos adicionales a los operadores de puntos de recarga.

¿Quién capturará el valor de los e-credits en Canarias?

Aquí aparece la cuestión más delicada. El vehículo pertenece al conductor y este paga la electricidad. Sin embargo, el operador de recarga será, en principio, quien pueda solicitar y comercializar el certificado.

Esa arquitectura puede resultar razonable. Los operadores disponen de los equipos de medida, identifican cada recarga y pueden acreditar la energía suministrada.

Pero también existe un riesgo evidente. El valor económico podría quedar concentrado en unos pocos operadores sin trasladarse al usuario final.

El sistema debería favorecer que los ingresos obtenidos reduzcan el precio de la recarga. También podrían emplearse para ampliar la infraestructura, mejorar su mantenimiento o instalar puntos en lugares menos rentables.

Nada impide, además, desarrollar fórmulas de reparto. Una comunidad energética, una cooperativa o una empresa municipal podrían gestionar puntos de recarga y reinvertir los ingresos en beneficio de sus miembros.

Las administraciones canarias deberían anticiparse. Los contratos públicos de recarga podrían exigir transparencia sobre los e-credits obtenidos y sobre el destino de esos recursos.

No sería aceptable utilizar suelo, financiación o infraestructuras públicas mientras todo el nuevo valor regulatorio queda en manos privadas.

Una oportunidad singular para Canarias

Canarias consume cada año una enorme cantidad de combustibles en el transporte terrestre. Buena parte de ese consumo podría sustituirse mediante electricidad.

Un motor eléctrico aprovecha mucho mejor la energía que un motor de combustión. Además, elimina las emisiones contaminantes en el punto de uso y reduce el ruido urbano.

Los e-credits en Canarias pueden reforzar esa transformación de varias maneras.

En primer lugar, aportan una fuente adicional de ingresos a la infraestructura de recarga. Esto puede mejorar la viabilidad de puntos con poca utilización inicial.

En segundo lugar, permiten reconocer que la electricidad renovable también es un combustible limpio para el transporte. Hasta ahora, ese valor no siempre encontraba una traducción económica directa.

Por último, pueden impulsar sistemas de recarga vinculados a parques fotovoltaicos, marquesinas solares, edificios públicos o comunidades energéticas.

Canarias dispone de un recurso solar extraordinario. Cargar vehículos durante las horas centrales del día permitiría aprovechar mejor la producción fotovoltaica y reducir algunos excedentes renovables.

Esta estrategia sería especialmente interesante en aparcamientos laborales, centros comerciales, instalaciones turísticas y dependencias administrativas. Los vehículos permanecen allí estacionados durante varias horas y pueden adaptar su consumo a la disponibilidad solar.

Circuito económico de los e-credits desde la generación de electricidad renovable hasta su reinversión en infraestructura de recarga eléctrica.

El problema de llamar renovable a toda la recarga

El mecanismo necesita reglas rigurosas. No toda la electricidad que circula por la red procede de fuentes renovables, y mucho menos en los sistemas eléctricos canarios.

La generación térmica continúa cubriendo la mayor parte de nuestra demanda. Por eso, no debería transmitirse la idea de que cualquier vehículo eléctrico funciona exclusivamente con energía limpia.

La electrificación aporta ventajas incluso con el actual mix eléctrico. Sin embargo, su beneficio climático crece conforme aumenta la penetración renovable.

Será necesario conocer cómo determinará la norma la fracción renovable atribuible a cada recarga. También habrá que aclarar qué papel tendrán la medición directa, las garantías de origen y los contratos específicos de suministro.

La doble contabilización debe quedar excluida. Un mismo megavatio hora renovable no puede generar varios beneficios ambientales incompatibles entre sí.

También resulta esencial controlar la trazabilidad. Si el certificado pierde credibilidad, los e-credits terminarán siendo una operación contable sin efecto real sobre las emisiones.

Recargar cuando la electricidad es más limpia

Los e-credits en Canarias deberían evolucionar hacia un modelo que no valore únicamente cuánta electricidad consume un vehículo. También importa cuándo y dónde se produce la recarga.

No tiene el mismo efecto cargar durante una hora de abundante producción fotovoltaica que hacerlo durante la punta nocturna. En ese momento, la demanda adicional puede ser atendida por grupos térmicos.

La recarga inteligente permite desplazar el consumo hacia los periodos más favorables para el sistema. Para conseguirlo hacen falta señales de precio, contadores adecuados, comunicaciones y automatización.

A medio plazo, los vehículos también podrán ofrecer flexibilidad a la red. Algunas baterías podrán reducir temporalmente su carga o devolver energía mediante sistemas bidireccionales.

Este nuevo recurso será valioso en sistemas eléctricos aislados. No obstante, deberá gestionarse sin comprometer las necesidades de movilidad ni deteriorar prematuramente las baterías.

Como ya hemos analizado en Canarias Sostenible, la transición energética no depende solo de instalar más generación. También requiere almacenamiento, redes modernas, gestión de la demanda y una operación cada vez más inteligente.

Una oportunidad que debe llegar al conductor

Los e-credits pueden ayudar a electrificar el transporte y reducir nuestra dependencia del petróleo. Pero su éxito no debería medirse por el número de certificados emitidos.

La verdadera prueba será comprobar si aumentan los puntos de recarga, reducen su precio y favorecen el consumo de electricidad realmente renovable.

Canarias necesita participar desde el comienzo en el diseño práctico del mecanismo. Las singularidades de nuestros sistemas eléctricos no pueden quedar ocultas detrás de un promedio peninsular.

Además, el valor creado debe repartirse de forma justa. Si el ciudadano compra el vehículo, paga la recarga y asume el cambio tecnológico, resulta razonable que también perciba parte del beneficio.

La electrificación del transporte es mucho más que sustituir un motor por otro. Es una oportunidad para conectar movilidad, renovables, almacenamiento y redes inteligentes. Los e-credits pueden contribuir a ello, siempre que se conviertan en una herramienta de transformación y no en otro mercado opaco de certificados.


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