Batería de Arico: 8 MW no son 8 MWh
La batería de Arico es una buena noticia para el sistema eléctrico canario. Permite aprovechar mejor la producción solar y abre camino al almacenamiento en las islas. Sin embargo, su presentación pública contiene una confusión técnica que no debería pasar inadvertida: 8 MW de generación fotovoltaica y 8 MWh de almacenamiento no suman 16 MW.
El problema puede parecer menor. No lo es. Cuando la transición energética se explica con unidades equivocadas, la ciudadanía recibe una imagen deformada de lo que realmente puede aportar una instalación.
La batería de Arico y una suma imposible
El Gobierno de Canarias informó el 16 de julio de 2026 de la visita a una instalación promovida por DISA en Arico. Según la nota oficial del Ejecutivo autonómico, el proyecto combina una planta fotovoltaica de 8 MW con baterías de 8 MWh.
La actuación ha recibido dos millones de euros de fondos europeos Next Generation. Además, ocupa un espacio previamente degradado, utilizado con anterioridad como circuito ilegal de motocross.
La dificultad aparece cuando la comunicación institucional afirma que ambas instalaciones alcanzan una “potencia total instalada de 16 MW”.
No puede sumarse una potencia de 8 MW a una capacidad energética de 8 MWh. Son magnitudes distintas, aunque sus números coincidan.
Los megavatios indican la potencia instantánea que una instalación puede generar, absorber o entregar. Los megavatios hora expresan una cantidad de energía acumulada o producida durante un periodo.
Confundirlos equivale a sumar la velocidad de un vehículo con la distancia que puede recorrer.
Para afirmar que el conjunto dispone de 16 MW habría que conocer la potencia nominal de carga o descarga de la batería. Ese dato no figura en la información difundida.
Por tanto, no sabemos si el almacenamiento entrega 2 MW durante cuatro horas, 4 MW durante dos u 8 MW durante aproximadamente una hora.

Potencia, capacidad y duración
La duración teórica de una batería se obtiene dividiendo su capacidad energética entre su potencia de descarga.
Una instalación de 8 MWh que entregue 8 MW podría mantener esa potencia durante una hora. Si descargara a 4 MW, podría hacerlo durante unas dos horas.
En la práctica, la duración útil sería algo menor. Existen pérdidas en los inversores, transformadores, cables y procesos electroquímicos. También deben respetarse determinados márgenes de seguridad y operación.
Esta información resulta esencial para valorar cualquier sistema BESS. Dos baterías pueden almacenar los mismos MWh y prestar servicios muy diferentes si tienen distinta potencia.
Una batería de mucha potencia y poca duración puede responder bien ante variaciones rápidas o contingencias breves. Otra con mayor autonomía puede desplazar energía solar hasta la tarde y reducir durante más tiempo la producción fósil.
Por eso, hablar solamente de “la mayor batería” aporta poca información técnica. Para compararla necesitamos conocer, al menos:
- Potencia máxima de carga y descarga.
- Capacidad total y capacidad útil.
- Duración nominal.
- Rendimiento del ciclo completo.
- Tecnología electroquímica empleada.
- Degradación prevista.
- Servicios eléctricos que prestará.
Sin estos datos, conocemos el tamaño de su depósito energético, pero no la anchura de la tubería por la que puede entregarlo.
Lo que sí aporta el almacenamiento
La batería de Arico puede guardar parte de los excedentes fotovoltaicos cuando la red o el sistema no permiten incorporar toda la producción. Después puede devolver esa energía cuando aumenta la demanda o disminuye la generación solar.
Esa función tiene un valor indudable en Tenerife. Reduce vertidos, suaviza las variaciones de la planta y permite trasladar electricidad renovable entre diferentes horas del día.
En un sistema insular, donde los desequilibrios deben resolverse dentro del propio sistema eléctrico, esa flexibilidad resulta especialmente útil. Red Eléctrica destaca que el almacenamiento es particularmente necesario en los sistemas aislados para reducir su vulnerabilidad y avanzar en la transición ecológica. (Red Eléctrica)
Las baterías también pueden responder con rapidez ante desviaciones de frecuencia. Según el diseño de sus convertidores, pueden colaborar en la regulación de tensión, aportar reserva y amortiguar determinadas perturbaciones.
Pero esos servicios no aparecen automáticamente al instalar contenedores de baterías. Dependen del diseño eléctrico, la programación de los inversores, los requisitos de conexión y la forma en que el operador del sistema pueda utilizarlos.
Ya hemos explicado en Canarias-Sostenible que los BESS en Canarias son una pieza necesaria, pero no una solución mágica. Su utilidad debe medirse por el servicio concreto que prestan.

Lo que una batería no puede hacer
Una batería no produce energía primaria. Devuelve una parte de la electricidad utilizada previamente para cargarla y siempre existen pérdidas.
Tampoco sustituye por sí sola a la generación gestionable. Mucho menos puede resolver periodos prolongados con poco viento o baja radiación solar.
Una instalación de una hora puede ser excelente para determinados servicios y claramente insuficiente para otros. Todo depende del problema que se pretenda resolver.
Además, una batería conectada mediante electrónica de potencia no aporta de forma natural las mismas prestaciones que una máquina síncrona. Puede contribuir a la estabilidad mediante controles avanzados, incluso con funcionamiento grid-forming, pero eso debe estar previsto, configurado y acreditado.
No toda batería es formadora de red. Tampoco toda batería aporta la misma respuesta dinámica.
La seguridad eléctrica depende del conjunto: generación, red, protecciones, reservas, control de tensión, capacidad de cortocircuito, inercia o respuesta equivalente y procedimientos de operación.
Presentar el almacenamiento como una garantía automática de estabilidad sería tan equivocado como despreciar su enorme utilidad por no resolver todos los problemas.
La comparación con La Palma necesita explicación
La nota institucional recoge que la capacidad combinada de producción y almacenamiento podría cubrir la demanda eléctrica de La Palma durante una hora y media. (Gobierno de Canarias)
La comparación resulta llamativa, pero no puede verificarse con la información publicada.
Haría falta conocer la potencia real de descarga, el estado inicial de carga, la producción fotovoltaica simultánea, las pérdidas consideradas y el nivel de demanda utilizado como referencia.
Tampoco es igual afirmar que la batería puede abastecer una isla durante ese tiempo que calcular una energía equivalente sumando producción solar y descarga.
La primera lectura sugiere autonomía eléctrica. La segunda describe una comparación energética bajo unas condiciones determinadas.
La batería de Arico no está conectada al sistema palmero y no suministrará directamente electricidad a La Palma. La referencia pretende ofrecer una escala comprensible, pero una escala mal explicada puede confundir más de lo que aclara.
No se cuestiona necesariamente el cálculo realizado por la empresa. Lo que falta es información suficiente para interpretarlo y comprobarlo.

Una instalación valiosa en un sistema todavía pequeño
El boletín mensual de Red Eléctrica contabilizaba en mayo de 2026 solamente 5,1 MW de baterías y 5,1 MWh de almacenamiento instalado en Canarias.
La nueva capacidad de Arico representa, por tanto, un avance apreciable dentro de un parque que todavía era muy reducido.
También es positivo que el proyecto aproveche suelo degradado. La transición energética necesita instalaciones, pero debe priorizar cubiertas, espacios antropizados y terrenos de bajo valor ambiental cuando resulten adecuados.
Sin embargo, Canarias no puede construir su estrategia de almacenamiento mediante proyectos aislados y titulares sucesivos.
Cada isla necesita una planificación que determine cuántos MW y MWh requiere, con qué duración, en qué nudos y para prestar qué servicios.
Las baterías hibridadas con renovables, los BESS independientes, el bombeo hidroeléctrico, la gestión de la demanda y las interconexiones cumplen funciones diferentes.
La planificación debe combinarlas. No debería enfrentar unas soluciones con otras ni presentar una sola tecnología como respuesta universal.
Batería de Arico: celebrar el avance y corregir el relato
La batería de Arico merece una valoración positiva. Recupera energía solar que podría perderse, introduce flexibilidad y demuestra que el almacenamiento empieza a materializarse en Canarias.
Precisamente por su importancia, necesita una comunicación rigurosa.
La Administración debería publicar una ficha técnica con la potencia de carga y descarga, la capacidad útil, la duración, el rendimiento y los servicios previstos.
No se trata de corregir un detalle académico. Se trata de que la sociedad comprenda qué estamos construyendo, cuánto aporta y cuáles son sus límites.
La transición energética exigirá inversiones considerables. Necesitamos entusiasmo, pero también precisión.
Los megavatios y los megavatios hora no son palabras intercambiables. Describen capacidades físicas distintas y decisiones que marcarán el futuro eléctrico de las islas.
