Industria energética canaria: dejar de comprarlo todo

Industria energética canaria: dejar de comprarlo todo

La industria energética canaria puede convertirse en una de las grandes oportunidades escondidas de la transición. Durante décadas importaremos aerogeneradores, baterías, inversores, transformadores y equipos electrónicos. La pregunta incómoda es otra: ¿tenemos que importarlo absolutamente todo?

El debate acaba de adquirir una actualidad inesperada. El MITECO anunció el 7 de septiembre un nuevo programa financiado con fondos FEDER. Su objetivo será reforzar en España la fabricación de baterías, equipos de red, componentes eólicos, fotovoltaicos, hidrógeno, bombas de calor y otras tecnologías de cero emisiones netas.

La consulta pública previa del MITECO permanecerá abierta hasta el 25 de septiembre. Estamos, por tanto, ante el momento adecuado para formular una pregunta que Canarias debería haberse hecho hace tiempo.

¿Queremos limitarnos a comprar nuestra transición energética o queremos fabricar una parte de ella?

La industria energética canaria no parte de cero

Conviene empezar desmontando una idea. Hablar de fabricación en Canarias no significa imaginar gigantescas fábricas de baterías o líneas capaces de competir con los grandes productores asiáticos.

Ese no debería ser nuestro objetivo.

Sin embargo, tampoco es cierto que partamos de la nada. La primera convocatoria del programa RENOVAL ya adjudicó en Granadilla de Abona dos proyectos relacionados precisamente con segmentos que encajan muy bien con una estrategia industrial insular.

Uno de ellos es SECOND-LIFE, desarrollado por EAVE e ITER. El proyecto plantea una línea industrial para desmontar, diagnosticar y reacondicionar baterías usadas. Las unidades aprovechables podrán destinarse a nuevas aplicaciones de almacenamiento.

El otro, SOLUCIONA, pretende reconvertir una antigua instalación fotovoltaica para personalizar módulos solares según diferentes aplicaciones y necesidades.

Son proyectos modestos si los comparamos con una gran fábrica europea. Pero esa comparación carece de sentido.

Lo importante es que demuestran que existen nichos industriales en los que Canarias puede competir sin fabricar millones de unidades idénticas.

Almacenamiento: Despiece tridimensional de un sistema BESS con baterías, BMS, EMS, electrónica de potencia, refrigeración y equipos auxiliares para su integración en Canarias.

No necesitamos fabricar una batería para fabricar almacenamiento

Una batería estacionaria no es solamente su celda electroquímica.

Un sistema BESS necesita estructuras, racks, cableado, climatización, protecciones, detección de incendios, electrónica de potencia, BMS, convertidores, transformadores, comunicaciones, EMS y sistemas de control.

Después necesita integración, ensayos y puesta en servicio. Más adelante necesitará mantenimiento, diagnóstico, reparación y, finalmente, reacondicionamiento o reciclaje.

Ahí aparece un enorme espacio industrial.

Canarias puede importar las celdas y, aun así, capturar una parte mucho mayor del valor del sistema de almacenamiento que hoy estamos comprando prácticamente terminado.

Además, nuestros sistemas eléctricos necesitan algo más que almacenar kilovatios hora. Como hemos explicado al analizar los BESS grid forming en Canarias, el comportamiento del convertidor y de su control puede resultar decisivo para la estabilidad de una red aislada.

Eso convierte a la ingeniería eléctrica y a la electrónica de potencia en posibles sectores industriales estratégicos.

Electrónica de potencia: fabricar conocimiento también cuenta

Aquí puede encontrarse una de las oportunidades más interesantes para la industria energética canaria.

Los sistemas eléctricos insulares avanzarán hacia una presencia creciente de generación conectada mediante convertidores. Baterías, fotovoltaica y parte de la eólica dependen cada vez más de electrónica de potencia y control digital.

No todo el valor está en el acero, el cobre o el silicio.

También está en desarrollar sistemas de control, BMS, EMS, convertidores especializados, protecciones, automatización, diagnóstico, comunicaciones industriales y soluciones para redes débiles.

Una pequeña empresa tecnológica puede generar mucho más valor añadido desarrollando control y software especializado que ensamblando miles de productos sencillos.

Y hay una diferencia fundamental: ese conocimiento se puede exportar desde una isla sin cargarlo en un barco.

Electrónica de potencia: Despiece tridimensional de equipos de electrónica de potencia con inversores, protecciones, control digital, sensores y sistemas SCADA para redes eléctricas insulares.

Eólica marina: una oportunidad diferente

La futura eólica marina abre otro campo donde Canarias posee características singulares.

El programa PORT-EOLMAR ha concedido 30 millones de euros al Puerto de Las Palmas para ampliar el muelle Juan Sebastián Elcano y prepararlo para actividades vinculadas a la eólica y otras renovables marinas.

No deberíamos interpretar esto únicamente como una infraestructura logística.

Alrededor de un parque eólico marino aparecen actividades de ensamblaje, integración eléctrica, estructuras flotantes, amarres, cables, control, inspección, corrosión, mantenimiento y reparación.

Canarias cuenta además con experiencia portuaria y offshore. Si se combina con investigación, ensayo y formación técnica, puede desarrollarse una especialización con capacidad para mirar también hacia otros mercados atlánticos.

Probablemente no tenga sentido fabricar aquí un aerogenerador completo.

Sí puede tenerlo fabricar, ensamblar, integrar, mantener o reparar determinadas partes de ese sistema.

Reparar y reutilizar también es industria

Hay además una oportunidad menos espectacular, pero posiblemente más realista.

Cada año llegarán a Canarias miles de baterías, inversores, convertidores y equipos electrónicos. Algunos fallarán. Otros quedarán tecnológicamente superados. Muchos conservarán componentes perfectamente aprovechables.

Transportar esos equipos nuevamente al continente para repararlos, reacondicionarlos o reciclarlos resulta caro.

Por eso, desarrollar capacidad local de diagnóstico, remanufactura y segunda vida puede tener una lógica económica que no depende solamente de las subvenciones.

SECOND-LIFE apunta precisamente en esa dirección.

La economía circular deja entonces de ser un eslogan ambiental y se convierte en capacidad industrial, conocimiento técnico y empleo cualificado.

Despiece tridimensional de un aerogenerador marino flotante con plataforma, amarres, cable submarino, sistema eléctrico y elementos de mantenimiento portuario en Canarias.

Canarias ya tiene su propio instrumento STEP

Hay otra pieza que no debemos pasar por alto.

El Gobierno de Canarias aprobó el pasado junio unas bases específicas para financiar proyectos empresariales relacionados con tecnologías estratégicas STEP mediante el programa FEDER Canarias 2021-2027.

La Orden publicada en el Boletín Oficial de Canarias incluye tecnologías de baterías y almacenamiento, redes eléctricas, eólica terrestre y marina, solar, hidrógeno, eficiencia energética, fabricación avanzada y reciclaje. Para 2026 se contempla una dotación de tres millones de euros.

Sin embargo, existe una limitación importante.

Estas ayudas canarias están orientadas al desarrollo experimental previo a la producción comercial. Son muy útiles para crear y demostrar tecnología, pero no bastan para construir por sí solas una verdadera capacidad industrial.

Precisamente por eso el nuevo programa estatal resulta tan interesante.

Podría permitir construir un camino lógico: desarrollar en Canarias, demostrar aquí y posteriormente industrializar aquellas soluciones que hayan demostrado tener mercado.

El peligro de diseñar las ayudas pensando solamente en la Península

Aquí aparece el problema.

Una convocatoria aparentemente neutral puede excluir Canarias sin mencionarla una sola vez.

Bastaría con exigir inversiones mínimas demasiado elevadas. O valorar principalmente el número de unidades fabricadas. También podría ocurrir si se premian economías de escala imposibles de alcanzar dentro de un mercado insular.

Una fábrica canaria de componentes especializados nunca competirá en volumen con una gran planta instalada junto a extensas cadenas industriales continentales.

Pero quizá tampoco tenga que hacerlo.

Deberíamos valorar otros elementos: conocimiento generado, reducción de dependencia exterior, empleo técnico, capacidad de reparación local, resiliencia, innovación y posibilidad de exportar servicios tecnológicos.

La igualdad no consiste en obligar a territorios profundamente diferentes a competir con exactamente las mismas reglas económicas.

Canarias es una región ultraperiférica. Esa condición debe tener consecuencias también cuando hablamos de nueva industria energética.

De consumidores tecnológicos a participantes industriales

Durante los próximos veinte o treinta años Canarias gastará miles de millones transformando su sistema energético.

Compraremos generación renovable, almacenamiento, redes, sistemas de control, electrificación portuaria, equipos para autoconsumo y probablemente infraestructura asociada a energías marinas.

Sería difícil justificar que después de semejante esfuerzo económico nuestra única industria relacionada con aquella transformación fuese instalar equipos fabricados fuera.

No necesitamos construir una gigafactoría.

Necesitamos algo más inteligente.

Identificar aquellos segmentos donde la proximidad, el conocimiento eléctrico, el entorno marino, el mantenimiento especializado y la singularidad de nuestros sistemas insulares constituyan una ventaja.

Ahí puede empezar una verdadera industria energética canaria.

Despiece tridimensional de baterías industriales mostrando diagnóstico, reacondicionamiento, reensamblaje, segunda vida y recuperación de materiales en Canarias.

Hemos preparado alegaciones al nuevo programa

La consulta del MITECO está abierta precisamente para definir las futuras bases del programa.

Por eso hemos considerado que no bastaba con escribir esta reflexión.

Al final de esta entrada se incorporan las alegaciones que hemos elaborado para su presentación ante el Ministerio. En ellas proponemos medidas concretas para evitar que las regiones ultraperiféricas queden excluidas de facto por los umbrales de inversión o por unos criterios concebidos para grandes polos industriales continentales.

También planteamos reconocer mejor la integración de almacenamiento, electrónica de potencia, segunda vida, energías marinas, servicios tecnológicos especializados y otras actividades donde Canarias puede desarrollar capacidades propias.

La transición energética es inevitable porque necesitamos abandonar cuanto antes los combustibles fósiles responsables de buena parte del calentamiento antropogénico.

Pero tenemos una decisión pendiente.

Podemos invertir durante décadas miles de millones para comprar tecnología.

O podemos utilizar una parte de ese enorme esfuerzo para construir conocimiento, industria y empleo cualificado en Canarias.

No fabricaremos toda nuestra transición energética.

Pero quizá haya llegado el momento de dejar de comprarla entera.

Alegaciones

Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1

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