Proyectos energéticos deficientes: ¿quién filtra lo que llega al BOC?
Los proyectos energéticos deficientes empiezan a convertirse en algo demasiado habitual en nuestras revisiones. No hablamos necesariamente de instalaciones inviables. Hablamos de expedientes con errores, contradicciones, cálculos que no se sostienen o documentos que describen soluciones diferentes.
Uno puede aparecer por casualidad. Dos obligan a estar atentos. Cuando los ejemplos empiezan a acumularse, la pregunta cambia: ¿qué control mínimo aplica la Administración antes de someter estos proyectos a información pública?
Desde Canarias Sostenible defendemos una transición energética rápida. Canarias necesita mucha más fotovoltaica, eólica, almacenamiento, redes y flexibilidad. Precisamente por eso debemos exigir una ingeniería que esté a la altura.
Cinco proyectos energéticos que deberían hacernos pensar
No pretendemos convertir cinco expedientes en una estadística sobre todo el sector energético canario. Sería una conclusión injustificada.
Sí podemos hacer algo más modesto y útil: observar qué problemas hemos encontrado cuando hemos decidido abrir los documentos, comprobar números y comparar memorias, cálculos y planos.
Llanos de los Bebederos I
En nuestra auditoría de Llanos de los Bebederos I identificamos 11 no conformidades y 16 cuestiones que requerían aclaración. Veinte de los 27 asuntos seguían abiertos después de la primera revisión.
Encontramos discrepancias en potencias de transformadores, longitudes, cables, pérdidas y otros parámetros. También aparecieron cuestiones pendientes sobre protecciones y control de planta.
Uno de los casos situaba la tensión calculada de los strings prácticamente sobre el límite admisible del sistema.
No concluimos que la planta fuese inviable. Concluimos algo bastante más sencillo: un proyecto sometido a información pública debería permitir entender qué se pretende construir sin obligar al lector a reconstruir parte de la ingeniería. (Canarias sostenible)
Los Realejos: más de doscientas observaciones
El expediente de la planta de emergencia de Los Realejos tenía 1.268 páginas. Nuestra revisión produjo más de doscientas observaciones, posteriormente agrupadas en alrededor de sesenta hallazgos técnicos y documentales.
Había cuestiones sobre funcionamiento eléctrico, almacenamiento de propano, emisiones, ruido, geotecnia, drenajes y seguridad industrial.
Muchas no eran incumplimientos demostrados. Algunas requerían sencillamente una explicación mejor. Pero el conjunto dibujaba un problema conocido: diferentes versiones, hipótesis y soluciones convivían dentro del mismo expediente. (Canarias sostenible)
Un proyecto puede evolucionar. Eso forma parte de cualquier ingeniería seria. Lo preocupante aparece cuando resulta difícil saber qué versión representa realmente la instalación que se pretende autorizar.

BESS Tacoronte I y las seis horas que no salen
En BESS Tacoronte I encontramos una contradicción mucho más fácil de explicar.
El proyecto declara 10,4 MW de potencia y 42,864 MWh de almacenamiento. También atribuye al sistema seis horas de autonomía.
La división es elemental:
42,864 MWh / 10,4 MW = 4,12 horas.
Puede existir una explicación operacional. De hecho, los 42,864 MWh divididos entre 7 MW se acercan a las seis horas, aunque eso describiría otra condición de funcionamiento. Pero esa explicación debe estar en el proyecto. No corresponde al ciudadano deducirla. (Canarias sostenible)
El proyecto fotovoltaico del ITER
El caso del proyecto fotovoltaico del ITER nos llevó a realizar tres revisiones sucesivas. El informe final identificó 27 incidencias.
Una de ellas era particularmente ilustrativa. El proyecto partía de una tensión de circuito abierto de 40,1 V y, después de aplicar su fórmula, obtenía 57,64 V. Al repetir el cálculo, el resultado rondaba los 41,54 V.
Ese dato condicionaba después el número máximo de módulos por string.
También encontramos configuraciones que podían llevar dos strings de aproximadamente 15 A hacia un MPPT cuya corriente admisible era 26 A.
La conclusión tampoco fue que la planta debiera abandonarse. Dijimos justamente lo contrario: la instalación parece viable, pero el proyecto necesita una revisión de ingeniería antes de considerarse cerrado.
Puede consultarse aquí nuestro análisis completo del proyecto fotovoltaico del ITER.

Santa Águeda I: cuando el error termina en el propio BOC
Y llegamos al expediente FTV STA AGUEDA – I, una planta fotovoltaica de 2.400 kW proyectada en San Bartolomé de Tirajana.
Nuestra auditoría ha vuelto a encontrar problemas.
La simulación PVsyst no utiliza la misma configuración de strings definida en la memoria. El cálculo de tensión máxima emplea parámetros que no corresponden a esa comprobación. La línea de evacuación aparece con 150 mm² en unos documentos y 240 mm² en otros.
También encontramos diferencias en transformadores de intensidad, servicios auxiliares y equipos representados en planos.
Pero esta vez ocurrió algo nuevo.
El 15 de septiembre de 2026, la Dirección General de Energía publicó el expediente ER250026 en el Boletín Oficial de Canarias. (Gobierno de Canarias)
El proyecto identifica expresamente la instalación como FTV STA AGUEDA – I. El anuncio utiliza como denominación una descripción genérica: “Planta fotovoltaica de vertido a red de potencia nominal 2.400 kW”.
Eso puede discutirse como problema de identificación.
Lo siguiente cuesta bastante más justificar.
Una línea de 15 metros no es una línea de 872
El anuncio del BOC describe correctamente la línea de interconexión entre el centro de transformación y el CPGYM: 15 metros.
Después describe la línea de evacuación otorgándole prácticamente el mismo origen y el mismo final.
Pero el proyecto desarrolla otra cosa. La evacuación propiamente dicha tiene alrededor de 872 metros y conecta el CPGYM con el Centro de Entrega o Reparto. El Anexo I confirma además expresamente esa topología.
Podemos discutir durante horas sobre un cálculo de cortocircuito, un coeficiente térmico o un modelo PVsyst.
Para comprobar que 15 metros y 872 metros no describen la misma línea no hace falta una auditoría de ingeniería.
Y ahí cambia la naturaleza del problema.
La Administración no tiene que rehacer los proyectos
Conviene ser justos.
La Dirección General de Energía no tiene que repetir todos los cálculos de cada proyectista antes de iniciar una información pública. Tampoco significa que un proyecto publicado en el BOC haya recibido ya una autorización definitiva.
El procedimiento canario prevé precisamente una fase de información pública de treinta días. (Canarias sostenible)
Pero entre rehacer la ingeniería y comprobar que el documento que se publica coincide mínimamente con el expediente existe una distancia enorme.
No parece excesivo verificar que las magnitudes fundamentales concuerdan, que memoria y planos hablan de los mismos equipos y que una modificación posterior está correctamente integrada.
Tampoco parece demasiado pedir que el resumen que firma y publica la Administración describa la instalación que realmente figura en el proyecto.
Si existe un filtro, está fallando
Después de estas experiencias cuesta seguir mirando cada caso como una rareza aislada.
No conocemos desde fuera los medios disponibles, la carga de trabajo ni los procedimientos internos de la Dirección General de Energía. Sería irresponsable atribuir intenciones o negligencias sin conocerlos.
Pero los resultados sí podemos examinarlos.
Y el resultado en Santa Águeda es especialmente incómodo: una contradicción que ya estaba dentro del expediente atravesó el procedimiento hasta terminar reproducida en el Boletín Oficial de Canarias.
Si antes de publicar un proyecto no se comprueba que el extracto administrativo coincide con aquello que pretende resumir, tenemos un problema de control básico.
Si esa comprobación existe y aun así pasan estas contradicciones, tenemos un problema de eficacia.
Ninguna de las dos posibilidades resulta tranquilizadora.
La ciudadanía dispone después de treinta días para abrir cientos de páginas, comprenderlas y formular alegaciones. El promotor ha tenido meses y especialistas. La ingeniería ha redactado el proyecto. La Administración tramita el expediente.
No parece razonable que el último control de coherencia termine descansando sobre el ciudadano que decide descargar el PDF.
La información pública no debería convertirse en el control de calidad que faltó antes.

Que cada lector pueda comprobarlo
Al final de esta entrada adjuntaremos los dos documentos elaborados a partir de la revisión de FTV STA AGUEDA – I.
El primero es el Informe de Auditoría Técnica Documental actualizado, donde se desarrollan las incidencias, cálculos independientes y referencias concretas al proyecto.
El segundo es el escrito de alegaciones preparado para el expediente ER250026, en el que solicitamos la subsanación de las contradicciones técnicas y la rectificación de la información publicada.
También puede consultarse nuestro análisis anterior sobre el problema general de los proyectos energéticos canarios antes de llegar al BOC.
Queremos más renovables. Muchas más.
Pero la urgencia de abandonar los combustibles fósiles no rebaja la exigencia técnica. La aumenta.
Canarias necesita acelerar su transición energética. Y para acelerarla necesitamos proyectos fiables, administraciones rigurosas y procedimientos que generen confianza.
Porque cuando un error llega hasta el BOC, ya no estamos hablando únicamente de la calidad del proyecto.
Estamos hablando también de la calidad del filtro público.
Informe de Auditoría Técnica Documental actualizado
Escrito de alegaciones preparado para el expediente ER250026
Álvaro Medina
Seudónimo editorial de la persona responsable de Canarias Sostenible.
alvaro.medina@canarias-sostenible.es
Telegram:@alvaromedina1
